La Otra Cartelera – ‘El Año Más Violento’


Para descansar de los blockbusters de la temporada, Oscar Isaac y Jessica Chastain llegan a la cartelera nacional con una película de gángsters llena de interesantes novedades.


POR Staff Rolling Stone México  



Para descansar de los blockbusters de la temporada, Oscar Isaac y Jessica Chastain llegan a la cartelera nacional con una película de gángsters llena de interesantes novedades.

Por Arturo Aguilar

El Año Más Violento es una película que se enmarca en el género de las cintas de gángsters.

Pero en manos de J. C. Chandor, el guionista-director de Margin Call (la eficiente crónica del colapso de una firma de inversión en Wall Street y las decisiones de los involucrados y sus motivaciones, con un muy amplio y atractivo reparto) y All is Lost (filme de supervivencia y profunda reflexión humana, de un solo personaje en altamar, con Robert Redford), la fórmula del género gangsteril recibe algunas modificaciones que resultan interesantes, como una femme fatale que pronto se transforma en mente maquiavélica y pragmática detrás del negocio familiar.

Abel (Oscar Isaac), inmigrante colombiano, y su esposa Anna (Jessica Chastain) están en el negocio de la distribución de diésel en Nueva York. Y tienen planes de crecer. Planes muy ambiciosos.

Es 1981, el año que los registros oficiales de la ciudad de Nueva York marcan como el de mayor criminalidad en su historia. Es en ese contexto, donde Abel deberá enfrentar a sus desleales competidores, a bancos y prestamistas, a mafias y hasta a la policía que investiga su importante crecimiento en los últimos años, si quiere lograr comprar un muelle que lo colocaría en una posición de ventaja en el negocio.

Y aquí es donde se asoma la mano de Chandor, uno de los cineastas estadounidenses más interesantes de los últimos años, quien fiel a su corta pero muy meritoria filmografía, ofrece un viaje a la mente de su protagonista en los terrenos de las reflexiones internas sobre las motivaciones, los principios y las filosofías éticas y personales del ser humano.

Abel quiere crecer, quiere ser el líder en su negocio. Es un ejemplo del concepto del self-made man que promete el llamado sueño americano. De aquel que si trabaja y se esfuerza consigue lo que busca. Pero hará hasta lo imposible por evitar cualquier tipo de violencia que se cruce en su camino. Abel no quiere ser un gángster, en un mundo donde todo lo empuja a tratar de resolver las crisis y los conflictos a través del uso de la violencia, él se empeña en mantenerse ajeno a eso.

Como contrapeso del conflicto de principios, Anna no es una femme fatale en desgracia que necesita de otros como sería el rol tradicional en la fórmula del cine de gángsters, sino una mujer inteligente, pragmática y de carácter, que toma decisiones y provoca acciones. Y quien también está dispuesta a todo por el éxito de su proyecto juntos.

Como en sus anteriores películas, Chandor sabe asomarse a esas reflexiones sobre cómo enfrentan los hombres estos momentos complejos de la vida, con qué principios y filosofías deciden darle la cara a estos retos; y lo hace con un muy buen manejo de los ritmos y tonos del cine de gángsters.

La suma de estos factores, más la química en pantalla de Isaac y Chastain, quienes fueron compañeros de clase mientras estudiaban en la prestigiosa academia de artes Juilliard en Nueva York, ofrece una película atractiva, inteligente y entretenida, que además deja espacio para la charla y/o la reflexión post función. Y confirma a Chandor como un cineasta cuya evolución y crecimiento hay que seguir de cerca.

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