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Promesas de campaña vs. actos de gobierno


Andrés Manuel López Obrador tiene un gran compromiso con México y sus promesas están sobre la mesa en este momento de transición.


POR Cihuatl Zuñiga  



Foto: Andes (Creative Commons)

Promesas de campaña vs. actos de gobierno

Con una victoria del 53% de la votación, Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en el candidato electo con mayor legitimidad en las últimas cuatro décadas. Además cumplió con el vaticinio del carro completo al haber conseguido una mayoría en las cámaras, así como un amplio triunfo en alcaldías y gubernaturas, un golpe duro para el resto de partidos pero un amplio compromiso para su partido Morena y para su administración. Y es que durante su campaña hizo muchas promesas que su electorado espera que cumpla.

El político tabasqueño ha mantenido el ritmo de marchas forzadas que lo caracteriza y ha sostenido reuniones diarias con su equipo de transición. El objetivo es desarrollar su plan nacional de desarrollo y buscar los mecanismos para cumplir con sus promesas. Y aunque en algunas ha sido cabal, hay otras que debido a factores económicos va a ser complicado cumplir. Vamos a desmenuzar cuáles son, cómo las va a cumplir y en qué otras parece que el terreno no es el que esperaba.

Acabar con la corrupción y aplicar la austeridad
Acabar con la corrupción fue prácticamente su premisa de campaña. Hoy ya con el triunfo en sus manos, AMLO ha dicho que será congruente con esta tarea. Presentó los 50 lineamientos para el combate a la corrupción y la política de austeridad republicana.
Prometió que habrá reducción de salarios a altos funcionarios y anunció que ganará $108 mil pesos, cifra que representa el 40% de lo que gana el actual presidente Peña Nieto, y el compromiso es que nadie gane más que él.


Asuntos internos: acoso sexual, violencia de género


Una realidad que se vive diariamente y la voz de denuncia que se alza no ha sido escuchada.


POR Cihuatl Zuñiga  



Foto: Pexels / Creative Commons

Asuntos internos: acoso sexual, violencia de género

Luego de que salieran a la luz decenas de casos de acoso y abuso sexual en el mundo del espectáculo, que incluso llevaron a despidos de reconocidos actores y denuncias contra productores y directores que terminaron en un movimiento internacional contra el acoso denominado #MeToo, en Rolling Stone nos dimos a la tarea de investigar cómo este fenómeno impacta a mujeres de otros sectores profesionales.

Si hablamos de acoso y agresión sexual, las cifras no son nada alentadoras. ONU Mujeres advierte que en México cada año se presentan alrededor de 15 mil denuncias por violación, un promedio de 41 casos al día, sin embargo, sólo uno de cada cinco casos recibe sentencia.

A pesar de que existe una legislación para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, el acoso es un problema creciente. De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2017 las llamadas de emergencia al 911 para denunciar hostigamiento sexual se incrementaron un 38.8 %.

Pero lo más preocupante es que los agresores no respetan edad ni condición. Informes de la Secretaría de Igualdad de Género del PRD indican que la edad promedio en que una niña en México sufre su primer acoso sexual es a los 8 años.

Las estadísticas son alarmantes, nos estampan en la cara una triste e indignante realidad que se da en todos los sectores profesionales, pero en esta ocasión nos centraremos sólo en uno, el de los medios de comunicación, donde el acoso sexual es el pan de cada día.

Denisse Mendoza es reportera. A ella la agredió sexualmente un hombre que formaba parte del equipo de comunicación de un diputado local cuando trabajaba en la Legislativa del Distrito Federal. “Se metió a mi oficina asegurándose de que estuviera sola y, una vez dentro, se acercó a mí, volteó mi silla y me tomó por la cintura, comenzó a lamerme el cuello sujetándome fuertemente”, explica la reportera, quien al recordar lo sucedido vuelve a ser presa de la misma impotencia que sintió en aquel momento. Y es que asegura que por más que intentaba zafarse, él era muy fuerte. “Lo quise aventar y no pude, no me lo podía quitar de encima porque me sujetaba cada vez más fuerte”, relata Denisse, quien explica que gracias a la llegada de un empleado de intendencia que se percató de la escena y de su expresión de terror, se pudo librar de su agresor. El empleado inmediatamente llamó al personal de resguardo, pero para sorpresa de Denisse, su queja sólo le valió para ser culpada de haber provocado la agresión. “Cuando llegó mi equipo, incluidas las mujeres, les comenté lo sucedido y su respuesta fue preguntarme qué hice para que él actuara así”.