La Otra Cartelera: ‘César Chávez’


Una crítica a la más reciente cinta de Diego Luna.


POR Staff Rolling Stone México  



Una crítica a la más reciente cinta de Diego Luna.

Por @Arturo Aguilar

La historia en pantalla grande, en ánimo de lección histórico-social y motivacional, del activista y líder por los derechos de los trabajadores del campo en Estados Unidos en los 60s, César Chávez (bien interpretado por Michael Peña). Un nuevo retrato de una de estas figuras no tan conocidas por la mayoría, pero cuyo innegable esfuerzo y sacrificio cambiaría el escenario social en tiempos de enormes cambios al respecto. Ahí está como un personaje más el contexto en el que se desarrollan estas historias, un punto importante en el mecanismo de empatía y chantaje o conexión emocional (como herramienta natural de ciertas historias) de películas con este corte, que buscan funcionar como estrenos fuertes en varios países, como producto fílmico internacional. César Chávez en ese sentido, funciona en la misma forma que filmes como Milk (Van Sant, 2008), o aquellos aprovechando los movimientos pro derechos de minorías como eje.

Dicho esto, la vida de César Chávez no deja de ser una historia totalmente admirable y atractiva, muestra de un espíritu particular que supo enfrentarse con inteligencia y agallas al status quo. Y que triunfó.

Dirigida eficientemente por Diego Luna (al igual que en partes de su documental Chávezsobre el boxeador- y en casi todo Ábel, sin haber algo extraordinario en su realización, se nota una claridad para contar historias), César Chávez tiene el estilo y propuesta de la cinta independiente hollywoodense con intención de discurso extra.

Entre el uso de material histórico original en específicos momentos para dar un contexto, para añadir una perspectiva, las tomas fijas en las conversaciones, no exagerando en esa cámara que se mueva constantemente recomponiendo el plano, tan del cine camp, con un reparto que cumple bien, desde Héctor Suárez robándose su escena con dos frases, a Michael Peña en réplicas intensas con John Malkovich, al apoyo de un elenco lleno de respetables talentos de ambos lado de la frontera (Rosario Lawson, Noé Hernández, America Ferrara) el filme tiene lo necesario para que su historia avance y vaya conectando con el público mientras devela una lección de historia social poco conocida. Es clara y no esconde su ánimo reverencial-motivacional. Funciona bien sin ser algo nunca antes visto o especialmente provocador o sorprendente.

Considerando que esta película también tendrá un estreno en Estados Unidos, que es una película de Canana producida en inglés con una clara intención comercial de abrirse espacio en dicho mercado (ojo, que no se lea esto como un juicio de valor, sino como una observación a nivel industria de un filme con talento y producción mexicana involucrada), César Chávez aprovecha la corrección política generacional (como mirada a un pasado con reflexiones pendientes: esclavitud, derechos de minorías, etc.) tan del gusto del público y de la industria americana (ahí está 12 years a slave), y apelará a ese público en Estados Unidos. A los curiosos de esas manifestaciones sociales-históricas poco conocidas pero de indudable postal superacional y motivacional. Así cómo César Chávez, como Harvey Milk. De atención a figuras sociales. Con el romanticismo social a la distancia (lo que por acá conectará con la audiencia hipster) de la época retratada, y del mensaje en el personaje.

César Chávez funciona, avanza, involucra y cuenta bien la historia de este indescriptible luchador de los derechos campesinos en Estados Unidos, en ese tono de filme independiente con aspiraciones hollywoodenses de mensaje social con una efectiva mezcla de repaso histórico documentado y drama humano.



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