Milagros desclasificados y mentiras verdaderas


30 aniversario luctuoso de El Santo


POR Staff Rolling Stone México  



30 aniversario luctuoso de El Santo

Por José Xavier Návar

Un 5 de febrero, pero de hace 30 años, “El Enmascarado de Plata” falleció, dejando su legado como uno de los íconos del cine y la lucha libre mexicana. Aquí algunos de los milagros descalificados y mentiras verdaderas sobre este icónico personaje.

Todavía sin justicia digital: A pesar de ser el actor más prolífico del Cine de Luchadores y que parte de su filmografía está en DVD, todavía no tiene un título en Blu-ray.

Yo quisiera tener su voz: Por consecuencia de tanto golpe arriba del ring, los actores Bruno Rey y Víctor Alcocer siempre le doblaron su voz en las películas.

Continúa siendo mal visto: Reconocer, por parte de la crítica de cine de narices respingadas que, con las películas del Plateado, se financiaba el “otro cine mexicano”, el que iba a los grandes festivales de cine.

Sigue abierta la investigación: Y hasta el mismísimo Jaime Maussan ha insistido (como asesor de la Secretaria de la Defensa Nacional en asuntos de Ovnis) en que se debe ir al fondo para deslindar responsabilidades sobre el aterrizaje de un platillo volador en la ciudad deportiva de la Magdalena Mixhuca, que ocurre en la película: Santo contra la invasión de los marcianos.

Por fin se le dio carpetazo: En la misma cinta, a la acusación que pesaba sobre El Enmascarado de Plata, de la pulverización de 40 niños a manos de las fuerzas marcianas comandadas por Wolf Ruvinskis, porque el héroe llegó tarde.

¡Qué barbaridad!: Ni una Diosa de Plata, ni un Ariel (ni siquiera mejorado), ni un Globo de Oro (de Cantoya) pudo ganar en una filmografía delirante y fantástica de más de 50 títulos. Así es la vida.

A últimas fechas se ha sabido: Que El Santo le hacía su trabajo a diferentes corporaciones como el FBI, la CIA y la Interpol, enfrentándose a toda clase de delincuentes, asesinos y lacras de la sociedad. Y lo peor: Gratis.

Alfombra roja en Tepito: Tuvo sin tantos aspavientos el controvertido film: El Vampiro y el sexo (que todo mundo… mexicano) esperaba en DVD después de tantos escándalos. Una vez que fue transmitida sin previo aviso por el canal de cine mexicano de TVC, fue copiada  a mansalva sin piedad, sin empate y sin indulto.

Récord Guinness: Rudy Guzmán posee el prestigiado récord de haber vendido 52 millones 837 mil 569 objetos (hasta ayer) a su imagen y semejanza, entre muñequitos, máscaras, fotos y miniposters afuera de todas las arenas de lucha libre de la República Mexicana.

¿Qué de dónde amigo vine?: De Tulancingo, Hidalgo. De ahí a Tepito y luego a conquistar el mundo (mexicano).

No es miedo, es precaución: Contra todo lo que pudiera creerse, El Santo era un miedoso. Le daban pavor los panteones. Una vez, filmando en la noche en el de Xoco (que está a un lado de la Cineteca) le dijo a su hijo a mayor (Alejandro): “¡No te me despegues, ya sabes que no me gustan los panteones!”. “¡Pero papá, si eres El Santo!”, le respondió su hijo a que el luchador replicó: “¡Sí yo soy El Santo, pero en las películas. A mí estas cosas me dan mucho miedo!”.

Después de muchas fintas: Parece ser que ahora sí, el arquitecto Roberto Shimizu (el del Museo del juguete antiguo México) va a sacar el libro biográfico –día a día—sobre El Enmascarado de Plata, con correspondencia epistolar y fotos personales del luchador que recopiló con base en todo lo que compró del personaje. Hasta Carlos Monsiváis, que conoció los famosos papeles del Santo, brincaría de alegría.

Si Paul McCartney saca: A cada rato por debajo de la cama un disco nuevo de The Beatles, ¿por qué no va a salir el disco que grabó Rodolfo Guzmán Huerta en Nueva York con su compadre, Javier Solís allá por los años sesenta? ¡Ya suelten la grabación! Que tuvo un costo de cinco dólares, en la cabina de una tienda.

Antes de morir, el Santo: Ya había muerto (cinematográficamente) en la película Misterio en Las Bermudas, en donde se fue al otro mundo por cortesía de una bomba atómica junto con Blue Demon y Mil Máscaras. Cuando se le preguntó a su director, Gilberto Martínez Solares, la razón de su proceder, dijo al calce: “Soy el único director de cine que mató a El Santo, a Blue y al Mil, en una sola exposición”.

Se sabe que: El Santo tuvo 10 hijos con su primera esposa y uno con su segunda mujer (Mara Vallejo), al que solo algunos conocen como “El Negrito”.

Especialistas en cine y en El Santo: Afirman que, Rudy Guzmán iba a ir en súper-libre en una película de gran presupuesto, contra unas respetables damas poblanas del crimen organizado, de armas tomar y accionar. Pero como no hubo cash allá por 1983 para filmar, todo se quedó en proyecto, hasta su título: Santo contra las Chinas poblanas que matan.

Para todos tengo, y como veo, doy: En su notable filmografía se enfrentó a toda clase de hombres y mujeres lobo, versiones rurales de Frankenstein, Drácula y sus descendientes, momias guanajuatenses, hombres infernales, asesinos, estranguladores, secuestradores, amenazas del más allá y del más acá; brujas, lloronas, cerebros del mal. Narcos y Zetas no, porque ya no le tocaron. Al único al que no quería enfrentarse, era a Godzilla, y con justa razón.

Llave favorita: La de su casa y la de A Caballo, que aplicaba a la menor provocación arriba del ring.

Frase mítica y legendaria: Que hoy hasta se puede escuchar en tonos para celular: “¡Profesor Orloff llamando a El Santo, Profesor Orloff llamando a El Santo!… Mi hija está en un grave peligro”. Tal era la súplica lastimera de Augusto Benedico (el padre de María Duval, en tal vez la más mítica de sus películas: Santo contra las mujeres vampiro, porque la malvada vampira Zorina (Lorena Velázquez, “La Reina del cine fantástico mexicano”, que siempre se pone sus moños cuando la invitan a alguna presentación) se la quiere cargar.

Mejor Película (según el Plateado): Santo contra el Doctor Muerte. “Ahí sí que había presupuesto, no como en Haití, donde filmábamos con tres pesos”, en palabras autorizadas de Rodolfo Guzmán Huerta.

Vox Populi: Uno de los tres mitos incólumes del mexicano (los otros dos son La Guadalupana y Pedro Infante)  y un simple obrero de la lucha libre (como el mismo decía de sí mismo), eso era y es El Santo, fenómeno único e irrepetible de la cultura mexicana. No acepte imitaciones.

El Santo, El Cavernario… (Blue Demon y el Bulldog en las gradas)

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El Santo aplicándole una llave al Cavernario. Atestigua el “Güero” Rángel de jóven.



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