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Gana boletos para el concierto de Los Daniels


La agrupación mexicana se presentará este 2 de septiembre en el Foro Felipe Villanueva del Parque Naucalli.


POR Staff Rolling Stone México  



Gana boletos para el concierto de Los Daniels

Los Daniels se encuentran de gira promocionando su quinto álbum de estudio titulado Inmortal y el próximo 2 de septiembre se presentarán por primera vez en el Foro Felipe Villanueva del Parque Naucalli.

Para ganar un pase doble para su concierto cortesía de Rolling Stone, lo único que tienes que hacer es contestar correctamente las siguientes preguntas:

1. ¿Cómo se titula el primer álbum de estudio de Los Daniels?
2. Menciona uno de los discos latinos que reseñamos en nuestra edición de agosto.
3. ¿Quién apareció en nuestra portada de enero?

Manda tus respuestas a rollingstonemexico@gmail.com

LOS GANADORES SERÁN NOTIFICADOS POR CORREO ELECTRÓNICO.


Rock en tu Idioma Sinfónico | Auditorio Nacional | 6 de septiembre


El colectivo interpretará lo mejor de ‘Vol. 1’ y las nuevas canciones de su siguiente entrega.


POR Staff Rolling Stone México  



Rock en tu Idioma Sinfónico | Auditorio Nacional | 6 de septiembre

Sabo Romo (Caifanes), Piro (Ritmo Peligroso), Leonardo de Lozanne (Fobia), Jorge “Chiquis” Amaro (Neón, Fobia), Arturo Ybarra (Rostros Ocultos), entre otros músicos, serán los encargados de revivir los temas más emblemáticos que marcaron a más de una generación en una nueva entrega de Rock en tu Idioma Sinfónico. Esta presentación se llevará a cabo el próximo 6 de septiembre en el Auditorio Nacional.

El colectivo presentará las nuevas canciones que estarán incluidas en Vol. 2 y grabará este concierto para después publicarlo en una edición especial.

Los boletos para este evento ya están a la venta a través del sistema Ticketmaster y en taquillas del Auditorio Nacional.


Tecate Location | Autódromo de Cancún | 2 de diciembre


Este festival será encabezado por Zoé, Mon Laferte y The Knocks.


POR Staff Rolling Stone México  



Tecate Location | Autódromo de Cancún | 2 de diciembre

Este 2 de diciembre se realizará la primera edición del festival Tecate Location Cancún en el Autódromo de esa ciudad.

En esta ocasión, el cartel será encabezado por Zoé, Mon Laferte y The Knocks, tres artistas que se han posicionado como referentes en su género.

Esta gira de conciertos ha recorrido con éxito las ciudades de Chihuahua, Ciudad Juárez, Hermosillo, Culiacán, Tijuana y Mexicali, por mencionar algunas.

Tecate Location tendrá un área de food trucks, zona VIP, espectáculos y muchas amenidades más para todos los asistentes.

Estos son los precios del festival:

● General $450.00
● VIP $750.00


Rolling Stone y Herschel Supply te equipan para este regreso a clases


Participa en nuestra trivia y gana una de las mochilas que tenemos para ti.


POR Staff Rolling Stone México  



Rolling Stone y Herschel Supply te equipan para este regreso a clases

Rolling Stone y Herschel Supply te equipan para este regreso a clases con una mochila y tú puedes ganar una de ellas.

Lo único que tienes que hacer es contestar correctamente las siguientes tres preguntas:

1. Menciona una película que trate sobre el regreso a clases.
2. ¿Qué actriz aparece en la portada de nuestra edición de agosto?
3. Menciona uno de los libros que recomendamos en nuestra edición de agosto.

Manda tus respuestas al correo rollingstonemexico@gmail.com. Los primeros en contestar correctamente serán los ganadores de una de las mochilas.

LOS GANADORES SERÁN NOTIFICADOS POR CORREO ELECTRÓNICO.


Arcade Fire | Auditorio Nacional | 29 de noviembre


El colectivo canadiense presentará su más reciente álbum de estudio, ‘Everything Now’.


POR Staff Rolling Stone México  



Arcade Fire | Auditorio Nacional | 29 de noviembre

Arcade Fire regresará a la Ciudad de México el próximo 29 de noviembre para presentar en el Auditorio Nacional Everything Now, su más reciente disco.

Los canadienses estrenaron hace un par de semanas este quinto trabajo discográfico que incluye los sencillos “Everything Now”, “Signs of Life”, “Electric Blue” y “Creature Comfort”. Como parte de su nueva gira, Infinite Content, la banda también tocará éxitos como “Reflektor“, “We Exist“, “Neon Bible“, entre otros.

Arcade Fire se asoció con PLUS1 para que $1 de cada boleto vendido en México sea destinado a salvar vidas, revitalizar comunidades y transformar la salud global a través de Partners In Health.

Además de presentarse en la Ciudad de México, Arcade Fire también tocará el 2 de diciembre en la Arena VFG de Guadalajara.

Los boletos para ambos conciertos estarán disponibles en una Preventa Exclusiva para Tarjetahabientes Citibanamex los días 28 y 29 de agosto y en Venta General estarán a partir del 30 del agosto a través del Sistema Ticketmaster y en los teléfonos 53-25-9000 para la Ciudad de México.

Estos son los precios para el concierto:

•General: $1,902

•Preferente: $2,302

•Luneta: $1,702

•Balcón: $1,402

•Piso 1: $802

•Piso 2: $522


Hellow Fest 2017: Dombresky, Vagabonds & Feed Me


Conoce a estos tres actos que presentarán su propuesta este 26 de octubre.


POR Staff Rolling Stone México  



Hellow Fest 2017: Dombresky, Vagabonds & Feed Me

Dombresky

Dombresky es uno de los nombres más destacados de la actual escena deep house parisina. El año pasado debutó con un EP titulado Reaching Perfection que captura ingeniosamente la frescura del EDM y mantiene el tradicional ritmo funk de la música house. Hellow Festival será la primera ocasión en la que el músico y productor visite México para interpretar éxitos como “Utopia” y “Too Much in Common“.

Vagabonds

El dúo conocido como Vagabonds sorprende por su peculiar acercamiento a ritmos urbanos, disco y funk, ya que utiliza toda clase de percusiones e instrumentos para dar vida a música original y hacer remixes en vivo. Se dieron a conocer tras abrir las presentaciones de importantes músicos como Beyoncé y Bruno Mars. En 2015 publicaron su primer EP titulado Le Funk, que cuenta con cuatro tracks originales.

