¿Su grito de guerra? ‘Party!’


La encantadora ‘drag queen’ Adore Delano visita México por primera vez.


POR Staff Rolling Stone México  



Por Valeria Villegas

Adore Delano, una de las reinas más memorables del exitoso show televisivo RuPaul’s Drag Race es absolutamente efervescente: Tiene la extraña virtud de cautivar a cualquier interlocutor por saber perder la compostura. Sin embargo, pocos recuerdan que esta chica que pinta su cara de dramatismo es una faceta del cantante Danny Noriega, de 25 años, quien logró llegar a la semifinal de American Idol cuando, ha declarado, lucía como “la hermana lesbiana de los Jonas Brothers”. Gracias a su edad, Noriega conoce, domina y juega con los vocabularios culturales de los años noventa y, sin mirarlos con cursi nostalgia, explota su estética como parte medular de la persona de Adore, una diva del exceso, de las grandes melenas y la provocación enfundada en medias de red.

Una mezcla de grunge y glamour, desenfado y actitud descarada. A veces, incluso, es difícil recordar que hablas con Danny: Una gran parte de Adore está enraizada en su experiencia de los años noventa y su rol fundamental como estrella de realities, YouTube y ahora, del escenario.

Pero la fiesta de Adore es una movida más política de lo que pudiera pensarse. Su presencia, al lado de muchos otros imitadores femeninos, ha promovido un canon de representación que dirige su mirada hacia un ritual, diría la estudiosa bell hooks, compartido desde dentro, dando oportunidad a diferentes formas de visibilidad, amén de la crítica cultural. Este fenómeno ha abierto varias conversaciones que en ocasiones pecan de revelar una intimidad incómoda. Adore se formó en el ojo público, como muchas otras drag queens el drag como una movida identitaria que pedía representación a gritos. “Definitivamente, el show en sí mismo [RuPaul’s Drag Race] está expandiendo los horizontes y las mentes de la gente”, afirma Noriega.

Pero llegar a la fama no fue fácil: La comunidad drag no la aceptó en un inicio gracias a su juventud y desparpajo, dando pie a su famosa cita: “For all the other queen who tell me I’m not polished enough, they just need to know I’m polish remover, bitch”. No todo es miel sobre hojuelas, y ese sueño de fama también orilla a todos los críos del ojo público a compartir todos y cada uno de los detalles de su vida personal: Aunque Adore reclame “My Address is Hollywood” en uno de los sencillos de su más reciente producción, Till Death Do Us Party (lanzado el año pasado), Noriega afirma que “Esa línea de ‘somewhere else is all you can be’ [en la canción ‘My Address…’] lo muestra. Es un sueño que tienes cuando eres más joven; la gente que busca mudarse a Hollywood y hacerla en grande, pero cuando eres lo suficientemente grande para darte cuenta, no es tan glamuroso como siempre pensaste que sería. Siempre hay un precio. No tengo vida personal, y probablemente no podré salir con nadie durante los próximos dos años, eso es lo que pasa [risas]”.

Al preguntarle si es posible lograr la normalidad como un joven en sus veintitantos, estalla con una de sus características carcajadas: “¡No! La cosa es que yo sabía lo que estaba haciendo. Ha sido una locura. No he tenido un trabajo real porque después de American Idol trabajé de manera esporádica, después me fui de gira. Ha implicado trabajar durísimo, pero no puedo culpar a nadie, yo me lo busqué [risas]”.

Adore es una bomba de cultura pop, y sus inclinaciones musicales lo prueban. Amante del grunge, Hole, Fiona Apple, Shirley Manson y The Distillers –el primer concierto al que asistió fue precisamente de esa banda, y Brody Dalle, líder del grupo, le escupió cerveza en la cara, una vivencia que guarda en sus recuerdos–, también balancea vocabularios pop como el impacto de las boy bands y su devoción por Britney Spears, además de entender que las redes sociales y la inmediatez le confieren relevancia a su carrera, reconociendo y aprovechando un rasgo característico de una generación ávida de información que ha hecho de Adore una superestrella dentro y fuera del escenario.

En su visita a México, al lado de la drag queen Gia Gunn, Noriega planea vestirse de lentejuelas para seguir promocionando Till Death Do Us Party, un disco con un sabor a club que no teme navegar por su intimidad, haciendo un recuento de los rápidos cambios que en su vida ocurrieron durante los últimos años, pasando por un terrible rompimiento amoroso. Tal vez esa sea la causa de la tremenda resonancia que tiene con las vivencias de su público: “Decepción amorosa, depresión, son cosas que los chicos experimentan. Quería que fuera un poco más llevadero para ellos, todos pasamos por ese tipo de cosas”, afirma. “Creo que por eso me voy por lo grunge y lo desenfadado; no soy la Reina de Inglaterra. Me siento cómodo, si yo fuera una chica, seguramente me vestiría como Adore. Eso es lo que quiero ser: Joven, divertido y energético, no quiero ser una reina de hielo a la que no puedan acercarse, quiero ser su amiga [risas]”.

Por el momento, Noriega trabaja en otra producción, cuya fecha de lanzamiento no está confirmada. “Ya estamos a medio terminar. Será un trabajo de 22 temas; es más adulto y sofisticado, refleja el sentimiento de after party [risas]. Se lanzará el año que viene, pero seguiremos produciendo sencillos hasta que eso ocurra, valdrá la pena esperar”.

Mientras tanto, la espontaneidad de Adore –quien confiesa que planea hacer que todos “desquiten el costo del boleto”– nos hará vibrar este 12 de septiembre en la Sala Puebla de la Colonia Roma. Party!




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