Bitácora Cinéfila desde el TIFF II


Durante la segunda jornada pudimos ver Demolition con Jake Gyllenhaal, The Martian de Ridley Scott con Matt Damon y Where to invade next, el más reciente documental de Michael Moore


POR Staff Rolling Stone México  



Durante la segunda jornada pudimos ver Demolition con Jake Gyllenhaal, The Martian de Ridley Scott con Matt Damon y Where to invade next, el más reciente documental de Michael Moore

Foto: Cortesía TIFF

Segunda entrega desde el Festival Internacional de Cine de Toronto.

Por Arturo Aguilar

Durante la segunda jornada pudimos ver Demolition con Jake Gyllenhaal, The Martian de Ridley Scott con Matt Damon y Where to invade next, el más reciente documental de Michael Moore.

Demolition

Un exitoso inversionista de Wall Street (Gyllenhaal) dejará a un lado la egocéntrica y monótona vida que lleva tras sufrir un accidente en el que muere su esposa (al inicio de la película, no les estamos adelantando nada de más). El trauma lo conducirá a cierto despertar hacia la vida, dejar atrás cierta incapacidad de empatía o interés (en los límites de la sociopatía) a poner atención a detalles que antes no, y en ese proceso, trataré de redescubrir quién es y qué lo satisface realmente. Como si partiera de una premisa cercana a The Fight Club, donde algo interno despierta para confrontar al sistema al saberse parte de una maquinaria social donde el dinero lo es todo, Gyllenhaal logra un buen trabajo, pero es la dirección y edición a los que recurre el director Jean-Franc Vallée lo más atractivo del filme. Seguramente recibirá atención para algunas nominaciones al Óscar, aunque está por confirmarse si estrena este año o a inicios del próximo.

The Martian

Ojo, no se trata tanto como se cree de una película de ciencia ficción sino de un filme de aventuras. Tras ser abandonado en Marte (creyendo que había muerto), el astronauta y botánico Mark Watney (Damon), decide enfrentar todas las adversidades imaginables para mantenerse con vida, lograr entrar en contacto con la tierra y esperar una misión de rescate, en un par de años. La película se mueve en dos ejes paralelos, los monólogos de Watney en Marte, recurriendo a la ciencia (en aproximaciones básicas y sencillas pero haciendo énfasis en la importancia de esta) para seguir viviendo (imaginen un MacGyver espacial); y los esfuerzos y dilemas que enfrentarán los directivos de la NASA, los responsables de poner otra misión en el espacio rápidamente para rescatar al astronauta olvidado y sus compañeros de misión aún volando de regresa a la Tierra. Sin meterse a las complejidades emocionales y metafísicas de cintas como Interstellar o Prometeus (con todo y sus fallas), la cinta resulta agradable por el tono ligero y el humor de la misma. A nivel de producción, es todo lo que se puede esperar de una película de Ridley Scott, en eso, no se le puede reclamar mucho al realizador.

Where to invade next

El más reciente documental de Michael Moore (Bowling for Columbine, Fahrenheit 9/11) no expone o revela una investigación que ponga sobre la mesa un tema sensible. De hecho, la mirada de Moore deja de dirigirse hacia los responsables de las políticas sociales, económicas o militares de Estados Unidos, para con un curioso tono más lúdico y hasta optimista, hacer un recorrido internacional que le muestre a sus conciudadanos las buenas ideas que hay en otros países, que bien podrían replicar y adoptar (y que en muchos casos están basadas en propuestas y políticas de los Estados Unidos), y así verse un poco en el espejo sobre esa caduca idea de que Estados Unidos (y su gente) son los mejores en todo. Así paseamos por Italia, Francia, Alemania, Portugal, Eslovenia, Túnez e Islandia para ver fotografías sociales envidiables y reflexivas: sobre la cultura laboral en Italia, la educación en Francia, la clase media en Alemania, la seguridad y políticas criminales sobre drogas de Portugal o la equidad femenina en Islandia. Interesante, pero menos provocador e incisivo que sus filmes previos.

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