Feed Me

De apariencia macabara —pero divertida—, Jonathan Gooch creó a un cocodrilo animado para darle la imagen a Feed Me, proyecto de electro house y dubsteb con el que se ha dado a conocer alrededor del mundo.

El productor y DJ no solamente cuenta con este proyecto. A mediados de los 2000 se popularizó bajo el nombre de Spor. Ya con el seudónimo de Feed Me, Gooch lanzó The Spell/Raw Chicken, EP con dos tracks que lograron ser éxitos en sus conciertos con la discográfica del reconocido deadmau5, mau5trap. Apadrinado por el famoso DJ, Feed Me ganó terreno importante en los oídos de los seguidores del pop y el EDM por trabajar con artistas como Crystal Fighters, con quienes creo la exitosa “Love Is All Got“.


“No hay nadie más exigente con uno que uno mismo”


En 2006, después de sufrir una trombosis, Cerati dejó de fumar –momentáneamente– y durante la gira de ‘Ahí Vamos’, su disco más rockero desde ‘Canción Animal’, nos concedió su última entrevista larga a solas. Éste es un outtake de esas conversaciones, en las que revisó como nunca antes su infancia, los años ochenta y las secuelas de una vida en la ruta. “Hace mucho que me considero un sobreviviente”, dijo.


POR Staff Rolling Stone México  



“No hay nadie más exigente con uno que uno mismo”

Por Óscar Jalil

Cuando Óscar Jalil y Ernesto Martelli entrevistaron a Gustavo Cerati en 2006, el exlíder de Soda Stereo venía de recibir una alarma sobre su salud —una fibrotrombosis le había impedido caminar, dejándolo en terapia intensiva—, el primer indicio de que algo no estaba bien. “Fue un susto suficiente como para decir: ‘¿Quiero que la próxima sea directamente el fin?’”, le dijo Cerati a Rolling Stone en una combi camino a Ezeiza, en el inicio de una serie de entrevistas on the road durante la gira de Ahí vamos, que continuó en Nueva York y el DF.

Después de 25 años de vida en la ruta, de giras interminables al frente de la banda más importante del rock latino, el cuerpo finalmente le había dado una señal y hasta había dejado de fumar. “Pero él no parecía asustado”, recuerda Jalil hoy. “Era como si tuviera una confianza inconsciente de que nada le podía pasar”. En el plano musical, estaba en el mejor momento de su carrera solista, experimentando el éxito individual justo antes de reunir a Soda. Además, se había dado el gusto de armar un grupo sumando antiguos colaboradores (Richard Coleman, Fernando Samalea, Tweety González) a los músicos de su etapa solista (Fernando Nalé, Leandro Fresco) y tenía en Ahí Vamos su respuesta individual a Canción animal. Este outtake es parte de las primeras tres horas de entrevista. “Justo, justo en ese momento”, dice Jalil, “él sabía que tenía algo grande entre manos”.

La etapa pre-Soda Stereo no es algo de lo que se hable generalmente, y antes de Soda tenías un grupo, Vozarrón. Era así, ¿cierto?
Sí, pero no fue precisamente la primera banda. Ni siquiera era una banda mía, era de Marcelo Kaplan, y por ahí desfilaron varios músicos, sobre todo músicos de un extracto más de fusión, de jazz, porque de eso era la banda.

¿Eso era lo que tú escuchabas en ese momento?
Sí. En realidad yo en esa época estaba escuchando mucho reggae, de una manera casual, si bien estaban empezando a sonar las primeras cosas post punk y new wave.

Hablamos de 1979, más o menos…
Sí, lo que vino después del punk, o lo que salía del punk mismo con gente como The Clash, que empezaban a incorporar el reggae. Pero, casualmente, en esa época mi madre estaba estudiando en la Facultad de Filosofía y Letras, una época un poco complicada para estar en eso. Una amiga suya había estado viviendo en Jamaica y le dio una colección enorme de discos, sabiendo que yo era músico y que por ahí me interesaba. Yo recién empezaba a entender de qué cuernos se trataba el reggae, así que me cayeron en las manos un montón de discos de Toots & The Maytals, discos que sacaba una compañía de aviación, por ejemplo; muchos sencillos con sus versiones dub del otro lado. Y en ese momento preciso yo estaba con esa música.

¿Viste el show de The Police en 1980, en Obras?
Sí. Los vi en realidad en el New York City, que estaba a la vuelta de mi casa. Ahí fuimos con Zeta (Bosio). La cuestión es que en ese momento yo estaba tocando con Vozarrón, cantaba un tema que se llamaba “Marítimo”. Yo mentía, decía que tocaba muy rápido, pero en realidad tenía una banda de música disco. Estaba como trabajando de la música. Estudiaba Publicidad, hacía un año que había terminado de hacer el servicio militar, así que había empezado recién. Y lo que pasaba era que yo trataba de meterles ritmos reggae a cuecas, a músicas que hacía Marcelo. Tocamos en La Trastienda. Una vez también tocamos en un Obras chiquito que se hizo, con toda una movida que tenía que ver con la música de jazz, de fusión y folclórica. Eran épocas en donde yo, al mismo tiempo que estaba escuchando los primeros discos de The Police, escuchaba Return to Forever, y que venía toda la locura Mahavishnu. Yo era un absoluto fan de Genesis, de King Crimson, de Yes, y ya en ese momento era como una especie de actualización lo que pasaba con el jazz rock, desde ese disco de Billy Cobham, Spectrum.

¿Y Steely Dan?
Steely Dan, claro. Y bueno, ya después… la locura Jan Hammer. Y todo eso empezaba a mezclarse con el rock, Jeff Beck, mi guitarrista favorito de esa época, tocando con Jan Hammer. Todo se me mezclaba, parecía que todos los héroes estaban juntos. Superhéroes juntos. Todos tocaban a mucha velocidad y, como todas las cosas, la excitación.

¿Y cómo crees que se pasa de todo eso a la simplificación que proponía The Police?
Claro, cuando aparecen grupos como The Police, especialmente The Police, que me llegó de una manera muy… Yo tenía muchas bandas, muchas bandas. Antes de formar Soda Stereo y dedicarme concretamente a una, tenía muchas novias musicales. Vozarrón era una, tenía mi grupo de música disco con dos inglesas, ya desde los 15,16 años me gustaban mucho Commodores, Earth, Wind & Fire, Parliament Funkadelic… Tenía también toda esa parte.

