Sin rendirse ante la adversidad


Ismael Hernández, ganador de la medalla de bronce en pentatlón moderno de las Olimpiadas de Río 2016, habla sobre su victoria y cada una de las adversidades que tuvo que afrontar para convertirse en uno de los mejores del mundo.


POR Michelle Angell  



A sus escasos 26 años, Ismael Hernández ya ha cumplido uno de sus sueños más grandes: Ganar una medalla olímpica. El atleta de pentatlón –disciplina que une natación, carrera, tiro con pistola, esgrima y equitación– alcanzó el tercer puesto a nivel mundial en su deporte. El originario de Cuautla, Morelos, se bajó del pódium cargando una medalla que para todos estaba hecha de bronce, pero que para él estaba hecha de cada uno de sus éxitos y de sus fracasos.

La sonrisa peculiar que lo caracteriza se hizo presente mientras comenzaba a narrar su paso por los Juegos Olímpicos. “Mi camino hacia Río inicia en 1999 cuando empiezo a hacer pentatlón moderno en el grupo de la Secretaría de Defensa Nacional, en ese momento mis padres me dijeron: ‘Escoge un deporte’ y escogí el pentatlón moderno porque había muchos niños y yo quería tener amigos. Después de eso, poco a poco le fui agarrando el gusto cuando empezaron a incorporarse las demás actividades del pentatlón, en un principio empezamos con natación y carrera y ya después tiro con pistola, esgrima y equitación. Es bastante completo, creo que todas las pruebas son distintas y eso es un reto constante”.

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