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Sergio Díaz, diseñador sonoro de ‘Roma’, nos trasladó a los años setenta


Con una nominación al Óscar en puerta, el mexicano narra su experiencia y los retos a los que se enfrentó durante la producción de la multipremiada cinta.


POR Colaborador  



Foto: cortesía Netflix

Sergio Díaz, diseñador sonoro de ‘Roma’, nos trasladó a los años setenta

Por Karla Lucía León Segoviano

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Las luces se apagan, las voces callan y los reflectores apuntan al centro del escenario en donde aguardan un par de tenis blancos que inician un trayecto firme hacía el sillón azul que contrasta con el telón de fondo. Una voz gruesa rompe el ambiente con un saludo amable, la ola de aplausos y ovaciones no se hace esperar e inundan el recinto que alberga a más de 500 estudiantes, quienes observan expectantes a Sergio Díaz, diseñador sonoro y supervisor de audio de Roma.

Con cintas como Babel, 21 gramos y El laberinto del fauno en su trayectoria cinematográfica, Sergio asegura que trabajar bajo la dirección de Alfonso Cuarón es, hasta ahora, el reto más grande al que se ha enfrentado, pues marcó un parteaguas en su vida profesional y personal durante 18 meses.

“En marzo de 2016, Nicolás Celis, uno de los productores me dijo: ‘Estás en un proyecto muy grande pero aún no lo sabes’. En julio comenzamos a firmar cartas de confidencialidad y en ese momento me di cuenta de que iba a trabajar con Alfonso”, revela carismático, a la vez que asegura que toda la experiencia y conocimiento que adquirió en años anteriores lo aplicó en el proyecto que demandó su plena atención.

La dinámica del diseñador sonoro consistió en reunir a un equipo de más de 50 editores distribuidos en la Ciudad de México, Nueva York, Vancouver e Inglaterra, con los que construyó una base propia de la cacofonía del México de los años setenta, caracterizada por una gran cantidad de aves y un sonido orgánico de la ciudad, así fue como envolvieron a la audiencia bajo una armonía con un fuerte contexto geográfico lleno de símbolos emotivos y apegados a la realidad.

Para Sergio, su mayor reto fue lograr la precisión quirúrgica que Cuarón requería para hacer justicia a sus memorias, motivo por el que Roma fue mezclada en Dolby Atmos, un sistema de audio de alta tecnología que permitió una recreación pura y a detalle, “son los sonidos los que generan una emoción particular, hay tantas cosas que suceden fuera de cuadro que le dan un toque propio a la película y a la época. En cada secuencia hay una poesía sonora que converge con lo visual.”, afirma.

Foto: Eugenio Rubio

Entre anécdotas, el también compositor devela que la recreación del tráfico de Insurgentes y Baja California fue una de las mezclas más laboriosas, pues durante dos días se grabaron 150 autos de manera individual. “Había autos que tenían una maquinaria muy maltratada, lo que hicimos fue ajustarlos en edición e incorporar sonidos para dar la sensación de que algunos eran nuevos y que otros tenían unos cuantos años de uso”, confiesa.

Roma contó con la participación de Skip Lievsay, ganador del Óscar a Mejor Sonido por Gravity y de Craig Henighan, quien ha trabajado en la exitosa serie Stranger Things, ambos, junto con Sergio, exploraron la posibilidad de dejar a un lado los efectos sonoros para ofrecer una experiencia de 360 grados a la audiencia, lo que la coloca como una cinta con un nivel tecnológico muy amplio.

“La escena afuera del Metropólitan es un ejemplo del desdoble de sonidos que realizamos y de la construcción sonora, en esta escuchamos la cacofonía perfecta de nuestro México con el vendedor de los merengues, el organillero y el viene viene, todos ellos registrados de manera independiente. Los audios, captados por José García, ‘El Tiburón’, conviven en un punto exacto”, indica mientras pierde la mirada, justo como si reviviera cada momento del rodaje.

Mientras el silencio se agudiza con el paso de sus palabras, Sergio declara que Roma representa el principio de una nueva era para el cine mexicano y suelta, sin más, que la cinta debe ganar el Óscar por la planeación, naturalidad y la conexión que ha generado con México y el mundo. “Hemos recibido grandes elogios. Vamos a regresar con algo muy importante”, expresa confiado.