¿Esa era la música que pasaban en las fiestas donde ibas a bailar?
Escuchabas esa música, te la ponían con Led Zeppelin y aparecía Kraftwerk también. Me empecé a hacer como un poco especialista en esa parte negra pop, soulerofunkera de mediados de los años setenta que convivía con el heavy metal. Eso es una cosa que, vista desde hoy, parece una deformidad, porque después esas cosas se pusieron más tribales. Pero en esa época yo tenía una banda que se llamaba Koala y hacíamos música afro. Tenía un trío en Flores con el que tocaba blues, con el baterista de La Máquina, que tocaba con un palo de escoba, y por ahí pasaba de golpe a improvisar Pappo con unas bestias del blues y del rock.

¿Dónde empezó tu gusto por tocar la guitarra rítmica?
Bueno, en el grupo este de música disco tenía que ir sacando temas todos los días y se los pasaba a las chicas que cantaban en inglés. Yo también cantaba y hacíamos versiones. Y a veces se iban mezclando: De golpe, al tecladista que tocaba en Vozarrón lo llamaba Marcelo para que viniera a tocar el teclado en estas fiestas que hacíamos. Porque hacíamos muchas fiestas judías, eran los que hacían las fiestas que podías… ¿Cobrar? Son los que pagaban. De ahí salieron bandas como Nomady Soul, La Torre, nos cruzábamos. En uno de esos shows, me acuerdo de haberme encontrado con Pipo Cipolatti, que tenía una banda que se llamaba Tito y sus Espátulas. Cosas así. Eran trabajos, trabajo de músico. Tenía esa banda, Vozarrón… Con diferencias de tiempo empecé a trabajar con Zeta, con (Andrés) Calamaro, en lo que después —mucho después— iba a ser Soda Stereo. Pero era una banda que también intentaba hacer covers, tocar en fiestas.

Ellos estaban mejor posicionados, la banda de Zeta tocaba en Punta del Este. Morgan, se llamaba. El cantante se fue para hacer un proyecto discográfico y entré yo, y Calamaro también estaba. Venía de Raíces y después se fue a Los Abuelos, directamente. Un Calamaro new wave.

¿Qué te pasó cuando viste a The Police?
Nos volvimos locos. Con Zeta éramos absolutamente fans de The Police, y no podía creer que tocaran a media cuadra de casa, así que desde temprano estábamos ahí. Incluso llegamos a ir hasta el Sheraton. Yo me hice firmar un póster que tenía, que había salido en la revista Pelo; que era terrible, una de las fotos más feas que le pudieron haber sacado a los tipos. Era tan fea que me pusieron como: “¡¿Qué es esto?!”, una cosa así.

¿Los tres te lo firmaron?
Los tres. Los encontramos a los tres, no pudimos ni hablar, yo estaba re… incluso tengo una foto muy ridícula que me sacó Zeta al lado de Sting, pero es imposible. No reconoces a nadie, salió todo movido. Y en realidad, era uno de los tantos que estaban ahí. Era muy, muy fan.

Muchos años después, cuando los conociste, ¿les hablaste de eso?
Sí, les comentaba lo que había pasado aquella vez, nos reíamos. Dos de los The Police terminaron ofreciéndote tocar con ellos.

¿Fue un sueño de infancia hecho realidad para ti?
De alguna manera sí, lo que pasa es que es un sueño a destiempo, en un lugar en donde no parecía corresponder. Un día yo estaba en Chile y sonó el teléfono. Contesté y era una persona, no recuerdo ahora su nombre, pero que hablaba en nombre de Miles Copeland (manager de la banda). Yo no entendía muy bien, era por un disco tributo a The Police. No lo tomé muy en serio, me pareció medio raro todo. Después, directamente el que habló fue Miles Copeland, entonces me cuenta un poco la cosa, me pide que elija un tema, que lo iba a hacer con los dos (Andy Summers y Stewart Copeland), porque Sting no participaba en el proyecto (Outlandos D’Americas, un disco de rock en español tributo a The Police, de 2000); en ese momento, Sting era muy popular y estaba tocando un montón, así que era una cosa que iba a involucrar a Andy Summers y a Stewart Copeland. Yo no lo podía creer, dije: “¡Qué increíble!”. Me puse a buscar: “Carajo, ¿qué tema hago?”. Di mil vueltas, llegué a “Bring on the Night”, sobre todo porque siempre admiré mucho la estructura armónica y melódica, y la onda de guitarra que tenía. Me producía mucho placer, así que me fui por ese tema. Cuando llego allá, me entero de que Stewart Copeland, con el cual había tenido una cena la noche anterior, decidía no participar en la misma grabación con Andy Summers, entonces Stewart Copeland terminó con Jaguares, y yo con Andy. No nos conocíamos y fue genial. Andy Summers y el baterista Vinnie Colaiuta, un animal. Yo fui con la versión y la idea mía. Decía: “Mira, lo que quiero es grabarla como si fuera The Police”. Yo en esa época estaba trabajando más con electrónica y cosas así, pero realmente quería grabarlo como lo hacían ellos, con ese virtuosismo pero tocado con una energía primaria. Entonces me colgué el bajo. A mí me gusta mucho tocar el bajo, tengo como buen feeling para tocarlo. Y ahí estaba Vinnie Colaiuta y yo no lo podía creer. Estaba realmente en el paraíso tocando el tema. Una vez que supimos la estructura, fueron tres minutos y se grabó de una toma. Pero pobre Andy, le cambié la nota, la afinación del tema, el tono, entonces ese riff tan maravilloso de guitarra ya no le funcionaba tan bien desde el punto de vista mecánico, y tuvimos que hacerlo a cuatro manos. Tengo fotos increíbles. Hay una de los dos haciendo el riff.

¿Seguiste en contacto con Andy Summers?
Nos hicimos amigos y fue como una persona de consulta. Yo en esa época recién había terminado el tema Soda Stereo, y era toda una situación muy fuerte para mí, emocionalmente, cómo resolver todo ese tipo de cosas.

