El príncipe del esquí alpino


El esquiador mexicano y aristócrata europeo que planea convertir a Sochi en su escenario.


POR Staff Rolling Stone México  



El esquiador mexicano y aristócrata europeo que planea convertir a Sochi en su escenario.

Por Jon Dolan

Existen todo tipo de maneras de ganar una medalla de oro en las Olimpiadas – tan sólo ser el más rápido o hábil copetidor del mundo en alguna disciplina. Pero sólo existe una forma de ser Hubertus de Hohenlohe-Langerburg. Para lograrlo, debes ser un heredero de un desaparecido principado alemán, un fotógrafo consumado, músico y documentalista, amigo de estrellas de rock, hablar cinco idiomas y ser el segundo competidor más viejo de todos los tiempos.

En Sochi, el deportista de 55 años de edad competirá por sexta vez en las Olimpiadas de Invierno, representando a México, su país natal, en la categoría de slalom varonil. “La única oportunidad que tuve para esquiar fue por México”, declaró Hubertus, quien reside principalmente en Viena. “Pero también me hizo mucho más exótico y especial”. Para aumentar su atractivo exótico, diseñó un elegante traje para esquiar inspirado en la ropa portada por los mariachis, el cual causó furor en Internet. “Es muy folclórico, tiene como un sentimiento de salir por la noche y ser elegante”, explicó.

La conexión de Hubertus con México viene de su abuela materna, una española con sangre real. Su madre es Ira von Fürstenberg, heredera de la fortuna Fiat y socialité europea. Pasó la mayor parte de su juventud en Marbella, España, en donde su padre, el Príncipe Alfonso Hohenlohe, era propietario de un hotel frecuentado por la aristocracia rockera de los setentas, como Queen, Led Zeppelin y David Bowie. Él recuerda con cariño viendo cómo David Bowie componía “Heroes” junto a la piscina.

Una noche, paseando por el Estudio 54 en Nueva York, se hizo amigo de Andy Warhol, quien le dió el “primer impulso subconsciente” hacia el mundo del arte y la música. En los ochentas, escribió canciones con bandas europeas como Yello y también grabó ocho discos solistas bajo los seudónimos de Andy Himalaya y Royal Disaster, en un sorprendente europop. Su arte visual bebe de las fuentes de Warhol; su exposición fotográfica del 2005 titulada “It’s Me”, fue compuesta exclusivamente por autoretratos.

Pero se mantuvo enfocado en el esquí, lo cual lo ayudo durante algunos fríos y grises años mientras se encontraba estudiando en Austria. Antes de tener la idea del traje de mariachi, usaba un uniforme al estilo de un forajido. “La idea era de que era tan bueno que podía vencer a cualquiera en la colina. Así que también podía matarlos desde un inicio”.

Toda su aventura de vida lo llevaron a ser nombrado por la NBC como “el deportista olímpico más interesante del mundo, una participación en anuncios publicitarios de la cerveza Dos Equis, los cuales jamás ha visto. “Me gusta la Corona”, explica, haciendo una pausa del por qué la compañían jamás le ha ofrecido patrocinio. “Un príncipe necesita su corona”.



comments powered by Disqus