Crimen, castigo y máscaras


La más reciente de sus exposiciones,De crimen y castigo tiene como eje un tema tan cercano: hombres que a través de diversas “máscaras”


POR Staff Rolling Stone México  



La más reciente de sus exposiciones,De crimen y castigo tiene como eje un tema tan cercano: hombres que a través de diversas “máscaras”

Por @Miguel Ángel Ángeles

Cuando uno se acerca a la pintura de Rocío Caballero es sencillo perderse en universos paralelos habitados por presencias que abruman con su cercanía pero al tiempo, descubren mucho más con el halo de fantasía que les rodea. Justo en ello radica una de las características principales del trabajo de esta artista originaria de la Ciudad de México con más de veinte años de trabajo continuo: en su capacidad para conjuntar cotidianeidades con ilusiones con resultados impredecibles y en muchas ocasiones, estremecedores.

La más reciente de sus exposiciones, titulada De crimen y castigo – sí, en franca alusión al clásico de Dostoievski– es una muestra más de su talento que tiene como eje un tema tan cercano que es difícil no creer que muchos podrían llegar a sentirse identificados: hombres que a través de diversas “máscaras” se abren camino para conseguir poder político, social y económico y gracias a este por supuesto, beneficios personales.

Uno a uno y a través de 10 obras de gran formato, van sucediéndose los personajes que conforman esta exposición: un hombre con máscara de rata, un oso, un perro. Un ganso y luego un zorro. Un burro por allá y por supuesto: un cerdo. Todos, capturados con el estilo que ha identificado a Caballero a lo largo de los años: dominio de una técnica que potencia el dramatismo inherente de sus retratados mientras catapulta nuestros más profundos anhelos y temores a la más peligrosa de las dimensiones: esa que llamamos realidad. Sin duda, una excelente manera de abrir el año para la artista visual y también para el Museo de Arte de la SCHP.

En este tiempo lleno de claroscuros en el que lo mismo atestiguamos cómo los delincuentes de cuello blanco huyen a otros países a estudiar maestrías o atiborran sus armarios con cientos de zapatos a costa del erario público mientras otros sufren tras las rejas por causas tan polémicas como asesinar a alguien en legítima defensa (basta recordar el tristemente célebre caso de Yakiri), un trabajo como éste pone el dedo sobre una dolorosa llaga del país: la forma en que hoy en día conceptualizamos la justicia.

Imposible no pensar, no enfrentarse al reflejo que dichas pinturas hacen de nuestra sociedad. ¿Será que somos una generación dominada por hombres habituados a cometer crímenes pero nunca recibir castigos? ¿Será que nuestra apatía es al mismo tiempo condena? ¿Será que a pesar de los constantes agravios, hemos sido ya domesticados? Nada como el arte para llevarnos a tales bordes, aunque ello implique deshacernos de muchas máscaras. Incluso las nuestras.

De crimen y castigo de Rocío Caballero
Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
Antiguo Palacio del Arzobispado
Centro Histórico de la Ciudad de México
Hasta el 23 de febrero



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