¿Cómo quedaban las relaciones así?
Fue alguien con quien charlé mucho de ese tema, además de mi natural admiración por lo que habían hecho ellos y por lo que eran como músicos. Y te invitaron a hacer gira con ese disco de versiones en español, también. Hice la versión, Miles la escuchó y me llenaron de elogios. Pero después la cosa no terminó ahí. Cuando yo vuelvo a Buenos Aires, me llama Miles y me dice: “Voy a ir a Buenos Aires porque quiero hablar contigo”. Y vino a Buenos Aires, específicamente para hablar conmigo, para convencerme de hacer una gira.

¿Y tú ibas a cantar?
Sí, sí. Me dice: “Ellos murieron contigo”. O sea, Stewart se agarró la cabeza, según lo que me contó Miles. Odió no haber podido tocar, le encantó la versión Andy estaba muy contento, así que estaban muy emocionados con esa idea. Una de estas ideas locas de Miles, otro personaje increíble. Para mí, él también era como un libro. Un tipo que venía con el padre de la CIA, toda esa historia, seguía manejando a Sting; tenía que manejar las relaciones con los otros.

Pusiste primero tu decisión artística que tu fanatismo adolescente. Aunque debe haber sido difícil para ti decidirte, ¿no?
Después de The Beatles, no hubo otro grupo en producirme la sensación de querer estar ahí como lo hizo The Police. Esa situación de querer vivir con eso, incluso de teñirte el pelo si es necesario. Después de tanto escuchar rock, y virtuosismo, y yo mismo caer en esa situación de ver qué tan rápido puedo tocar, fue encontrarme un grupo que naturalmente vino de Sex Pistols y cosas que dieron vuelta a la tortilla, pero que lograba tener una sensibilidad pop bastante profunda y conocedora. Porque The Police existe porque existieron The Beatles, está clarísimo eso. Y encontrarme de vuelta con esa sustancia pop y con esa energía, fue como único ese momento, y fue muy instructivo para salir a tocar. Cuando Soda Stereo sale a tocar, salimos tratando de emular esa energía. Esa fue la escuela.

El primer disco que tú te compraste, que fuiste a una tienda y dijiste “quiero éste”, ¿cuál fue?
Los éxitos (del programa) Modart en la noche. Le pedí a mi padre: “Cómpramelo”. Porque yo no recuerdo cuál fue el primero que compré con mi dinero o con el dinero que me dieron. Básicamente, le pedí que me lo comprara por un tema muy pedorro, que se llamaba “Señor Yamamoto”, que era un silbido (la canción, de Hervé Vilard, en realidad es medio tarareada). Un hit, muy pop. Pero en ese disco (se refiere específicamente al segundo volumen de los compilados Más de Modart en la noche) venía con un cargamento pesadísimo; venía “Purple Haze” de Jimi Hendrix; dos temas de Bee Gees, “El desastre minero…” y “To Love Somebody”; y un tema de The Who, “Pictures of Lily”. Y después un montón de otras cosas. Bueno, con esos cuatro temas ya puedes armar un pedazo de la historia del rock. Yo tenía uno de esos clásicos combinados, con la bocina grande al medio y los dos al costado. Si ves el video de “Ella usó mi cabeza como un revólver”, un poco de ahí salió la idea, porque mi placer era poner la oreja en el amplificador grave, escuchar los graves. Cuando escuché “Purple Haze” de Hendrix, sobre todo ese y “Pictures of Lily”, lo que pasaba con el equipo me volvía loco. Me acuerdo la excitación del rock.

¿Cuántos años tenías ahí?
1967, 1968. ¿“Purple Haze” de qué año será?

Es de 1967.
Así que tiene que haber sido ahí, 1967, 1968. Era chico.

¿Cuál fue el primer concierto al que fuiste?
El primer concierto al que fui fue Santana, en (la vieja cancha de) San Lorenzo. Y por mucho tiempo más no fui a ninguno. Fue lo único que vi, fue un flash totalmente increíble: Santana en su momento más glorioso.

¿Cómo fuiste? ¿Te llevaron?
Fui con unos amigos más grandes. Y yo ya estaba escuchando todo lo que había pasado después de Woodstock, y Santana venía con una formación así, matadora. Recuerdo lo último que dijo: “Vamos todos a culear”, o algo así. Pero me quedó marcadísimo (risas). Otro con el que terminé tocando en un concierto: Con Santana toqué en Colombia, prácticamente no hay registro de eso. Es curioso porque tocamos los dos: Soda Stereo y Santana juntos, en un tremendo estadio. Un flash. Después Santana me invitó a tocar con él, solos, imagínate. Charlando le pregunté por gente como Chepito Arias. Me acuerdo que Santana decía: “Ustedes manténganse juntos”. Lo decía como… Nosotros ya estábamos a punto de tronar, estaba todo medio mal.

Todo eso definió tu manera de entender la música.
Habíamos acumulado mucha información. En realidad con Soda Stereo, antes de empezar a tocar, acumulamos información. Música. Teníamos miles de nombres para un grupo, ideas. Pero con Zeta no podíamos hacer mucho nosotros dos, nos faltaba baterista, estábamos buscando cómo armar la cosa. Así que básicamente con los teclados de Calamaro hacíamos música electrónica con un aparato llamado 202: Unos teclados que había dejado Calamaro por ahí (y que después vino a buscar), y con eso grabábamos horas y horas mientras estudiábamos para la facultad. Pero escuchábamos música todo el tiempo. También, como estábamos un poco en el asunto de la publicidad, tratando de meter la nariz ahí, decidimos armar una agencia nosotros, con Zeta y un chico que se llama Ernesto Savaglio (que hoy tiene otra agencia). Entonces Alfredito Lois, Zeta, Savaglio y yo conformábamos nuestra agencia, que en realidad era un proyecto muy ridículo. Era una agencia de Prode que tenía el padre de Savaglio, y arriba nosotros funcionábamos y vendíamos como una especie de semanario para Villa Adelina, para la zona, para conseguirnos un par de cuentas. Una era (la funeraria) Cochería Paraná, imagínate, a ese nivel. En realidad estábamos tratando de ver si podíamos hacer algo con eso, porque a mí las experiencias que había tenido en agencias de publicidad no me habían gustado. En realidad hacíamos esto para escuchar música todo el día. Y estábamos enloquecidos: Desde Ramones a Skatalites, pasaban muchísimos discos, y yo me acuerdo que lo que hacíamos todo el día prácticamente era eso. Savaglio era un tipo que quería realmente meterse en publicidad, así que un día, caminando por la 9 de Julio, me acuerdo que hizo la pregunta que decidió nuestro destino: “¿Qué carajo quieren hacer, se quieren dedicar a la publicidad o quieren seguir escuchando música?”, porque estábamos ya planeando cómo iba a ser nuestro grupo antes de que tuviéramos el grupo en sí mismo. Y ahí tomamos la decisión, dijimos: “No, seguimos con la música”. Y Alfredito, Zeta y yo nos pusimos en campaña para encontrar un baterista para armar el grupo.