Sergio, quien ya colabora en tres proyectos nuevos, describe su trabajo con un alto nivel de exigencia, rigor, disciplina y amor, por lo que afirma: “Mis editores entienden el nivel de cada proyecto. No me cansaré de decirles gracias, porque este es un trabajo de todos”.

Entre aplausos, Sergio se levanta de su asiento, no sin antes pasar la mirada por cada uno de los rincones del teatro, camina lento, entrega el micrófono, agradece y se despide entre el vaivén de la tela y los gritos de un público inspirado. La energía baja, apagan las luces, suben el telón y en la pantalla aparece una sábana de agua con la insignia: Roma.


El fenómeno de los oldies


Hoy en día, ante una sociedad en la que todo se ha vuelto efímero, la música no es la excepción.


POR Colaborador  



Foto: Mike / Pexels

El fenómeno de los oldies

Por Regina Aguirre Ramos

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A pesar de que en pleno siglo XXI contamos con miles de bandas y solistas tan diversos, hay grupos —y sobre todo canciones— que se escucharon el siglo pasado que actualmente siguen presentes en millones de playlists, a lo que llamamos oldies. Bandas como REO Speedwagon, The Cars o Queen (que a raíz de la película estrenada el pasado octubre, ha tenido un considerable éxito con canciones como “Bohemian Rhapsody” y “Love of My Life”, entre otras) han estado nuevamente en el top de plataformas como Spotify y Apple Music. Así mismo, solistas como Tina Turner, David Bowie y Cher, entre otros, siguen presentes.

Lo sorprendente es que hoy en día, ante una sociedad en la que todo se ha vuelto efímero, la música no es la excepción. Los éxitos del momento pasan al olvido en menos de lo esperado y quizás uno de los factores importantes es el constante surgimiento de nuevos artistas que llegan al mercado con sencillos populares que no paran de sonar en la radio y en los antros de moda. Sin embargo, es cuestión de tiempo para que sean reemplazados. No podemos negar que es algo que sucede, y es aquí en donde entra lo sorprendente de los oldies, ¿cómo es que décadas después sigan tan presentes?

Quizás una respuesta a la pregunta anterior es que aquellos que pertenecen a la generación X son los que tuvieron la oportunidad de vivir en carne y hueso el boom de todas estas bandas, que fueron un éxito en su época. Sin embargo, no sólo los pertenecientes a esa generación son los que escuchan a todos estos artistas, sino que han perdurado en otras generaciones, los millennials e incluso la generación Z saben de qué les estás hablando cuando mencionas Backstreet Boys, Depeche Mode o Bon Jovi, entre muchos otros.

Otra razón, tal vez con mucho atrevimiento, es el arte que representan todas esas canciones de no tan antaño, toda la producción de los discos, una mucho más artística de lo que se hace hoy en día, pues implicaba un proceso más “artesanal” y menos digital. El ingenio de las letras de las canciones, los ritmos y melodías tan características que han vuelto únicos a todos estos artistas, pero no sólo únicos, sino que hoy en día difícilmente podrán ser igualados y/o superados. Por otra parte, no menos sorprendente es que muchos de esos grupos siguen vigentes hasta hoy, algunos sacando remasterizaciones de sus discos, otros arrasando con “grandes éxitos” y algunos otros como REO Speedwagon siguen dando conciertos, como el tour que hicieron en verano de 2018 en conjunto con Chicago, el cual fue todo un éxito y por lo cual decidieron extender su tour al 2019. Y así como ellos, hay cientos de bandas oldies que nos siguen sorprendiendo y esperamos los sigan haciendo.


Amor por ‘Roma’


La cinta de Alfonso Cuarón recibió varios minutos de ovación al terminar su proyección en la Sala Grande de Venecia.


POR Colaborador  



Amor por ‘Roma’

Por Salvador Franco
Enviado especial en Venecia | Loft Cinema

Si Alfonso Cuarón ya había explorado su adolescencia con la irreverente Y tu mamá también, y lo que podríamos llamar su primera adultez con la icónica Sólo con tu pareja”, ahora hace lo propio con su infancia a través de la entrañable y nostálgica Roma, la cinta que lo tiene por segunda vez compitiendo por el León de Oro de Venecia.

