La Otra Cartelera: 3 joyas del Festival Internacional de Cine de Cartagena 2014


Tres filmes que desde tres lugares muy distintos del mundo, ofrecían a los asistentes al festival, historias interesantes y complejas, atractivas y reflexivas.


POR Staff Rolling Stone México  



Tres filmes que desde tres lugares muy distintos del mundo, ofrecían a los asistentes al festival, historias interesantes y complejas, atractivas y reflexivas.

En el marco del pasado Festival Internacional de Cine de Cartagena, uno de nuestros críticos de cine, Arturo Aguilar fue uno de los participantes en la Beca Gabriel García Márquez de Periodismo Cultural otorgada por la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano y el Ministerio de Cultura de Colombia.

Como parte de las actividades de dicho taller -conducido por los profesores Jonathan Levi y Héctor Feliciano, y con la presencia de los profesores invitados, Fernanda Solórzano (crítica de cine de la revista Letras Libres) y de Anthony Scott (crítico de cine del NY Times)- nuestro especialista realizó las siguientes reseñas de tres filmes que desde tres lugares muy distintos del mundo (Rumania, Japón y México), ofrecían a los asistentes al festival, historias interesantes y complejas, atractivas y reflexivas alrededor del significado y complejidad de las dinámicas familiares, en especial, de la relación entre padres o madres e hijos. Tres formas de analizar estos universos que a todos nos resultan cercanos, con muy distintas propuestas y estilos.

La postura del hijo
Dir. Calin Peter Netzer

foto-luminita-gheorghiu-en-la-postura-del-hijo-3-093

Cornelia (influyente arquitecta perteneciente a la clase alta de Rumania) entra a la estación de policía buscando a su hijo Barbu. Exige atención inmediata y una rápida respuesta de los oficiales de guardia mientras ignora por completo a la familia del niño que acaba de ser atropellado (y asesinado) por su hijo. Inmediatamente comienza a presionar (para después tratar de amenazar y/o extorsionar) a todo aquel que pueda para mantener a su hijo fuera de la cárcel.

En la Rumania actual, Barbu, un casi cuarentón, conduce su auto sobre el límite de velocidad cuando atropella a un niño. El niño muere poco después del accidente, y a Barbu le espera una seria condena. Pero su madre Cornelia hará hasta lo imposible porque esto no suceda.

Es la madre dominante, aprehensiva y controladora -la que se cuestiona qué tiene de raro el querer tener acceso libre a casa de su hijo o quien no lo deja ni hablar cuando le piden explicar algo- el eje de esta historia que, en el fondo, hace un retrato sobre la sociedad rumana actual, la cual intenta asimilar un sentimiento de culpa respecto a su pasado reciente mientras siguen reinando el uso de la corrupción, la prepotencia y los favores como moneda corriente para la clase alta.

Como contrapeso, Barbu enfrentará el dilema moral de lo sucedido, entre el cargo de conciencia de la muerte del niño y las presiones maternas para obedecerla y evitar ir a la cárcel. Así es como este hombre se convierte en un espejo de la compleja situación social en dicho país. Una representación profunda y atrevida, a ratos incómoda por el cinismo e inmoralidad con los que Cornelia se conduce por intereses personales y egoístas, que no es otra cosa que un retrato honesto, crudo y directo de una realidad.

De tal padre, tal hijo
Dir. Hirokazu Kore-Eda

de-tal-padre-tal-hijo-trailer-subtitulado-de-lo-nuevo-de-hirokazu-kore-eda-680x366

Ryota Nonomiya  y su esposa Midori escuchan el resultado del reporte de un análisis sanguíneo: Sus respectivos perfiles, las muestras 1 y 2, no guardan relación biológica alguna con la muestra 3, de Keita, quien hasta ese día pensaban era su hijo. Minutos más tarde, tratando de asimilar la noticia en su auto durante un alto, en una desértica y callada Tokio, Ryota dirá que ‘ahora todo hace sentido’.