¿Cómo calibras tu ego? ¿Cómo manejas la diferencia entre lo que ven los demás de ti y lo que tú ves?
He tenido crisis de no poder enfrentarme con eso, de darme cuenta de que probablemente estoy tratando de manejar algo que es inmanejable. En un punto, hay una necesidad mía de controlar las cosas. Eso que quizás se muestra ante los ojos de los demás: Alguien que parece que está siempre en sus cabales y es verdad que yo hago fuerza en ese aspecto, necesito tener como ese control. Pero muchas veces no lo he conseguido y se me ha complicado la situación, y he perdido el control sobre mí mismo y me han tenido que reconstruir a pedacitos, directamente. Y esos son duros golpes para el ego.

¿Algún ejemplo, para entenderlo mejor?
Por ejemplo, recuerdo haber estado tres meses sin salir de mi casa, con paranoia de salir. Pero no porque me fuera a pasar algo, sino por no poder enfrentarlo. Prácticamente es un ataque de pánico, no del todo declarado; no es que me faltó el aire o algo así. Con la muerte de mi viejo las cosas cambiaron muchísimo. Ahí apareció la debilidad, la posibilidad de la muerte, el arrastre que lleva consigo eso y hubo muchos cambios en mi personalidad en ese aspecto, de creerme así un poco inmune, de caminar un poco en el éxito de las cosas y no darle importancia a los fracasos que están ahí y son patentes, y que tienen que ver con… Fracasos no, errores. Situaciones que no solucionas y que, en algún momento, explotan. La cuestión de las relaciones, el no tener tu casa, el vivir todo el tiempo en una especie de nube, porque realmente en una gira… Es tu vida, pero hasta que empiezas a entender que es tu vida, no
sabes bien si quieres que eso sea tu vida.

Hasta Soda Stereo no había un antecedente en el rock argentino de lo que les pasó a ustedes: Las giras, los hoteles, la histeria, la locura, y esas sensaciones. Sin embargo, es como si a ti no se te midiera con la misma vara que a Charly García o Andrés Calamaro.
Bueno, lo tomo.

¿Tú no lo ves así?
No sé, puede ser. Sí, evidentemente siempre he generado como una especie de cosa, gente que me pone como el anti-esto. He funcionado así. Quizás porque sí, se espera mucho de mí. A veces he tomado caminos que a lo mejor han dejado afuera a un montón de gente que le interesaba una parte de lo que yo podía desarrollar. No sé, digo, por ejemplo, cuando empecé a hacer más música electrónica.

Además, con Soda Stereo armaste el soundtrack de toda una generación. Muchos quieren volver a esa euforia adolescente.
Sí, eso también. Pienso que de alguna manera se transmite como una especie de soberbia mía que no es real, porque no tengo una actitud así. Sí, como todo el mundo, he sido de separar las aguas: “Me gusta esto, pero esto otro no tanto”. Por ahí yo me he animado o he dicho cosas que otros no han dicho, con respecto al panorama musical, o me he ubicado en algún lugar con cierta crítica que ha producido molestias. Pero a mí me pones un blues y te voy a tocar un blues.

Eso no lo sabe tanta gente.
Pero yo creo que la gente lo percibe, se da cuenta. Igual no hay nadie más exigente con uno que uno mismo. Cada vez me pesa me nos lo que dicen, y me parece una empresa imposible tratar de agradar. Porque así como ahora, qué sé yo, este disco (se refiere a Ahí Vamos)… Porque realmente es este disco, ma ñana qué sé yo… Mañana puedo hacer un disco acústico. Haré cualquier cosa que me resulte divertida en ese momento y en la que me parezca que tengo algo que puedo decir.

Federico Moura fue el productor del primer disco de Soda Stereo (Soda Stereo, de 1984) ¿Cómo fue tu relación con él? ¿Llegaron a tener una amistad?
Federico fue probablemente el músico con el que más cercanía y amistad tuve en toda esa época. Era una especie de hermano mayor, por decirlo de alguna manera, porque él ya era más grande y tenía más experiencia. Pero teníamos una sintonía de quedarnos a charlar muchísimo con Federico, y de ir a su casa y pasar mucho tiempo juntos. Sobre todo a partir de lo que pasó con Soda Stereo. En realidad él conoció a Soda Stereo por (el empresario Carlos Rodríguez) Ares, estábamos en la misma agencia, le gustó el grupo y quiso producirlo; pero no nos conocíamos mucho todavía. Y después de eso entablamos una relación, particularmente mía con Federico, aunque también con Julio, Marcelo, los chicos. Entre Soda Stereo y Virus fuimos como muy compinches. Daniel Melero me contó que, una vez, Tweety González le pegó una calcomanía en el teclado, mientras los dos tocaban con Soda, que decía: “De tocar ni hablemos”, y que él lo tomó como un halago porque a él no le interesaba tocar. Pero que en el grupo había como ese tipo de competencias. Sí. Daniel estaba, como te imaginas, adelantado a su tiempo, y además también hacía gala un poco de esa escuela Eno. Alguna vez definí a Daniel como “Sandreno”, una mezcla de Sandro con Eno. Él pregonaba la cosa del no-músico, pero nosotros ya desde ese aspecto vimos su capacidad. Daniel iba a ser uno de los integrantes de Soda Stereo, como fue Richard (Coleman), como fue Ulises Butrón en su momento, antes de que decidiéramos seguir como trío. Daniel también fue una de esas personas que venía y con sólo un dedito hacía maravillas. Se notaba claramente cuánta música tenía adentro. Era resistido dentro de Soda, había resistencia. Pero como una resistencia sarcástica, tampoco era una resistencia real.

