Deconstruyendo el sonido Maiden


Iron Maiden estrenará ‘The Book of Souls’, su nuevo disco doble.


POR Staff Rolling Stone México  



Iron Maiden estrenará 'The Book of Souls', su nuevo disco doble.

Por Hernán Alcérreca

Foto: Cortesía de Warner Music

Iron Maiden tiene la cualidad que cualquier artista, sin importar el género, aspira conseguir: Un sonido tan propio que tan sólo bastan unos acordes para saber de quién se trata. “El grupo tiene una mezcla muy particular de sonidos que hace que, sin importar lo que toquemos, siempre sonemos a Maiden”, explica Bruce Dickinson. “No hacemos nada en particular para conseguirlo, simplemente es la combinación tan única de la banda. Dave [Murray] tiene un vibrato muy especial que lo hace sonar diferente a cualquier otro guitarrista. Adrian [Smith] toca las notas de una manera que parece que se van a tropezar con ellas mismas, pero siempre caen en el lugar adecuado en el momento correcto. ¡Y nadie toca el bajo como Steve [Harris]! He tocado con muchos bajistas excelentes, pero nadie suena como él. Su estilo es único. No importa qué canción nos pongas a tocar, siempre va a acabar sonando a Maiden”.

Las partes que conforman ‘The Book of Souls’

Con más de 92 minutos de duración, The Book of Souls es un álbum que requiere varias escuchas para poder apreciarse en toda su gloria. Toma nuestro breve tour guiado por los 11 temas que conforman el disco.

“If Eternity Should Fail”

Con un inicio que recuerda a Seventh Son of a Seventh Son (1988) y un coro poderoso e inmediato, no cabe duda por qué Steve Harris le pidió a Bruce Dickinson que usaran el tema para abrir el álbum, Dickinson la había escrito originalmente para su próximo disco solista.

“Speed of Light”

El rocanrolero riff de guitarra con que abre el tema, cortesía de Adrian Smith, no sonaría fuera de lugar en un disco de Thin Lizzy. Este tema es un gran candidato para abrir los conciertos de la próxima gira del grupo, estilo “The Wicker Man”.

“The Great Unknown”

Este tema me recuerda a la época de A Matter of Life and Death (2006): Profundo, intenso y oscuro, con una introducción y final lentos y una parte media que gira alrededor de las figuras de guitarra.

“The Red and the Black”

Steve Harris abre este tema de más de 13 minutos con una figura de bajo estilo “Blood on the World’s Hands”, de The X Factor (1995). Los coros “ohhh, ohhh” suenan diseñados para una audiencia en vivo, pero es pasando el minuto nueve en donde el sonido Maiden de antaño sale a relucir.

“When the River Runs Deep”

Un tema perfecto para demostrar la versatilidad de Dickinson, quien se escucha tan cómodo con las notas altas como con las graves. El coro, aunque no tan inmediato como otras canciones de la banda, una vez que anida en tu cabeza no podrás sacártelo de la mente.

“The Book of Souls”

Esta canción tiene “Maiden” escrito por todas partes. Utiliza a la perfección la fórmula predilecta de Steve Harris para los temas épicos (la canción rebasa los 10 minutos). Como dicen: “Si no esta descompuesto, no lo arregles”.

“Death or Glory”

Uno de los temas más cortos del álbum, en el que Maiden demuestra por qué siguen siendo la fuente de inspiración de miles de bandas de metal alrededor del mundo. Sencillo, poderoso y pegajoso. ¿Qué más se puede pedir?

“Shadows of the Valley”

Imposible no recordar “Wasted Years” al escuchar la figura de guitarra al comienzo de la canción. Y cuando Dickinson grita: “Demonios que ríen en un mar de locura”, uno se tiene que preguntar si la banda le quería rendir tributo a los temas de Smith en Somewhere in Time (1986).

“Tears of a Clown”

Lo interesante de este tema es que, aunque fue escrito por Adrian Smith y Steve Harris, encajaría perfecto en uno de los discos solistas de Dickinson. Claro, no hay que olvidar que Smith colaboró en varios temas de Accident of Birth (1997) y The Chemical Wedding (1998).

“The Man of Sorrows”

Un tema oscuro que va creciendo en intensidad, sin prisa. Aunque no es una de las canciones más fuertes del disco, está lejos de ser relleno.

“Empire of the Clouds”

La sorpresa y joya más grande del disco. Esta canción, de la autoría de Dickinson, es una colección de melodías memorables que se entretejen diestramente durante más de 18 minutos. Escrita originalmente en piano, “Empire of the Clouds” refleja perfectamente el eterno deseo del grupo por evolucionar y nunca volverse un acto del recuerdo.




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