Mandala Mental (de Mathieu Copeland)


La exposición estará disponible hasta el 20 de octubre de 2013 en el MUAC


POR Staff Rolling Stone México  



La exposición estará disponible hasta el 20 de octubre de 2013 en el MUAC

Por Miguel Ángel Ángeles

Museo: ese espacio que según la Real Academia de la Lengua Española es un “lugar en que se guardan colecciones de objetos artísticos, científicos o de otro tipo, y en general de valor cultural, convenientemente colocados para que sean examinados” y que para muchos de nosotros, ingenuos y acaso sencillos mortales, a veces puede significar un portal directo a la epifanía más exquisita o la peor pesadilla al estilo de Tim Burton.

Museo, sí, ese lugar que, si existiera una Real Academia de la Lengua de Fuera de Rolling Stone -¿acaso podría tener un nombre más adecuado?- podría definirse además como el sitio que “puede acrecentar nuestro amor por el arte o definitivamente espantarnos para nunca más volver”. Y es que, ¿quién no se ha topado con una pieza que le roba el corazón o un ejercicio artístico –en el mejor de los casos de Marina Abramovic- que por el bien de nuestras neuronas parece conveniente no intentar entender. Demasiada televisión, demasiada música pop, [inserte aquí su chivo expiatorio mediático favorito], demasiado tedio. Culpe usted a quien quiera, el caso es: ese universo alterno es al mismo tiempo el lugar del que surge esa otra pesadilla, la llamada “exhibición”, la cual, definida por la RAE como “acción y efecto de exhibir”, sigue siendo un misterio para muchos de nosotros, aunque al parecer no para el curador Mathieu Copeland.

Copeland, luego de varios años de investigar y trabajar con el concepto que damos y creamos a partir de una ‘exhibición’, parece haber llegado a una conclusión que de menos, confirma que la experiencia artística es más activa de lo que parece, pues ésta se lleva a cabo “sobre todo en la mente”. Sí, una teoría que si bien puede llegar a sonar a lugar común, esconde en su profundidad facetas infinitas. Al final, lo que se puede esperar de un proyecto experimental como la muestra ‘Mandala Mental’, queda por mucho a juicio del espectador, sobre todo, por la singularidad de las “piezas” con las que se encontrará.

Y es que no es común enfrentarse a un filme proyectado sobre pinturas negras de Phillipe Decrauzat, el cual es a su vez, un retrato de músicos en proceso de crear una banda sonora. Tampoco, hacer lo propio con una coreografía de Myriam Gourfink interpretada por Margot Dórleans que tiene como intención “inscribir una línea imaginaria en el espacio”. Si a eso añadimos un texto sobre una “exposición imaginaria” surgida de la mente de Luigi Amara -autor de “La Escuela del Aburrimiento” de Sexto Piso– la tercia se cierra de manera perfecta y el juego, tiene un claro ganador: quien se permita salir un poco de los paradigmas habituales para cuestionarse y cuestionar, mano a mano y frente a frente, el rol que como “observador” representa frente a una muestra. Nada más y nada menos.

Suena arriesgado sí, pero ¿acaso no es el riesgo uno de los motores más poderosos del cambio? En un mundo que se debate por aguantar el ritmo de cambio de la tecnología, la ciencia y la economía, siempre es bueno recordar que el arte sigue buscando caminos, puertas. Aunque no siempre sea entendido por todos.

Mandala Mental (de Mathieu Copeland)
Hasta el 20 de octubre de 2013
MUAC
Museo Universitario de Arte Contemporáneo
Insurgentes Sur 3000
Centro Cultural Universitario

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