La Otra Cartelera – Top 10 de la Historia del Cine


La Otra Cartelera: Top 10 de la Historia del Cine


POR Staff Rolling Stone México  



La Otra Cartelera: Top 10 de la Historia del Cine

Por Arturo Aguilar (@aguilararturo)

Hace tan sólo un par de semanas se dio a conocer la lista de las 100 Películas de la Historia del Cine Mundial, que cada 10 años publica la revista británica Sight & Sound. La importancia de este canon fílmico establecido por críticos, académicos e historiadores del todo el mundo (que esta vez congregó una cifra récord de participantes invitados por la publicación: más de 800 votantes) es tal que ha sido la lista responsable de que cualquier cinéfilo sepa que, tradicionalmente, El Ciudadano Kane ha sido llamada la mejor película de todos los tiempos.

Eso hasta hace dos semanas, cuando se dio a conocer que los resultados de la encuesta colocan a Vértigo, de Alfred Hitchcock, como la nueva número uno.

Previo a la publicación de los resultados de Sight & Sound, un grupo de colegas (participantes y no participantes en la encuesta) nos dimos a la tarea de hacer lo casi imposible para cualquier cinéfilo o amante del séptimo arte: definir nuestro personal “Evangelio de la Historia del Cine”. Resultaba sano (e interesante) hacerla antes de que saliera a la luz la lista de Sight & Sound, ver si se coincidía en observaciones o elecciones (más info de esas listas previas, acá).

La idea detrás de mi lista fue ‘simple’: Ver estas 10 películas nos permitiría comprender mejor al llamado séptimo arte, su evolución y logros en diferentes niveles (narrativos, temáticos, visuales). Un Dream Team personal de la Historia del cine.

Citizen Kane (Orson Welles, 1941). Welles tocó el cielo con su primera película. Arriesgada, valiente, anti-establishment, muy divertida, llena de efectos especiales, visuales, de cámara, de maquillaje, estructural y narrativamente sofisticada para sus tiempos, pero por encima de todo, de una contundencia inigualable en el retrato de un magnate vacío buscando llenar ese hueco. Su enorme trascendencia rebasa lo que se ve en la pantalla. Así de grande es.

Rashomon (Akira Kurosawa, 1950). Es posible contar la misma historia varias veces, desde distintas perspectivas, e involucrar al espectador en el intento de resolución de un crimen como nadie lo había hecho. Una innovación respecto a cómo contar historias.

The Searchers (Más corazón que odio/Centauros del desierto, John Ford, 1956). En el ocaso de la época dorada del western, Ford crea el retrato perfecto de la evolución, y sí, del propio ocaso, del vaquero y del lejano oeste. Más allá del romanticismo y heroísmo de la primera etapa de este género, en The Searchers nos encontramos con un protagonista demasiado lastimado y con un enorme bagaje moral-emocional-vivencial en la espalda y la conciencia, incapaz ya de una catarsis o expiación personal plena.

Les quatre cents coups (Los 400 golpes, Francois Truffaut, 1959). Crónica de un intercambio de transgresiones y agresiones entre un niño que termina por perder la poca inocencia que tenía, y la realidad que intenta abatirlo y desmoralizarlo a través de su familia, su escuela, las reglas, etc. La profunda sencillez de la historia de Truffaut es hoy una referencia importantísima del cine de autor que nació de la mano de la Nueva Ola Francesa con este y otros filmes.

Psycho (Psicosis, Alfred Hitchcock, 1960). Un macabro cuento de terror moderno con profundas interpretaciones y reflexiones psicológicas. Como en todo el cine de Hitchcock, sus cintas tienen varios niveles de goce, análisis y sofisticación. Su puesta en escena, el guión que desaparece a su protagonista, el montaje de la escena de la regadera y Norman Bates son apenas unas cuantas razones para asomarse en una obra provocadora.

8 ½ (Federico Fellini, 1963). La mente del director vista (o expuesta) como nunca antes. La estructura onírica de pasajes y viñetas resulta perfecta para mostrar ese universo donde se mezclan la presión, creatividad, recuerdos, obsesiones, deseos y manías de un director de cine por encontrar la idea para su siguiente filme. Tan entretenida como interesante.

2001 Space Odissey (Stanley Kubrick, 1968). Visual y narrativamente propositiva, ya sea que se piense en sus logradas secuencias en movimiento, técnicamente sobresalientes, o en los efectos especiales o saltos temporales. Su estructura rompe con todo esquema aristotélico posible para llevarnos más que por una historia, por una experiencia. Superproducción con toques poéticos, un uso magistral de la música como personaje y una profundísima reflexión sobre la humanidad y nuestra relación (de vida y muerte, de extremo a extremo de nuestra existencia) con las máquinas y las herramientas.

Solaris (Andrei Tarkovski, 1972). En lo personal, Tarkovski es sinónimo de la introspección absoluta (junto con Bergman, en otro tono). ¿Somos capaces de dejar atrás nuestras experiencias a pesar del dolor o nostalgia con que se tenga que vivir o preferiríamos engañarnos con una ilusión que sabemos falsa que nos haga vivir de nuevo un recuerdo? En el marco de la ciencia ficción y la metafísica, una mirada a lo más profundo de nosotros mismos.

Annie Hall (Woody Allen, 1977). La tragicomedia romántica por excelencia. Enamorarse no es miel sobre hojuelas, ni asegura finales felices. Enamorarse es divertido, arriesgado, doloroso y necesario. Algo complejo y crudo cuando se trata no de un amor adolescente exaltado sino el de dos adultos. El retrato de la complejidad de las relaciones emocionales no había tenido un filme tan lúcido, divertido y hasta narrativamente atrevido (los personajes le hablan a la cámara, al público).

In the mood for love (Deseando amar, Wong Kar Wai, 2000). La más hermosa historia de amor (frustrado) jamás contada. La historia del otro lado de la infidelidad que da paso a una posible verdadera historia de amor, rítmica y cadenciosamente montada, elegantemente fotografiada, que sumerge al espectador en una atmósfera única, cargada de un enorme romanticismo que a cada paso se sabe contenido y condenado. Hermosa, hermosa película.

La lista completa (las 250 mejores películas) publicada por Sight & Sound, pueden revisarla aquí. Además, la página ofrece la posibilidad de filtrar los resultados para conocerlos por país, director, crítico o película votada.

Este es el Top 10 de Sight & Sound tras su encuesta 2012:

1. Vértigo, Alfred Hitchcock.

2. Citizen Kane, Orson Welles.

3. Tokyo Story, Yasujiro Ozu.

4. La règle du jeu, Jean Renoir.

5. Sunrise, FW Murnau.

6. 2001, A Space Odissey, Stanley Kubrick.

7. The Searchers, John Ford.

8. Man with a movie camera, Dziga Vertov.

9. The Passion of Joan of Arc, Carl Theodor Dreyer

10. 8 1/2 , Federico Fellini.

Una vez conocida la lista, y a propuesta/reto del director de la revista, Benjamín Salcedo, nos daremos a la tarea de en las siguientes semanas publicar aquí en el blog, Tops 10 del cine pero por década. Bajo la misma premisa: 10 películas que por lo que aportaron/arriesgaron/inventaron/generaron, son las paradas obligatorias para entender cómo fue o cómo evolucionó el cine durante esa década.

Que sea esta una invitación abierta a revisitar estas joyas, a conocerlas o reencontrarse con ellas.



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