La Otra Cartelera – ‘Intensa-Mente’


La nueva película de Pixar, un regreso a su mejor nivel en varios años, nos lleva de paseo a la mente de una niña de 11 años para descubrir el complejo mundo de las emociones.


POR Staff Rolling Stone México  



Por @Arturo Aguilar

Pixar lo hizo de nuevo. Como con Up, Ratatouille, Wall-e o Toy Story, el estudio de animación que ha revolucionado al cine en las últimas dos décadas entrega de nueva cuenta una obra mayor, esta dirigida por Pete Docter (realizador de Monster’s Inc. Y Up, guionista de Toy Story I, Toy Story II y Walle-e) y Ronaldo del Carmen, de esas películas inolvidables, capaz de generar largas y profundas reflexiones al salir de la sala, la posibilidad de una introspección personal a partir de verse en la pantalla (para las generaciones mayores), con momentos (secuencias) memorables y de lágrima, una concepción depurada de lo que se quiere compartir o contar donde nada sobra o falta, una empatía directa y sin posibles chantajes al centro emocional de su audiencia, un grupo de personajes para atesorar y, además, en esta ocasión en particular, una extraordinaria lección sobre el complejo funcionamiento de nuestras más básicas emociones.

A nivel de historia o trama, IntensaMente trata de responder la siguiente pregunta: ¿Qué pasa por la mente de una niña de 11 años que se muda de Minnesota a San Francisco con sus padres y en el natural proceso descubre que perderá la cercanía con su mejor amiga o con los lugares que sentía como suyos? ¿Qué pasa por la mente de una niña ante la incertidumbre, miedo y nervios de un primer día de clase en una nueva escuela? ¿Qué pasa por la mente de una niña cuando se da cuenta que su padre enfrenta ciertos problemas en su negocio, cuando nota que papá y mamá pelean o están molestos o las cosas no están funcionando idílicamente tras la mudanza?

Y aquí es donde Pixar, vía Docter y del Carmen, hace su magia.

Lo primero es que la mayor parte del filme se desarrolla en la cabeza de Riley, nuestra protagonista, donde Alegría, Tristeza, Enojo, Disgusto y Miedo (las 5 emociones básicas que plantea el filme) trabajan en una sala de control (donde Alegría tiene un claro rol de líder) organizando y reaccionando a cada experiencia de vida de esta niña.

Cada emoción tiene su momento para tomar la silla de mando y tomar el control de las reacciones de Riley. Pero hasta esos 11 años, los recuerdos centrales, los que uno atesora un poco más, los que van dibujando y definiendo una personalidad, son exclusivamente alegres.

Aquí no hay que decir mucho más porque parte de la sorpresa y experiencia del filme es descubrir la inteligente, precisa y sencilla forma de ‘materializar’ un mundo de conceptos y abstracciones.

Para hablar de las características que van definiendo nuestra personalidad, se nos presentan las islas: de la amistad, de la familia, de la honestidad o del hockey. Cada experiencia de vida importante en estos temas, hace que la isla crezca dentro de nosotros.

Y en todo momento estamos hablando de abstracciones, de ideas, sentimientos y recuerdos, de conceptos mentales avanzados; y sin embargo, no hay nada confuso o complejo en la historia como para perdernos. La explicación de algo tan complejo resulta directa y sencilla. Y funciona.

Y uno se preocupa cuando las experiencias de Riley provocan que tomen el control las emociones que no deberían de hacerlo. Y aquí es donde se llega al centro del filme, a su idea más concreta y a una experiencia cinematográfica única.

Hasta los 11 años, Alegría es la gran comandante del equipo y como en la vida de todo niño, hay una constante priorización y presión (externa) por estar contentos y felices. A esa edad no se trata de equilibrio, se trata de que siempre ‘gane’ la felicidad.

IntensaMente le da la espalda a esta idea para introducir un elemento que se convierte en el gran momento de crecimiento y maduración a través de un personaje entrañable y divertido: Tristeza.

No les echaré a perder el cómo, pero el filme trata en su parte central, de encontrar la alegría en la tristeza y la tristeza en la alegría. De cómo estos estados emocionales pueden ser una salida, de cómo entender que está bien sentirse triste, que puede hacer bien, que en la tristeza no es todo negativo. Y que podemos descubrir grandes cosas positivas para nuestras vidas si sabemos abrazar sinceramente ese sentimiento.

Dicho todo esto, que suena a lo más reflexivo-introspectivo posible, que no quede duda que IntensaMente es una película muy divertida e ingeniosa.

En la dinámica única entre estas 5 emociones que trabajan juntas y que buscan dejar la enseñanza de que en la vida se trata de que nosotros elijamos a qué emoción ponemos en la silla de mando tras ciertas situaciones y no que las situaciones definan qué emoción queda a cargo de la consola central de las reacciones, resulta de lo más divertido ver esa misma sinergia, discusiones, conversaciones y trabajo colectivo cuando entramos a la mente de otros personajes, como los padres… o ese singular grupo de seres en la secuencia de créditos finales.

IntensaMente es un viaje a descubrir las emociones y la mente humana. Y uno muchas veces escribe o dice esto sobre las películas. Pero nunca había sido esto tan literal, tan encantador, tan divertido y tan emocionalmente preciso.

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