6 años atrás, un error en el hospital provocó que un par de familias japonesas (una de ellas, los Nonomiya de la escena anterior) intercambiaran hijos a los días de haber nacido estos. Al descubrirse la situación, las familias (el filme se detiene un poco más en observar a Ryota) enfrentarán el dilema de si deben o no volver a intercambiar hijos, quienes han crecido en ambientes muy distintos, y las complejas dificultades emocionales y sociales alrededor de la idea, como un interesante retrato hacia lo profundo de la cultura japonesa.

Hirokazu Kore-Eda vuelve con este filme a los intereses cinematográficos que conocemos en su filmografía, la constante de la familia y de los niños, y de las dinámicas detrás de estas relaciones (a través del abandono, la muerte de niños o de la separación de hermanos, como ha sido en sus películas previas).

Es de la mano de Ryota que vamos descubriendo la historia de un hombre que enfrenta la incertidumbre entre confiar en que su personalidad talentosa, protagonista y exitosa es parte de su ‘sangre’ (de la que se muestra orgulloso como se ve en las escenas donde conversa con su propio padre), rasgos que el hijo a quien ha criado por más de 6 años parece no compartir y que espera existan en su hijo biológico, quien hasta entonces ha vivido con una familia modesta (el perfil del otro padre resulta un muy interesante contrapeso al retrato de la función paterna); o apostar por la relación emocional ya construida por el trato y la cercanía con Keita.

‘Like Father, Like Son’ es una reflexión alrededor de qué significa la paternidad. Una extraordinaria película con ritmo y tiempo para tocar varias perspectivas y momentos, para llegar a la introspección que nos hace preguntarnos desde dónde se puede construir mental y emocionalmente la idea y significado de ‘Ser Papá’, y que se asoma a la complejidad de las relaciones humanas en la dinámica paterno-filial, no sin un fondo social-cultural que le agrega un nivel más de análisis y lectura.

Club Sándwich
Dir. Fernando Eimbcke

maxresdefault1

Paloma entra a la habitación del hotel para encontrar a su hijo Héctor (adolescente de 15 años) conversando con Jazmín, una nueva amiga, sentados en la cama. Paloma se queda intentando hacer la situación lo menos tensa posible. Se sienta junto a ellos y tratando de sonar casual y amigable le pide a Jazmín que no le llame ‘Señora’. Los silencios se extienden, las respuestas de los jóvenes se mantienen en el mínimo posible y sus miradas buscan refugio en rincones y objetos de la habitación del hotel.

En un desértico hotel en la playa, una madre y su hijo pasan unos días de vacaciones gracias a una promoción ganada. Se trata de una madre e hijo con una muy cercana relación, acostumbrados a ciertas dinámicas privadas -el juego de adivinar las palabras que se gritan estando debajo del agua en la alberca- que se repiten con cierta naturalidad pero que empiezan a evidenciar cierto cansancio o tensión. Son los primeros desencuentros de Héctor hacia los pequeños pero constantes detalles maternos que lo siguen haciendo sentir como un niño los que comienzan a aparecer al lado de una normal curiosidad (sexual) con otra adolescente (Jazmín) en el hotel.

En el estilo narrativo familiar en el cine de Eimbcke (Temporada de Patos, Lake Tahoe – que comparten con Club Sandwich el interés del realizador por asomarse a historias con protagonistas en la adolescencia) se hace prioritaria la observación a los detalles, a través de una contemplación serena a la dinámica que se repite, llena de costumbres y hábitos, entre Paloma y su hijo. Hay una enorme naturalidad en los momentos tensos que retrata, especialmente a través de los diálogos, que aportan al mostrar lo que va sucediendo dentro de los personajes, como cuando confrontada por su hijo quien quiere saber dónde fue concebido y encuentra extraño que su madre no recuerde dicho dato, Paloma, ya evidenciando signos de desgaste en la dinámica familiar, al ver a su hijo priorizando sus atenciones hacia otra mujer, responde con un lapidario, “Hay gente que no coge mucho (y por eso se acuerda de algo así)”.

El interés de Héctor por pasar más tiempo con su nueva amiga, provocará una singular postura de protección-competencia de la madre hacia él en esta historia sobre esos momentos de la adolescencia que son un punto y aparte en la vida de todos: el momento de alejarse de los padres, el momento de dejar ir un poco a los hijos.



comments powered by Disqus