¡Los valientes no asesinan!


BLOGGER INVITADO: JAIRO CALIXTO ALBARRÁN ¡Los valientes no asesinan! Celebraciones al grito de guerra…


POR Staff Rolling Stone México  



BLOGGER INVITADO: JAIRO CALIXTO ALBARRÁN ¡Los valientes no asesinan! Celebraciones al grito de guerra...

Celebraciones al grito de guerra

Por Jairo Calixto Albarrán

Ilustración: Patricio Betteo

zocalo15sept2009-07Los mexicanos carecemos de muchas facultades y habilidades, incluso estamos negados para cosas tan simples como hacernos responsables del timón y la tormenta, pero nunca supusimos que un día Dios nos iba a prestar vida para vernos fracasar en lo que podríamos considerar nuestro más fino talento: organizar fiestas y celebraciones. Un pueblo que parece haber sido destinado para el festejo, la pachanga y el reventón, ve de pronto cómo las autoridades encargadas para la ocasión, encabezadas por el secretario de Gobernación, se mostraron incapacitadas para festinar como es debido el centenario de la Revolución mexicana y el Bicentenario de la Independencia, dos momentos fundamentales sobre los que se sostiene un altísimo porcentaje de la mexicanidad que se completa con la imagen del águila devorando una serpiente, en medio de una balacera.

Bandera_De_Mexico_by_morillon89Claro que esto tampoco es sorpresa. Desde que Vicente Fox designó, en medio de las elecciones más complejas y rudas al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, esto se veía venir. Entre cuestionamientos y confrontaciones con el PRD del que es figura ritual, y el lopezobradorismo, acusándolo de traidor, el cuatro veces candidato presidencial renunció para pasarle la estafeta a Rafael Tovar y de Teresa que parecía más avezado en el cumplimiento de tan importante encomienda. Si había podido hacer del Conaculta una institución para la cooptación de intelectuales y artistas al servicio del salinismo, bien podría con el paquete celebratorio. Pero no; el jaloneo y la rebatinga en el mundillo cultural es más ruda que la designación de candidaturas plurinominales en partidos políticos. Por eso no sólo ha salido huyendo el experimentado Tovar, sino el ex presidente de Conaculta –acusado de abuso, malversación y excesos faraónicos al frente del de por sí polémico instituto- además de José Manuel Villalpando, no se diga de la absurda designación de Bernardo de la Garza (ex mandamás del Verde Ecologista y hoy uno de los titulares más grises de la Comisión Nacional del Deporte, cosa que de tan competida es difícil de lograr).

Desde el Ypiranga, Porfirio Díaz se siente tranquilo. Sus fiestas del Centenario, realizadas bajo el espíritu positivista de orden y progreso, no fueron superadas.

$2,900 millones de pesos de presupuesto para conmemorar por todo lo alto a los héroes que nos dieron patria, y nada le ha salido bien al comité organizador y a las instancias oficiales que se abrogaron tamaña responsabilidad. Sobre todo en una materia que daban por sentada pero que no se ha manifestado como se hubiera esperado: el entusiasmo de los mexicanos.

imagesLo que hubiera sido lógico, que una sociedad se arrojara a las calles a comprar banderitas y adornos patrióticos, a encontrarse en el cine, teatros y en las librerías para desmenuzar el caudal de obras que buscan explicar, desmitificar o replantear el Bicentenario y sus protagonistas, no se ha presentado. Poco entusiasmo, más críticas que esfuerzos, señalamientos y una pregunta que ronda la cabeza de la gente que, atribulada por el desempleo y la inseguridad, cansada de discursos optimistas y escenarios de terror, harta de tantas derrotas consecutivas y políticos de oropel: ¿qué celebramos, cuando ni siquiera pasamos del quinto partido?

Y es que si en 1810 se levantaron los pisoteados por la corona española y en 1910 los esclavizados por la dictadura, en el 2010 no se alzaron los explotados ni los olvidados, ni los resentidos… no, las armas las empuñaron los narcos. Y eso ha mellado la legendaria capacidad para el estoicismo y la mexicana alegría de nuestros compatriotas. 28 mil muertos después es muy difícil tener ánimos celebratorios, cuando el espectro de los daños colaterales recorre el territorio impunemente.

show zocaloY sin embargo se mueve. Son demasiados años de rendirle culto a la bandera, de imaginar al niño artillero salvando la batalla, de odiar al traidor Picaluga, de ver caer a Maximiliano en el Cerro de las Campanas, de ceremonias obligatorias los lunes en la escuela, de recitar odas al Benemérito de las Américas, de ser educados por el libro de texto gratuito, de entonar el himno nacional y emocionarte… Y cuando mi hija de siete años quiso adornar el balcón de la casa con el lábaro patrio, y mi casa se llenó de chiles en nogada, y mi parentela se puso bigotes y vimos la ceremonia del grito como quien ve a la Selección mexicana tirar penas, nadie se opuso ni hubo rejegos…



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