¿Cuáles serían tus clichés?
Y… de golpe hay ciertos lugares por los que de alguna manera he pasado, y que me doy cuenta en las formas de las estructuras GUSTAVO CERATI 1959-2014 de las canciones, en algunos sonidos. Me relajé mucho no teniendo el prejuicio de repetirme cosas, aunque no hay repeticiones concretas, sino citas. Y no hay una cita, o sea… a este disco se lo ve como más cercano a Soda Stereo. Parecería como más “englobador” que el resto de mis discos so listas. Yo digo que sería como una especie de reconciliación con muchos momentos míos. Sin haber estado peleado y sin haber estado en otra postura. Cuando hice Bocanada, quería hacer electrónica. En realidad, Soda Stereo de alguna manera era una prisión artística para mí. Llegó a serlo porque además nuestras relaciones estaban estancadas y la cosa se endurece y se quiebra, por no tener la elasticidad del movimiento. La sensación que yo tuve después de Soda fue: “Ahora puedo hacer cualquier cosa, puedo tocar con quien yo quiera”. De hecho, Bocanada es una especie de collage de muchas músicas que me gustan, y de lo que se me iba ocurriendo, y de músicos que venían y desfilaban, y de mi casa, y de la cosa íntima. Y al mismo tiempo era el proyecto después de Soda Stereo. Siempre es hoy ya empieza a ser una búsqueda más de instantaneidad, una cosa más grupal, más social, que en Ahí vamos se expresa todavía más.

¿Cómo te hacen sentir los hitos de tu carrera, las 250 mil personas en el Obelisco? No muchos artistas de Latinoamérica han logrado algo así.
Por eso siento que uno va construyendo su propio camino, y es difícil mirar hacia los costados y pensar qué relación tiene esto con otra cosa. Sin duda tengo relaciones con muchos músicos, incluso con solistas, qué sé yo, con Charly (García), con gente así, que tengo mucha cercanía. Pero las experiencias son intransferibles, son caminos diferentes. Tanto Soda Stereo como yo, no he pertenecido a ninguna camarilla o grupito dentro del rock. Quizá por cierto prejuicio a ser encasillado, ¿no? Nunca pertenecí a una escena. Creo que una de las cosas que también funcionó, cuando yo siento que en la prensa se instala la idea del artista cool, parecía que era el dueño del midtempo yo acá. Ahí me asusto, digo: “Yo no soy así. Yo toco la guitarra”. Tampoco es que mi música sea una reacción, pero cuando se pone en el contexto del mundo alrededor, sí. Y también de lo que yo mismo espero de mí. Hubo una época en donde me puse en esa situación también, me sentí más afectado, sentí como que se estaba dibujando un perfil mío con el cual me parece que no tenía tanto que ver. Yo no creo que Spinetta sea inmune, debe tener un nivel de paranoia. Pero lo profesan de otra manera. Yo estoy más en el aquí y ahora, ¿eso es lo que dices? Eso puede ser, sí. No lo había pensado así.

¿Cómo hiciste para mantener tu personalidad a lo largo del tiempo?
No, la fui construyendo, no es que la mantuve. Hubo seguramente alguna línea más o menos coherente.

¿No hay una convicción inicial que mantienes?
Hay ciertas convicciones que son iniciales y que mantengo totalmente, desde el momento que yo decidí hacer la música que yo quería y nadie iba a proponerme. La intención de tener éxito la teníamos. Una banda necesita juntar su gente, tener discos y que todo eso funcione. Pero hay costos que yo no estaba dispuesto a pagar de ninguna manera. Y eso son convicciones. Eres chico, firmas contratos leoninos, pero jamás dejé que intervinieran en la parte artística. Tuve suerte.

Cuando miro hacia atrás, es verdad que he mantenido ciertas formas porque es mi característica personal. En realidad he descarrilado muchas veces y a lo mejor no han coincidido necesariamente con situaciones públicas. En el caso mío han sido más que situaciones así, realmente explosivas, acumulaciones, ¿no? Acumulaciones. Y no estoy hablando solamente de drogas.

Pero hay una especie de sabiduría pop que has construido a lo largo del tiempo, ¿no la percibes?
Hay una sabiduría pop, y sí, con el tiempo van cayendo fichas. Pienso que yo he ido mejorando la forma en la que puedo componer. Yo siento que eso ha mejorado. De qué manera te afectó esa doble vida, de tener como muchos antecedentes rock y al mismo tiempo manejar ese conocimiento pop, una combinación bastante inusual. La verdad es que no sé, supongo que te pasará igual: Vivimos la década de los años setenta y hablamos de qué era lo que bailábamos. Yo iba a los bailes, a las fiestas, y sonaba Led Zeppelin, sonaba Kraftwerk; y Led Zeppelin, más allá de un tema, nunca tuvo hits, y sin embargo era pop. Para mí, el pop es lo que logra el rock cuando se sensibiliza y adquiere esa especie de… yo le llamo “doradez”. Y en ese aspecto, todas esas grandes bandas con esos increíbles discos, eran pop. Y vinieron de la cultura del rock, que es donde yo me siento más cómodo. Yo participo mucho de esa cultura. A mí el rock sin el pop no me sirve mucho, no me interesa tanto. Es una demostración de energía, es un sonido. Se me cae. A mí me gusta el rock cuando tiene esa parte pop, cuando te sale de la radio, te explota en la cabeza. Y cuando se conjugan esas dos cosas, realmente se produce algo que ha sido lo que me ha motivado a mí para estar donde estoy.


In Flames | Pabellón Cuervo | 12 de octubre


La banda de metal regresa a nuestro país para presentar ‘Battles’, su más reciente álbum.


POR Staff Rolling Stone México  



In Flames | Pabellón Cuervo | 12 de octubre

In Flames volverá a México para presentarse en el Pabellón Cuervo el próximo 12 de octubre, donde promocionará Battles, su doceavo álbum de estudio.

La banda sueca también tocará las mejores canciones que ha compuesto a lo largo de su trayectoria, como “Alias“, “Cloud Connected” y “Only for the Weak“, por mencionar algunas.

Los boletos estarán disponibles a través del Sistema Ticketmaster y la preventa Citibanamex arrancará el 14 y 15 de agosto.

Este es el precio del concierto:

• General: $600


Northside | Parque Fundidora | 28 de octubre


El festival será encabezado por Incubus, Deftones, In Flames y Gene Simmons & His Band.