Y la explora —o revisita— de la manera más original y genial posible: a través de los recuerdos infantiles en su casa en la Colonia Roma de la Ciudad de México, en la que creció rodeado de las mujeres que lo forjaron no como hombre, sino como ser humano: su nana, su madre y su abuela. Del universo que compartía con ellas y sus tres hermanos, el cineasta eligió a su nana Libo, una mujer oaxaqueña de raíces mixtecas, para convertirla en la protagonista de un relato hablado en español y mixteco, situado a principios de los años 70 y retratado magistralmente con una poderosa fotografía en blanco y negro que él mismo dirigió.

Roma narra la historia de Cleo (la no actriz Yalitza Aparicio), una empleada doméstica que es testigo casi mudo del matrimonio entre el doctor Antonio (Fernando Grediaga) y su esposa Sofía (Marina de Tavira), que desde sus primeras escenas juntos advierte su cercanía al precipicio. La cercanía de la nana con los niños difumina poco a poco la frontera entre el servicio y el afecto, hasta convertirla en un miembro más de la familia, quien pronto conocerá el amor y la decepción “gracias” a Fermín (Jorge Antonio Guerrero), un joven amante de las artes marciales que se aparecerá en su camino para robarse algo más que último tragüito de su Coca-Cola en una lonchería del centro. Es entonces que todo se estremece a su alrededor. Incluyendo la tierra, que sufre un temblor que enmarcará uno de los momentos cruciales de la protagonista.

Ese episodio de inestabilidad emocional de los personajes es aprovechado por el cineasta para mostrar la volatilidad social que sufría el país en aquellos años, y que encapsula en la represión estudiantil ordenada por el entonces presidente Luis Echeverría que fue bautizado como El Halconazo en “honor” al grupo paramilitar que lo ejecutó acabando con la vida de más de 100 estudiantes que se manifestaban en las calles. Resignada a la ausencia de Fermín, Cleo continúa su vida con una familia de la que la hacen parte pero que en el fondo sabe que no pertenece, y que a la vez, le permite asomarse a una clase social que tiene a años luz de distancia. Pero a la que tampoco le interesa pertenecer.

Hasta que llega el momento de enfrentar su destino, primero frente al mar en un viaje en familia (sin el padre por supuesto) a las playas de Tuxpan, Veracruz, y después ante ella misma y la fatalidad. Aún sin Emmanuel “Chivo” Lubezki, su director de fotografía en cinco de sus siete largometrajes, Cuarón ofrece planos secuencia memorables e hipnóticos, con una cámara inquieta que no deja flotar para acercarnos cadenciosamente a la acción y sorprendernos en cada paneo que decide ejecutar. Un ejercicio estilístico que el ganador del Óscar por Gravity superó con el respaldo del director de fotografía Galo Olivares, que se encargó de operar la cámara Alexa 65 de ARRI con la que se filmó.

Roma es a todas luces una película de autor: arriesgada, valiente, poética, nostálgica y personal, profundamente influenciada por el neorrealismo italiano y que tiene cierto sabor del mejor cine de Carlos Reygadas, quien por cierto romperá en este mismo Venecia un ayuno de seis años sin largometraje. Es además, una carta de amor a una Ciudad de México que, si bien ahora sólo existe en la memoria de los mayores de 50 años, forjó una identidad cultural que sigue resonando en nuestro presente tan fuerte como el clasismo o las manifestaciones sociales y culturales que cada día claman justicia en nuestro país. Tras los ocho minutos de ovación en la Sala Grande de Venecia, Roma se convirtió de inmediato en candidata al León de Oro, y de paso dio por finalizada la polémica generada en el pasado Festival de Cannes, donde se le negó concursar por la Palma de Oro debido a que fue producida por Netflix, quien se negó a exhibirla comercialmente en los cines franceses.

Parece que el final feliz para Roma está muy cerca de llegar.

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CD: Metronomy – ‘Summer 08’


Cuando el retro se vuelve moderno.


POR Colaborador  



CD: Metronomy – ‘Summer 08’

Por Carlotta Gartner

Álbum: Summer 08  | Artista: Metronomy
Astralwerks |

Este álbum es más agresivo que su debut. Nos ofrecen sonidos retro, sus canciones se caracterizan por el indie rock, voces con registros altos y bajos, a lado de elementos electrónicos. Un disco que te gustaría escuchar mientras conduces tu coche durante un viernes por la noche, con temas como “Hang Me Out to Dry” (con Robyn) y “Night Owl”, para bailar con “Back Together” y “Old Skool”, o simplemente relajarte escuchando “Mick Slow” y “16 Beat”. Una producción que podría ser una de tus favoritas para este verano.

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