La Otra Cartelera


Las recomendaciones para este fin de semana: “La Demora”, “Un vistazo a la mente de Charles Swan III”, “En Trance”


POR Staff Rolling Stone México  



Las recomendaciones para este fin de semana: "La Demora", "Un vistazo a la mente de Charles Swan III", "En Trance"

Por Arturo Aguilar

La Demora.

Dirigida por Rodrigo Plá, La Demora es una intensa y emotiva cinta sobre el pesado pragmatismo de la realidad económica y social actual y la reflexión de qué hacer con un abuelo senil en casa.

María, trabajadora empedernida, sin pareja y madre de tres hijos, debe resolver qué hacer con su padre mayor y enfermo, a quien no aceptan en un asilo pues cuenta con una familia que podría cuidarlo. La premisa exhibe una clara complejidad amarrada a la realidad. La decisión que se debe tomar es complicada, y durante el desarrollo de la historia seremos testigos de esos vaivenes emocionales, de esas complejidades humanas que enfrentan lo emocional con la cruda realidad que no deja espacio a decisiones o acciones.

Se trata de una muy reflexiva y profunda película (con sólidas actuaciones), con un ritmo preciso y controlado que nos lleva de paseo por los difíciles momentos que deben enfrentar María y su padre, juntos y por separado. Un auténtico tour de force que como experiencia cinematográfica vale mucho la pena.

Un vistazo a la mente de Charles Swan III.

Roman Coppola, hermano de Sofia e hijo de Francis, co-guionista de Wes Anderson, sigue buscando su forma de querer contar historias. En lo que da con un estilo personal o un interés recurrente (algo que es fácilmente definible en las filmografías de su hermana o de su socio-amigo Anderson), Coppola ha decidio experimentar aprovechando a sus amigos de toda la vida.

Así es como encontramos en esta película un reparto sin duda atractivo y variado. De Charlie Sheen, quien de cierta forma interpreta al personaje en que se ha convertido él mismo, a Bill Murray pasando por Patricia Arquette o Jason Schwartzman.

La historia es simple, y carece de los diferentes niveles de lectura que tenían guiones del propio Coppola (aunque como co-guionista) como Darjeeling Limited o Moonrise Kingdom.

La crisis enfrentada por Charlie Swann (Sheen) tras una ruptura romántica lo harán caer en una espiral de fantasías y alucinaciones que lo hacen reflexionar sobre su pasado, sus decisiones y cómo lo observa la gente a su alrededor. No hay mucho en donde profundizar sobre el lugar al que llevan esos pensamientos y situaciones en alguien como el excéntrico Shee… es decir, Swann.

Pero lo atractivo se encuentra en esos ejercicios en los que construye las fantasías y las alucinaciones, los referentes entre generacionales y pop que saturan esas puestas en escena, curiosas, llamativas.

Estamos frente a un ejercicio de formación, un ejercicio personal que tiene un atractivo particular por quienes ayudan y rodean al proyecto, y por ver cómo encuentra un joven realizador (uno perteneciente a una de las familias cinematográficas más reconocidas del mundo) su propia voz. Por ahora, está lejos de atraparnos como lo hiciera su hermana Sofía hace unos años con Vírgenes Suicidas o Lost in Translation. Pero hay cosas interesantes por las que valdrá la pena seguirle la pista a Roman.

En Trance.

Las curiosidades de la mente, de las fantasías y las alucinaciones que catapultaron a Danny Boyle a la fama internacional con Trainspotting son revisitadas por este director con una nueva envoltura.

Simon (James McAvoy) planea y ejecuta el robo de una preciada pintura en la casa de subastas donde trabaja.  El atraco enfrenta algunas complicaciones y tras recibir un accidental golpe en la cabeza, Simon es incapaz de recordar dónde escondió la pintura que debe entregar a un grupo de mafiosos que lo extorsionan.

A partir de aquí, Boyle plantea un thriller sobre cómo la hipnosis puede desenterrar el recuerdo escondido en la mente de Simon y así poder entregar lo prometido y quizás salvar su vida.

Pero la pintura y el atraco son apenas un pretexto tras el que se esconden los verdaderos intereses del director británico en este nuevo ejercicio de estilo (destacan la fotografía de Anthony Dod Mantle y la ejecución de ciertas secuencias y sus planos, movimientos y edición, las que confirman a Doyle como un muy talentoso cineasta), que abandona las profundidades de la mente como escenario para atender un guión que se mueve más en la superficie, con constantes e inesperados giros de trama, y en la forma en que se desarma la historia, para que fragmentada y puesta en desorden, el reto al espectador sea el acompañamiento al armado de este rompecabezas con perspectivas e información nuevas.

Aunque entretenida y sorpresiva en algunos momentos, carece de mayor profundidad, pero ojo, esa es la intención, jugar con la forma, con el estilo y ofrecer un buen entretenimiento, que sabiendo lo que Boyle ha sido capaz de encontrar en otros momentos (Trainspotting, 28 days later, Sunshine), como que queda a deber un poco.



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