POR Staff Rolling Stone México  



Northside | Parque Fundidora | 28 de octubre

Este 28 de octubre se llevará a cabo la segunda edición del Festival Northside que volverá a llevarse a cabo en el Parque Fundidora.

En esta ocasión, el cartel será encabezado por Incubus, Deftones, In Flames, Kreator, Gene Simmons & His Band y Exodus. También contará con la participación de Agora, Here Comes The Kraken, Frank Carter & The Rattlesnakes entre otros.

Este es el cartel completo:

Northside tendrá un área de food trucks, zona VIP, espectáculos y muchas más amenidades. Se espera la asistencia de más de 30 mil personas.

La fase 1 de la venta de boletos arrancará a partir de este viernes 4 de agosto a las 11 a. m. a través de Ticketmaster.

Estos son los precios del festival:

● General $780.00
● VIP $1,500.00


La nueva armonía de Fleet Foxes


Robin Pecknold compuso dos grandes álbumes de folk rock y después desapareció. Ahora, regresa con un sonido ambicioso.


POR Staff Rolling Stone México  



La nueva armonía de Fleet Foxes

Por Jonah Weiner

Robin Pecknold admira la belleza de un póster en Los Ángeles, en Chinatown. “Este ya es un lugar para artistas”, dice el líder de Fleet Foxes. El año pasado, Pecknold –quien vive en Nueva York– fantaseaba con convertir Los Ángeles en su hogar musical, pero simplemente no se dio. “Traté de mudarme para acá, ya tenía un departamento pero se lo quedó alguien más. Tuve un problema con unas bienes raíces de dudosa procedencia”. Pecknold, de 31 años, pasó un mes en varios sitios antes de arrepentirse y naturalmente regresar al este. “Fue algo decepcionante”, asevera el músico.

Si algo han probado los años desde que Fleet Foxes lanzó su estelar álbum debut en 2008, es que Pecknold está listo para removerse las raíces y explorar territorio desconocido. Ese LP que influenció el género, lleno de riffs que parecen rayar el cielo y armonías góspel, actualizó el rock estilo Laurel Canyon para el nuevo milenio y ayudó a sumergir al mundo en una ola de folk rock.

En 2012, después de vender cientos de miles de discos y tocar en los mejores lugares, para su segundo LP, Helplessness Blues, Pecknold puso a la banda en espera. “Todo se sentía unilateral. No había razón para exprimirlo”. Se mudó de Portland a Manhattan y se inscribió a Columbia. “Tuve una crisis de identidad”, advierte. Después de seis años, Fleet Foxes regresará con un excelente tercer álbum, Crack-Up.


P&R: John Mayer


El guitarrista habla sobre su influencia en una nueva generación de artistas pop y del álbum que siempre ha soñado hacer con Jay Z.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Facebook John Mayer

P&R: John Mayer

Por Patrick Doyle

“Tengo listas seis horas de música”, revela John Mayer. Dentro de poco se presentará en un escenario de Atlanta con Dead & Company —a lado de los miembros de Grateful Dead, Bob Weir, Mickey Hart y Bill Kreutzmann. Al terminar, Mayer tocará un show secreto acompañado de Dave Chappelle a media noche, como parte de las presentaciones sorpresa que han estado ofreciendo desde la primavera pasada. “Soy como el DJ acústico”, dice Mayer. “Dave sólo me dice: ‘John, toca esto’ y soy bastante bueno para reconocer las canciones aunque únicamente las haya escuchado un par de veces”. Además de sus planes con Dead & Company, Mayer lanzó su excelente LP, The Search for Everything.

Es tu segundo verano de gira con Dead & Company. ¿Qué has aprendido?
Nunca antes había tenido esa clase de experiencia. Desde que me invitaron a esta tribu fue totalmente lo opuesto a lo que puedas pensar, jamás fue sobre ego o estatus. Somos como un equipo de basquetbol, haces todo para ayudar a que tu equipo gane.

Chris Robinson, antes miembro de The Black Crowes, acaba de ir al programa The Howard Stern Show y criticó tus habilidades como músico. ¿Te molestó?
Me importa demasiado esta banda como para decir algo. Tengo mis opiniones pero no es mi lugar. Me he dado cuenta —en realidad no hace tanto– que ya no pienso debatir mis propios méritos. La música no es una página de deportes para mí.

Te has convertido en una gran influencia para una nueva generación de compositores pop, incluyendo a Ed Sheeran y Shawn Mendes.
No lo vi venir. De pronto olvidamos que cada cinco años un nuevo cabrón nace en el mundo de la música. No aplico tanto del blues a mi sonido como me gustaría, pero hay mucho de la espiritualidad de ese mundo que sí aplico y sobre todo para esto: estos chicos son yo. Yo admiraba a Eric Clapton y Stevie Ray Vaughan y todos mis héroes fueron increíbles conmigo, así que hay un contrato para hacer que los nuevos se sientan aceptados.


Transmisión musical



Jimmy Rip, actual cantante, productor y guitarrista de Television acepta todo lo que la vida le da.


POR Staff Rolling Stone México  



Transmisión musical

Por Jorge R. Soto

Television, una de las bandas más influyentes del rock y responsable del desarrollo de los movimientos punk y alternativo, se presentó por primera vez en la Ciudad de México. El guitarrista, compositor, productor, arreglista y cantante, Jimmy Rip cumple en el 2017, una década con la agrupación. Respecto a la importancia de Television en la música contemporánea Rip menciona: “Si amas y escuchas mucha música y oyes lo que se ha hecho en los últimos 40 años, no se puede negar que The Cure, Radiohead, U2, Wilco, todas esas bandas han tomado grandes pedazos –y por supuesto que han creado lo suyo– de nuestro grupo. Es algo grandioso”.


Al hablar de su estancia en Television, Jimmy Rip afirma que no tuvo problemas en hacer coincidir su estilo guitarrístico con el de la agrupación neoyorkina: “He estado tocando con Tom (Verlaine) desde 1981, así que fue algo muy natural. De hecho, cuando Richard (Lloyd) salió en el 2007, fue muy fácil para mí tocar con Television“.


Los mejores momentos de ‘Game of Thrones’


Estos son los sucesos más grandes de la saga, las muestras de amor y odio que han lastimado profundamente la historia de Westeros.


