La Otra Cartelera, por Arturo Aguilar


La recomendación de la semana en La Otra Cartelera: “Los Descendientes” y “El Espía que Sabía Demasiado”


POR Staff Rolling Stone México  



La recomendación de la semana en La Otra Cartelera: "Los Descendientes" y "El Espía que Sabía Demasiado"

Por Arturo Aguilar @aguilararturo

Los Descendientes (estreno: 3 de febrero)

Alexander Payne es un director interesado en observar las conductas humanas en situaciones muy particulares. Los personajes de sus películas enfrentan dilemas morales y existenciales, dudas, cambios y miedos, y normalmente estas circunstancias son abordadas de manera directa, cruda, sin exageraciones dramáticas y con enorme naturalidad (valga recordar Entre Copas, About Schmidt o Citizen Ruth), y en Los Descendientes, protagonizada por George Clooney, no es la excepción.

Matt King (Clooney, cumplidor y desenvuelto) se encuentra en medio de un súbito torbellino de emociones y noticias: su esposa, tras un accidente, yace en un hospital sin posibilidad de recuperar la conciencia, y los médicos le informan que de acuerdo a los deseos de ella, en días deberá ser ‘desconectada’ de las máquinas que la mantienen con vida; al mismo tiempo, debe tratar de redefinir y reanimar la relación con sus dos hijas, la rebelde adolescente Alex y la aún inocente Scottie; asimilar la noticia de que su esposa tenía una relación extramarital de la que nunca supo; y decidir el futuro de las últimas tierras de playa virgen que su familia tiene (y de las cuales él es el responsable y albacea) y que se remonta al encuentro entre los misioneros y la realeza hawaiana, de los cuales es descendiente directo.

El filme acompaña a King mientras trata de poner orden a las ideas y emociones que las noticias le van despertando, que lo empujan a la acción, que lo confrontan con su realidad y con la necesaria re-planeación de su futuro y de la relación con sus seres cercanos.

Y es en esos momentos donde Payne y Clooney lucen, en esas incertidumbres y exabruptos, en las situaciones y las reacciones, en el tono desconcertante y natural con el que crean las situaciones y las recrean, en los diálogos y en la naturalidad de Clooney para verse fuera de sí, incómodo, y en esos momentos de introspección y soledad.

No se trata de una película que plantee una salida clara o una resolución completa, se trata más bien de un pequeño vistazo a una etapa, a un momento de cambio, pero tras el cual aún quedarán cosas por resolverse o hacerse: Lo que Payne nos ofrece como espectadores son los guiños que indican que se define el camino, que se replantean prioridades, pero no cómo se hace.

Esta es la invitación a presenciar el proceso que llevó a un ‘Antes y Después’ a Matt King, pero sin un final completo, sólo llegando hasta el inicio del ‘después’, donde aún muchas cosas están por ser trabajadas y definidas, pero donde se sabe que ya están en un nuevo camino.

Una película entretenida y atractiva, inteligente y emotiva que invita a un rato de reflexión post función, pero sin ser esta la mejor cinta de Payne. Eso sí, una opción de buen entretenimiento por encima de la media que ofrece la gran mayoría de las películas que se estrenan.

Tinker Tailor Soldier SpyEl espía que sabía demasiado (Tinker Tailor Soldier Spy. Estreno: 10 de febrero)

Lejos del glamour de espías como James Bond, El Espía que Sabía Demasiado (basado en una novela de John le Carré y dirigida por Tomas Alfredson) nos invita a sumergirnos en el oscuro, gris, tenso y paranoico universo de la inteligencia británica en plena guerra fría.

Nada es lo que parece, y todo esconde algo más, ya sean miradas, encuentros, mensajes, silencios, riñas de poder, desconfianza, traición e incertidumbre.

Para el espectador, el filme rápidamente se convierte en un acertijo y en un rompecabezas a resolver, donde cada detalle merece atención, en especial las sobrias y contenidas, pero precisas, actuaciones de Gary Oldman, Colin Firth, John Hurt y un notable reparto británico.

Década de los 70’s. La inteligencia británica descubre que en lo más alto de su estructura, un espía colaborando con el gobierno ruso se ha infiltrado hace mucho tiempo y es hora de resolver quién es.

Esta es la premisa sobre la que se construye esta elaborada pero fluida historia que requiere de la total atención del espectador para seguir no sólo las reflexiones o pensamientos de su atribulado y solitario protagonista, el taciturno Smiley (un Gary Oldman en pleno control y dominio de sus ya conocidas capacidades actorales), sino de un contexto y escenario político social complejo, que forma parte central no sólo del desarrollo de la historia, sino de la forma, tono, ritmo y ambiente del filme: pausado, cadenciosos y lleno, muy lleno de datos, referencias y nombres.

Esta no es la historia de espías que se comportan como héroes de acción, que vistan casinos y se acuestan con despampanantes mujeres, sino la de aquellos que buscan la lejanía de cualquier posible reflector, que para reunirse lo hacen en salas de juntas que asemejan cabinas selladas en medio de una oficina, quienes no hablan sino murmuran, quienes siempre están cruzando entre sí miradas que pueden significar apoyo o desconfianza y que nosotros deberemos ir descubriendo la diferencia.

Una cinta interesante, inteligente, sin alardes ni explosiones, que invita a pensar y a tratar de seguir con mucha atención los detalles en pantalla. Una experiencia fílmica atractiva y satisfactoria, de un cine bien realizado, que aprovecha tanto la forma como el fondo para entregarnos una historia redonda, altamente disfrutable, pero que eso sí, insisto, requiere de un espectador atento, muy atento. Al menos si quieren sacar lo mejor de esta película y apreciar en pleno un filme que literalmente nos transporta a la paranoia de la guerra fría.



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