La Otra Cartelera – ‘El Lobo de Wall Street’ de Martin Scorsese


La cinta protagonizada por Leonardo DiCaprio se estrena este viernes en cines.


POR Staff Rolling Stone México  



La cinta protagonizada por Leonardo DiCaprio se estrena este viernes en cines.

Por @Arturo Aguilar

En la más que notable y destacada filmografía de Martin Scorsese, es posible encontrar la constante de un observador agudo y mordaz de situaciones y escenarios alrededor del concepto de la auto construcción del hombre a partir de su trabajo, sus habilidades y su entorno. El lado no tan romántico y de postal de superación del sueño americano.

El lado que exhibe cómo se crece y se hace un nombre en la mafia, de cómo se exige un lugar en el mundo, de cómo se aprovechan las circunstancias para alcanzar lo deseado, de cómo las pasiones siempre cobran factura en estos procesos, de cómo se pasa de Don Nadie a Alguien, de los límites hasta los que el sueño americano se ha interpretado y que a nivel social se han convertido en totalmente nuevas realidades lejos de la idílica frase casi turísticamente promocional de la ‘Tierra de las Oportunidades’.

Ahí están Mean Streets, Raging Bull, Casino, Goodfellas, Gangs of New York, The Departed y hasta The Aviator observando varios lados de estos mismos fenómenos.

En estas y otras películas de Scorsese está el común denominador de hombres enfrentándose al status quo, al sistema, a la ley, a lo establecido o aceptado social o familiarmente, aprovechando cada oportunidad o creando las propias sin reparo por otros, el sobreviviente que sabe adaptarse y/o crecer, con un deseo básico y profundo (desde la sociología estadounidense) en todos ellos: Ser ‘más’, tener más. Y luego más.

Y si anteriormente se había asomado a estos escenarios de retrato social en los 70s de la mano de alguna historia personal (basada en hechos reales, tal y como los créditos de Casino y Goodfellas nos dejan saber al arrancar las películas, y también es así en The Wolf of Wall Street), ahora es turno de los 80s, donde los nuevos criminales de los que había que cuidarse ya no eran mafiosos que se reunían en lo clandestino, sino egocéntricos corredores de bolsa de Wall Street entregados a un mundo de excesos y ostentación sin límites. Así es como oficinas se convertían en auténticos circos de mil pistas con prostitutas, enanos voladores y drogas de todo tipo. Esta es una visita a ese circo, como varias secuencias lo hacen más que obvio.

Y es en ese tono frenético, excesivo, absurdo, misógino y lleno de drogas, que Scorsese sabe que su historia (tomada del libro del propio Jordan Belfort, el ‘original’ Lobo de Wall Street, adaptado por Terence Winter) funciona mejor contada en congruencia con los tiempos que observa, vía extraordinarios diálogos (pongan atención en las secuencias donde son charlas entre Jordan y algún personaje más solamente… son joyas de comedia del absurdo, de incorrección política y machismo ochentero absoluto, de ridículas e hilarantes conversaciones que exhiben una mezcla de inocencia/ignorancia/estupidez generacional y de lo que ciertas dinámicas y paradigmas sociales han cambiado en los últimos 20 años) y un atrevimiento visual, ad hoc.

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Si con Casino y Goodfellas, Scorsese ya había mostrado su gusto y oficio para el uso de la narración en off, El Lobo de Wall Street lo lleva de manera muy natural de nuevo a estos terrenos que tan bien domina. La película está basada en el libro de Belfort que cuenta su vida como si se tratara de una charla frente a nosotros, y esto hace más orgánico incorporar ese juego de la voz en off, que incluso llega a romper la 4ª pared para dialogar directamente con el público en ciertos puntos del filme. Y Scorsese sabe muy bien cuando romper o no esta 4ª pared o cuando apoyarse o no en la voz en off. Y en qué tono.

Jordan Belfort (un extraordinario Leonardo DiCaprio) es un hombre con el sueño de volverse alguien, y de volverse rico. Intenta convertirse en corredor de bolsa, pero para su mala suerte, su primer día de trabajo se convierte en la fecha de uno de los colapsos financieros más importantes de la historia de la economía estadounidense. Y lo que para otros podría haber sido el fin, se convirtió en una gran oportunidad y un nuevo inicio para Belfort, quien crearía un emporio basado en una sola idea: aprovecharse de sus clientes lo más posible, al estilo Wall Street (los guiños a la actualidad reciente y la responsabilidad del sistema financiero de la situación económica de millones de personas en EU tras la crisis son evidentes y directos… ya sea refiriéndose al 1% más rico de EU o a lo que grandes firmas financieras como Lehman Brothers o Merryl Lynch hacen a la vista de todos sin nunca ser perseguidas o pagar las consecuencias de sus excesos).

Scorsese se encuentra en total dominio de su oficio y del lenguaje cinematográfico, y a 20 años de filmes como Goodfellas y Casino, cintas que comparten el ritmo y narrativa de The Wolf of Wall Street, su uso de una cámara en constante movimiento, en una natural coreografía alrededor de situaciones y personajes (destacado trabajo del mexicano Rodrigo Prieto), es capaz de saber incorporar las nuevas herramientas y trucos que la evolución tecnológica trae.

Si en La invención de Hugo su interés era jugar con las perspectivas y espacios con el 3D, aquí (como siempre, con su editora de cabecera Thelma Schoonmaker) lleva a momentos sublimes el uso de cámaras súper lentas en momentos precisos de la película, no solo como un truco visual, sino como una auténtica herramienta que permite detenerse de otra forma en instantes que requieren una atención especial, o insistiendo (y sabiendo cómo hacerlo) en esos cuadros congelados que nos detienen en una acción para escuchar algo en la voz en off, y entonces rematar la escena.

Y si en la edición es evidente un control absoluto y una atención detallista a qué hacer, la música en la película no es la excepción, como suele ser también tradición en los filmes de Scorsese.

El Lobo de Wall Street es la historia del surgimiento y caída de Jordan Belfort, de un embaucador y mentiroso de alto nivel, de una versión más del sueño americano, el retrato de la auto construcción de este megalómano, de los tiempos en los que vivió y de las circunstancias alrededor de él. Es también una película divertida y directa, sin intención de corrección política alguna, que muestra los primeros síntomas de un sistema financiero que sigue enfermo hasta hoy y por las mismas razones… porque desde esa generación, para muchos, el éxito y la vida se conceptualizan a partir de la avaricia y frases (tomadas de la película) como: “Lidia con tus problemas… haciéndote millonario” o “El dinero te hace una mejor persona”.

Y Scorsese con esta película exhibe por completo (y en su complejidad emocional-psicológica) a los monstruos que viven con esa filosofía.



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