POR Staff Rolling Stone México  



Los mejores momentos de ‘Game of Thrones’

Sexo, sangre, suciedad, incesto y cuerpos apilados como madera para fogatas (y eso sólo en la primera hora). Game of Thrones está cargada de sorpresas desgarradoras desde las escenas iniciales, cuando un niño pequeño mira a su padre cortarle la cabeza a un hombre. Muchos de los momentos más importantes suceden en secreto, detrás de puertas cerradas; otros se extienden por los reinos. Estos son los sucesos más grandes de la saga, las muestras de amor y odio que han lastimado profundamente —y que siguen amenazando— la historia de Westeros.

La boda roja
Las lluvias de Castamere
Temporada 3, episodio 9

Un momento de calma al término del banquete nupcial, hasta que Catelyn Stark escucha a la banda tocar la canción de guerra de los Lannister, “The Rains of Castamere”. De pronto nota que la persona sentada a su lado trae puesta una armadura, algo terrible está por suceder, pero ni ella ni nosotros teníamos idea de qué tan terrible. La familia Stark es vencida en 10 agonizantes minutos —exceptuando a Arya—. La boda roja es la suprema venganza de Walder Frey y el máximo giro en la trama de la serie que ni el Norte ni nosotros logramos olvidar.

El adiós de Ned Stark
Baelor
Temporada 1, episodio 9

El momento preciso en el que la audiencia entendió que Game of Thrones se disponía a reescribir las reglas del relato televisivo. En los últimos segundos de la escena, incluso cuando Ned Stark se arrodilla ante el verdugo, parece impensable que el acha vaya a caer (es el personaje central del show y Sean Bean es por mucho el actor más famoso del reparto). Pero más que eso, Ned es el único héroe en la historia, el último hombre recto en Westeros. Esto no debería de suceder, no puede suceder. Hasta que lo hace. Incluso al final, con una sola palabra en un mensaje críptico (“Baelor!”) Ned Stark muestra un último y desinteresado gesto para mantener a su hija Arya con vida.

Daenerys libera los dragones
Y ahora su guardia ha terminado
Temporada 3, episodio 4

La madre de los dragones se gana su nombre en una espectacular victoria real. Después de comprarle las tropas de Inmaculados al dueño de los esclavos de Astapor, este murmura: “La perra ya tiene su ejército”. Pronto Daenerys recita una frase en valyrio: “Un dragón no es un esclavo”. Su cara proyecta horror cuando se da cuenta, “¿Hablas valyrio?”. El dragón escupe fuego a la orden, Daenerys es la reina ahora. Éste es su ejército, perra.

El juicio de Tyrion
Leyes de dioses y hombres
Temporada 4, episodio 6

Una eternidad de amargura explota mientras que Tyrion enfrenta un juicio por asesinato, culpado por envenenar al odioso niño-rey Joffrey en su boda. Una actuación memorable de Peter Dinklage. Finalmente se enfurece con su padre, sus tórridos hermanos y la corrupción a la que su familia ha sometido al imperio y que él mismo ha pasado toda su vida defendiendo. “¡Ojalá tuviera suficiente veneno para todos ustedes!”.

Continuará…


CD: ‘Gone Now’ – Bleachers


Una máquina de pop triste.


POR Staff Rolling Stone México  



CD: ‘Gone Now’ – Bleachers

Gone Now

Bleachers

RCA

Por Jon Dolan

Jack Antonoff es un adolescente emo que se las ingenió para llegar a la edad adulta. Una máquina para crear canciones, un Elton John que siempre encuentra el camino de regreso a su triste dormitorio. El segundo LP de Bleachers delimita aflicción, himnos de pop ochentero e impresiones de R&B tomados de lo que se quedaba al margen del Top 40 en aquella época. Lorde coescribe y canta en “Dont Take My Money”, mientras que Carly Rae Jepsen se asoma en “Hate That You Know Me”, un electro pop que gira en la espiral de la angustia y que atrae sintetizadores.


CD: ‘Despertares’ – Jose Riaza


La lucha por la independencia.


POR Staff Rolling Stone México  



CD: ‘Despertares’ – Jose Riaza

Despertares

Jose Riaza

Jose Riaza

Por Alberto Trigo

México ha sido cobija de varios artistas internacionales, somos la tierra que da la bienvenida al talento. Es así que el español, Jose Riaza, ha desarrollado su carrera rodeado de tequila y tacos. Con Despertares, entrelaza varios de sus temas con palabras que buscan abrir los ojos a la actualidad, puentes que unen sus canciones para integrarlas en un todo. Este álbum se distingue por marcar un pop con tintes folk que desafortunadamente flaquean en momentos por la falta de detalle en su producción rodeado de arreglos repetitivos. Sin embargo, se aplaude su contienda compositiva desde la trinchera de la independencia.


‘Game of Thrones’: cómo “El Juego” lo cambió todo


Más sangriento, más sexy y más ambicioso que nunca.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: cortesía HBO

‘Game of Thrones’: cómo “El Juego” lo cambió todo

Por Rob Sheffield

“Las personas malas son algo en lo que soy bueno”, declaró una vez Tyrion Lannister y no estaba bromeando. A lo largo de los últimos seis años, Game of Thrones nos ha presentado más personajes escandalosamente malos que cualquier otro show de televisión —asesinos, mentirosos, tiranos y ladrones. La serie ha dado vida a Westeros en un mundo de acción en donde la con ciencia es un lujo que nadie puede pagar, ni siquiera los reyes.

La exitosa historia de HBO recién estrenó su séptima temporada, con la octava y última ya visible en el horizonte; 13 episodios más para que el público pase sus tardes en Westeros con los tullidos, bastardos y las cosas rotas de la historia. Game of Thrones es el invierno que nunca deja de existir, la puerta que no se mantiene abierta, el salvaje drama que jugó con las reglas de lo que se podía lograr en la televisión. Ningún otro show ha sido tan brillante al mostrar la maldad y jamás volveremos a ver algo parecido. Cuando George R.R. Martin comenzó a escribir la saga fantástica A Song of Ice and Fire, ya tramaba hacer imposible una versión cinematográfica.

Quería que sus novelas crearan un mundo demasiado complejo, demasiado sangriento y extravagante, simplemente demasiado grande para ser capturado en pantalla. Afortunadamente falló. Game of Thrones ha seguido rescribiendo la historia de la televisión traduciendo la visión de Martin.