La Otra Cartelera – Lo mejor y lo peor de Hollywood


‘Misión Imposible: Nación Secreta’ confirma que una saga de acción puede ofrecer algo interesante y atractivo, mientras que ‘Entourage’ muestra que Hollywood también tiene el problema de no saber cuándo parar.


POR Staff Rolling Stone México  



'Misión Imposible: Nación Secreta' confirma que una saga de acción puede ofrecer algo interesante y atractivo, mientras que 'Entourage' muestra que Hollywood también tiene el problema de no saber cuándo parar.

Por @Arturo Aguilar

Misión Imposible: Nación Secreta

A casi 20 años de su llegada al universo fílmico, el agente Ethan Hunt (personificado por Dorian Gra… es decir, por Tom Cruise) regresa para una 5ª entrega de la saga de Misión Imposible.

Lanzada en lo que ahora podría parecer la etapa beta del abuso hollywoodesco por la consolidación comercial de sagas y franquicias, los 90, la siempre interesante Misión Imposible ha sido al mismo tiempo escaparate visual y de ejercicios de estilo de un puñado de interesantes directores (previamente Brian de Palma, John Woo, J. J. Abrams y Brad Bird), la respuesta comercial-narrativa con mirada estadounidense de la reaparición de la saga Bond en esa década, la creación de un nuevo héroe americano de acción (un Bond gringo), la adaptación transmedia de una exitosa serie televisiva que ya contaba con dos buenas versiones, la de los 70 y la de los 90, la predecesora de la saga Bourne que a su vez debió adaptarse tras el éxito y modernización del arquetipo moderno del espía de la franquicia protagonizada por Matt Damon (lo que funcionaría como una suerte de reset para la saga de Cruise) que daría pie a la etapa Abrams-Bird-McQuarrie, donde Hunt –como el nuevo Bond, como Jason Bourne– enfrenta de cierto modo al sistema, al gobierno, a los tradicionalmente ‘buenos’, escenarios de donde nacen o salen los futuros villanos. O donde se esconden los verdaderos villanos de nuestros tiempos según se puede corroborar viendo las noticias.

Una vez más, Hunt y compañía han quedado como agentes huérfanos. Si en M:I Ghost Protocol fue el presidente el que se vio obligado a invocar el Protocolo Fantasma que desconocía a todos los agentes de la Fuerza Misión Imposible, ahora el director de la CIA pide el cierre de esta división de espionaje al senado de los Estados Unidos bajo el argumento de que el villano que persiguen, la malvada organización conocida como El Sindicato, no existe realmente y todo es una fabricación de estos agentes para poder seguir haciendo lo que hacen por el mundo.

Reunido el equipo de la primera y segunda generación de la saga (Ving Rhames pasa lista de nuevo por la primera: Simon Pegg y Jeremy Renner por la segunda), y con la inclusión de la bellísima Rebecca Ferguson, Misión Imposible: Nación Secreta juega a esconder en cada una de sus etapas en diferentes locaciones internacionales, un tipo de película en si mismo.

Al no contar con apoyo tecnológico por parte del gobierno, el equipo entra en una interesante dinámica de cinta de espías setenteros, en ese tono y ritmo, de agentes y contraagentes, de dudas y traiciones, de no saber para quién juega cada jugador en escena. Un ejercicio que alcanza su mejor momento en la secuencia de la Ópera de Viena, como si fuera de los mejores thrillers de espías de la época de la guerra fría.

Luego será moderna cinta de acción, de intriga internacional y comedia de aventuras con guiños auto paródicos.

M:I 5 entretiene y se disfruta mucho. Por su estilo clásico de cinta de acción donde los efectos tratan de ser reales (y donde a Cruise le gusta lucir ciertos riesgos) y por lo efectivo de su progresión en la historia y la realización de las largas y complejas secuencias de acción en cada una de estas partes.

El mérito está en la forma de retomar ejercicios estilísticos de otros autores o épocas. Lo cual puede dejar a la vez el sentimiento de que con McQuarrie hubo menos experimentación autoral que con las entregas anteriores, especialmente la de Bird. pero esto no demerita el gozo final de la cinta, y esto es algo que uno descubre se incrementa al regresar mentalmente a la película tras verla, al revisitarla. Se antoja verla de nuevo.

