Polémica con “p” de plagio. El caso Sealtiel Alatriste


Sealtiel Alatriste, el más reciente ganador del Premio Villaurrutia – mismo que en otros momentos fue concedido a Octavio Paz o Juan Rulfo – fue acusado de plagio por Guillermo Sheridan


POR Staff Rolling Stone México  



Sealtiel Alatriste, el más reciente ganador del Premio Villaurrutia – mismo que en otros momentos fue concedido a Octavio Paz o Juan Rulfo - fue acusado de plagio por Guillermo Sheridan

Por Miguel Ángel Ángeles (@mangelangeles)

Más que tinta ha corrido por las redes y las páginas durante los últimos días. Sealtiel Alatriste, el más reciente ganador del Premio Villaurrutia – mismo que en otros momentos fue concedido a Octavio Paz o Juan Rulfo – fue acusado de plagio por Guillermo Sheridan, meticuloso y aguerrido escritor que hace años evidenció por lo mismo a la polémica Guadalupe Loaeza.

La denuncia de Sheridan, junto al también escritor Gabriel Zaid, desató una trifulca mediática que puso el dedo sobre una llaga dolorosa para todo aquel que se precie de ser un amante del arte: el siempre deleznable plagio. No hace falta rememorar la quirúrgica y oportuna forma en que el señalamiento fue hecho. Bastan dos dedos de frente y apenas unos párrafos leídos para entender lo sucio de un asunto así. Bastan así también, apenas unas cuantas búsquedas para entender cómo desde hace años, Alatriste arrastraba con acusaciones de tal índole.

Las pugnas llevaron al aún laureado Premio Xavier Villaurrutia a renunciar a su cargo como Coordinador de Difusión Cultural de la UNAM y con ello, a evidenciar algo que en medio de todo el alboroto, da visos de algo bueno: que el engaño es cada vez menos tolerado por esta sociedad y que la acción contestataria –esa que muchos han llamado activismo de sofá- sigue cosechando frutos.

Y es que hay que aplaudir a los hombres de letras que iniciaron la acusación, Guillermo Sheridan y Gabriel Zaid, a quienes la complementaron, Jesús Silva Herzog Márquez y Fernando Escalante, a quienes junto a ellos denunciaron o hicieron señalamientos vía redes sociales, como David Miklos (@dmiklos) o Guillermo Núñez (@guillermoinj), a quienes apoyaron la causa desde cualquiera que fuera su plataforma y a quienes firmaron las peticiones que sin duda alguna, influyeron en la renuncia de  Sealtiel Alatriste.

Aunque el ruido no cesa aún y todavía hay posicionamientos encontrados y quien se erige incluso como defensor – la misma Guadalupe Loaeza (@loaeza) no tuvo reparo en pronunciarse vía Twitter afirmando “estoy con Sealtiel Alatriste y desde Valle de Bravo le mando con mucho cariño un abrazo”- es seguro que esto sentará un precedente que en el mejor de los casos, beneficiará a las letras del país: el saber que sobre cualquier miembro del sistema siempre hay ojos pendientes que creen y ejercen la honestidad.

El Villaurrutia es un premio de “escritores para escritores” y es bueno saber que la consigna que dio origen a este tornado mediático haya tenido un origen similar, al menos por lo que implica para los lectores. Esos que –aunque son pocos según las cifras oficiales- son quienes en realidad dan vida a las letras del país, porque para fortuna de todos, no sólo de Alatristes y Loaezas están hechas éstas.



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