La Otra Cartelera


Las recomendaciones para este fin de semana: “Palabras Mágicas”, “ABC Nunca Más” y “El Gran Gatsby”.


POR Staff Rolling Stone México  



Las recomendaciones para este fin de semana: "Palabras Mágicas", "ABC Nunca Más" y "El Gran Gatsby".

Por Arturo Aguilar

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Palabras Mágicas. Para romper un encantamiento.

En 1979, tras más de un lustro de guerra, Nicaragua es testigo del triunfo revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Derrotada la dictadura de la familia Somoza, pasarían pocos años para que fuera Daniel Ortega quien encabezara desde el gobierno las nuevas políticas socialistas del país.

Mercedes Moncada, directora de este documental, nació durante la guerra, vivió la llegada de la revolución y la eventual desilusión de unos sueños revolucionarios que no llegaron a cumplirse y que fueron reemplazados por la nueva avaricia de un nuevo dictador.

Moncada hace evidente la forma en que la historia se repite, en que las situaciones y contextos permiten que hombres se adueñen y abusen del poder sin dar cuentas a nadie.

Palabras Mágicas no sólo hace una exposición dinámica y ágil de la historia de Nicaragua, saltando en el tiempo para conectar momentos y situaciones históricas similares en sus últimos 100 años; sino que se toma su tiempo en exponer con especial fuerza en montaje paralelo, esos momentos en que la historia repite puntos trascendentales en las evoluciones y revoluciones de un país, en que los héroes de la patria se transforman en su propio cáncer; y el sentimiento de incertidumbre generacional-social compartida que eso provoca sobre lo que se pueda esperar del futuro.

De destacar la edición precisa y atinada para entrelazar esos momentos y reflexiones, y por supuesto, la intención directa a la que su título hace referencia. Palabras Mágicas repite la misma historia que se ha conocido y escuchado, hace evidente que se ha tratado de una repetición de la historia, y busca al hacerlo una vez más, desde dentro de esa reflexión hacia un cambio para el país propio, y así romper con ese ciclo que parece un hechizo.

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ABC Nunca más

En la Cineteca Nacional se estrena este fin de semana un documental de enorme coyuntura social-mediática en nuestro país.

La tragedia infantil más grande en la historia de México marcó la vida de 49 familias que perdieron a sus hijos en el incendio de la guardería ABC. Tras el suceso, ocurrido en junio de 2009, un grupo de padres de niños fallecidos y lesionados en el incendio buscan rehacer sus vidas mientras exigen justicia.
Como todos sabemos, lo que estos padres han tenido que vivir desde entonces solo podría describirse como un paseo por los infiernos de Dante, y de eso trata de dar cuenta este filme.

Ahí está para poner en la mesa de discusión familiar-social-nacional un caso reciente, importante, que sigue sin ser resuelto y que alimenta directamente el imaginario colectivo de historias de impunidad, abusos de poder y egoísmos personales que son capaces de pasar por encima de la vida de niños y del posterior dolor de sus padres.

Resulta una interesante coincidencia, para los efectos de que el documental encuentre eco con el público y recupere cierto protagonismo en la agenda nacional y que deje de seguirse transformando en un doloroso y triste caso que ya parece parte del ruido de fondo del escenario noticioso-informativo nacional, que estas semanas nuevas y polémicas informaciones sobre el caso (que haya sido un incendio provocado) hayan aparecido y retomado espacio en medios y en la discusión pública.

Lo sucedido no fue poca cosa. En lo absoluto. Corresponde en parte a la sociedad mantener atención en estos temas y no dejarlos perderse en el fondo en medio de la vorágine de nuevas noticias, y esa es la intención de este documental. Un recorrido fuerte y complejo, que molesta e incomoda por el sistemático trato que reciben, al lado de un grupo de padres que buscan justicia con el corazón roto.

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El Gran Gatsby (estreno: 31 de mayo)

Un punto nada menor para considerar la propuesta de entretenimiento que es El Gran Gatsby de Baz Luhrmann (Moulin Rouge, Rome + Juliet) es que es un clásico de la literatura estadounidense de enorme referencia popular. La historia del enigmático Jay Gatsby y su amor-obsesión por Daisy Buchanan, icónico retrato literario de la época y de su sociedad escrito por F. Scott Fitzgerald, no esconde demasiados secretos dentro de los referentes culturales en Estados Unidos y otros países angloparlantes.

El elemento sorpresa (que no mencionaré) hacia el desenlace de la historia lo será así para quienes no tengan referencia del libro, pero nada tiene que ver con las intenciones narrativas y prioritarias de Luhrmann, que van más por lo visual, por lo grandilocuente, por presentar en un idioma visual actual (colores y decoraciones saturadas y a detalle, larguísimos tomas que sin cortar nos llevan volando de ver una residencia desde el otro lado de una bahía hasta la intimidad de una habitación, fiestas extravagantes y multitudinarias, cortes a ritmo de video musical) esta clásica historia de amor, obsesión y secretos a las generaciones jóvenes.

Esto no significa que no pueda ser disfrutable para cualquier otro grupo de cinéfilos. Luhrmann es un efectivo realizador en su estilo, y sabe sacarle jugo a la empatía creada con la audiencia a partir de su mezcla de historias en tono de tragedias clásicas con tintes modernos en versión semi-musical (siendo la banda sonora donde más pone su cuota de actualidad-modernidad), y esta no es la excepción.

Mención aparte merece Leonardo DiCaprio, quien parecer lograr dar vida sin demasiada esfuerzo al singular Jay Gatsby. DiCaprio ha logrado desarrollar la presencia de los buenos actores, y parece que muchos no quieren verlo por tenerlo etiquetado de galán de Hollywood, pero la verdad es que desde el porte y estilo con el que es capaz de destacar en una escena rodeado de extras hasta los exabruptos emocionales en ambas direcciones que el personaje requiere (de lo cómico a lo colérico), DiCaprio siempre se muestra en control de la situación y convincente, cómodo.

Luhrmann usa (y sí, a ratos abusa) de cualquier herramienta posible para lucirse en su estilo recargado, pero sería iluso no esperar algo así de él. Esta no iba a ser una versión que se asomara en exceso en la psique de Gatsby o de su narrador y de la época. Como los mismos Roaring Twenties que retrata, esta versión sería también ruidosa, grandilocuente, algo superficial, festiva y llamativa antes que excesivamente reflexiva o introspectiva. Algo que Luhrmann sabe entregar.



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