Habrá que aplaudir en este caso el recurrir a la eficiente y adecuada estructura de Ghost Protocol, retomando de ella también la premisa de un equipo IMF sin reconocimiento o apoyo y con su gobierno en contra, y que bajo estas circunstancias buscarán Ethan Hunt y compañía salvar al mundo, su trabajo y su reputación.

Equilibrada en su uso de un registro amplio de tonos. Del suspenso de la cinta de espías de la guerra fría (a lo John le Carré, guardando sus distancias) a la acción frenética de edición de siglo XXI condimentado con notas humorísticas, puntos de fuga del thriller de acción que llegan especialmente vía un notable Simon Pegg o del propio Tom Cruise, con un divertido tono autoparódico hacia su propio héroe de acción.

Esto último, un talento particular de Cruise, siempre dispuesto a ponerse al servicio del proyecto fílmico, más allá de que se trate de SU proyecto fílmico y su franquicia.

Sí es el protagonista, y es quizás la razón para ver la película para cientos de miles de espectadores en el mundo, pero como actor sabe hacerse a un lado para que sea la película (con espacio para otros actores y con las características propias de cada filme: piensen en Jack Reacher o Al filo del mañana o la saga Misión Imposible) la que tenga personalidad propia.

Ah sí. Algo que no convence y que les quedó desdibujado y parco, fue el villano. Entre tantos otros ‘malos’ de la historia, ese resultó muy poco desarrollado y bien interpretado.

Entourage
Entourage-Promo-Art

Mi candidata a una de las peores películas del año. Y trataré de ser breve y directo sobre este punto.

A lo largo de 8 temporadas, esta serie televisiva producida por HBO se asomó al detrás de cámaras de la vida de una estrella de Hollywood. Su descubrimiento, su crecimiento, la adaptación a la glamorosa vida del mundo del cine (basada inicialmente en la experiencia propia de Mark Wahlberg), las negociaciones entre estudios y agentes para lanzar un proyecto, la vida con sus amigos, las fiestas, la fama, los lujos, las mujeres, los autos caros, la vida ostentosa y más.

Singularmente atractivo por la honestidad del retrato hollywoodense misógino que hacía, la frialdad con la que exponía los intereses detrás de los estudios y las productoras, o los directores y actores, para tomar proyectos, Entourage jugaba entre la total superficialidad, el cabalgante machismo, la idolatría al dinero y el desfile de cameos de famosos y celebridades (de Tom Brady a Martin Scorsese) y su análisis y visión cruda de los negocios y la industria del cine.

Para Entourage, la película, nos quedamos solo con lo primero. Y es que a falta de una historia bien pensada o desarrollada (que retoma el cierre de la serie de TV, con el agente Ari Gold recibiendo la invitación para convertirse en presidente de un estudio, Vincent Chase a punto de casarse en parís y más), el filme trata como secundario y casi en tono de farsa mal ejecutada la parte de la trama que habla del interés de Vinny Chase por debutar como director de cine y lo que habrá de hacer para conseguir el dinero para esa cinta.

Al centro se despliega, y esto podrá ser el atractivo para muchos potenciales espectadores, un desfile inagotable (y este adjetivo lo pensé bien) de presencias, apariciones y/o cameos de toda clase de ‘famosos’. En fiestas, en reuniones, en la calle, en cualquier escena, se nota la forzada necesidad y obligación de integrar a una celebridad que quería aparecer en la película, porque desde su etapa en HBO, se había convertido en un atractivo interno en Hollywood aparecer como ellos mismos en el show.

En eso se queda Entourage. En eso y en su machismo básico donde no faltan bikinis, escotes, minifaldas y mujeres sexies en poca ropa todo el tiempo, muchas siempre dispuestas al ligue con algún personaje, pero que no regresarán para la siguiente escena o secuencia. Para los cinéfilos que sienten que eso en una película es una visita obligatoria al cine, deben correr a verla. De otra forma, es difícil encontrar argumentos.

Una película que quiere hacer creer a quien vio la serie que es algo que querrían ver, cuando no es más que el pretexto y necedad de un grupo de amigos por verse en la pantalla de nuevo, e invitar a cualquier famoso que quisiera acompañarlos, a salir en la pantalla con ellos.

Al fan que apreciaba la parte cruda que sumaba a las reflexiones profundas de la serie, esta película no le va a dar nada.

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