La cruda realidad de nuestro nacionalismo


Blog Benjamín Salcedo: La cruda realidad de nuestro nacionalismo


POR Staff Rolling Stone México  



Blog Benjamín Salcedo: La cruda realidad de nuestro nacionalismo

Por Benjamín Salcedo

Fotos Oscar Villanueva

bi2s14Da gusto ver cómo bajo el pretexto de las fiestas nacionales tan mentadas en este año, se ha visto una buena cantidad de cintas y obras alusivas a nuestro país. Algunas de ellas de muy buena calidad; ‘El Infierno’ de Luis Estrada es una joya; ‘Hidalgo’ también brilla con luz propia y aunque algunos le encuentren defectos, sin duda sus virtudes son mayores. ‘El Atentado’, aunque lenta, es ilustrativa; ‘Héroes verdaderos’ nos presenta a los súper héroes de la Patria cantando y bailando; incluso, hasta ‘No eres tú, soy yo’ dentro de su banalidad no deja de sorprender por el éxito logrado llevando a miles a las salas. Así la lista va en aumento, haciendo de este año uno de los más prolíferos y destacados.

Pero en el terreno musical no se ha reflejado esta inquietud tan evidentemente, son realmente pocos los grupos que han aprovechado estos pretextos festivos y nuestra producción sigue tan pobre y sólo moviéndose en el subterráneo, como ha sucedido en los últimos años. ¡Hasta Luis Miguel sacó disco! saliendo de su autoexilio, pero el rock mexicano sigue durmiendo el sueño de los justos.

bi3s14Sin duda, el ánimo festivo no fue el mejor en esta ocasión, los vendedores de banderitas tuvieron su peor año en muchas décadas, el pueblo no estaba muy contento ni con ganas de celebrar con la situación que se vive en México hoy en día. Aunque el día 16, la clase más humilde aprovechó su día de asueto y sus hijos sin clases, los llevaron a distraerse y entretenerse con un desfile gratuito –hecho que para Beltrán del Río, director de El Excélsior, fue un “tapabocas” como lo publicó en su Twitter, aludiendo que la gente se había volcado a la celebración– , eso no tiene nada que ver con el ánimo del pueblo, ni creo que haya tapado ninguna boca, el descontento de la gente era al despilfarro y circo mediático que nos hicieron, no es un rechazo a nuestro país y sus costumbres, ni esa acción de ir al desfile cambió la perspectiva nacional.

bi13s14Tampoco faltaron los que siempre han renegado de este país pero ese día, rodeados de amigos, bajo el efecto de mezcales y tequilas gritaban “¡Viva México!, ¡Qué bonito espectáculo!”. Por tan sólo $600 millones de pesos, no esperarían que fuera una noche cualquiera, un presupuesto mayor al de cualquier inauguración de una Olimpiada o Mundial de Futbol, tenía que ser por lo menos vistosa, lo cual no justifica su costo. Pero siempre una reunión con amistades y un día de asueto –y más un puente– ayudan a sentirse con mayor ánimo nacionalista.

bi6s14Pero al despertar al día siguiente, la cruda nos pegó en la cara en forma de inundación, Aún más devastado el sureste y con miles de paisanos damnificados. ¡Qué pasó! Que la falta de solidaridad mostró nuevamente su verdadero rostro, somos mexicanos de fiesta, no de desastres. Estamos en las buenas, no siempre en las malas. Nos volcamos a ayudar a Haití –seguramente por el estrecho lazo que nos une con tan importante isla del Caribe–, pero cuando se trata de nuestro propio país esa solidaridad brilla por su ausencia. “Faroles de la calle, oscuridad de nuestra casa”. Noblemente, la Agencia Roja subastó boletos para conciertos y otras recompensas para “premiar” la mezquindad de los donadores y motivarlos a la acción, ¡qué pena que sólo así participen! No basta con dar RT a mensajes de apoyo o decir que “nos gusta” en un mensaje de Facebook, había que ponerse en acción, participar, no dar limosnas ni lo que ya no nos sirve. Ayudar es dar una parte de lo que sí sirve pero que afortunadamente en ocasiones, tenemos de sobra. Amar a nuestro país no es fácil, sobre todo estudiando el entorno en el que vivimos, pero nuestras raíces son innegables, nuestras costumbres, tradiciones, color de piel y forma de expresarnos nos impide deslindarnos. Aquí vivimos con nuestras familias y amigos, y por eso nos indigna ver la podredumbre del sistema y el valemadrismo de los gobernantes. Ya olvidemos esos estúpidos estereotipos del mexicano que han trascendido fronteras y generaciones. No permitamos que la hipocresía predomine, aunque sabemos que junto con la doble moral y la traición son parte lamentable de nuestro ADN nacional. ¿Queremos un cambio?, empecemos por nosotros mismos, o ¿quieres que te demos un regalo?



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