Marcha anti Peña Nieto toma la ciudad


El pasado sábado 19 de mayo, alrededor del mediodía, miles de jóvenes, maestros, familias, y hasta macheteros de Atenco, caminaron del Zócalo al Ángel de la Independencia


POR Staff Rolling Stone México  



El pasado sábado 19 de mayo, alrededor del mediodía, miles de jóvenes, maestros, familias, y hasta macheteros de Atenco, caminaron del Zócalo al Ángel de la Independencia

Por Adriana Oñate

@SullenLaMaga

Apenas una semana atrás, se desató la controversia cuando el candidato presidencial del partido tricolor, Enrique Peña Nieto, se presentó en la Universidad Iberoamericana en medio de múltiples protestas, reclamos y abucheos. Al día siguiente, algunos medios informativos reportaban acarreados, porros y personas ajenas a la institución, insinuando un complot en contra de Peña Nieto. A raíz de este hecho tan comentado y publicitado nació una especie de movimiento ciudadano simplemente llamado #YoSoy132, dándole un total apoyo a los universitarios.

El pasado sábado 19 de mayo, y gracias a la difusión y convocatoria en redes sociales como Facebook y Twitter, miles de jóvenes, maestros, familias, y hasta macheteros de Atenco, caminaron del Zócalo al Ángel de la Independencia (así como otras ciudades), en la nombrada Marcha Anti-Peña Nieto (convocada semanas antes de los sucesos en la Ibero). Desde temprano la gente se reunió en la plancha del Zócalo con diversas pancartas, mantas y máscaras de Guy Fawkes (V for Vendetta), y Carlos Salinas de Gortari.

Sin importar la edad, profesión o universidad de procedencia, todos caminaron juntos bajo una sola voz, manifestando un total rechazo a la imposición de un candidato, así como a la desinformación procedente de los medios de comunicación. Gritaron consignas como “¡Fuera Peña Nieto!”, “No somos uno, somos más de cien, prensa vendida, cuéntanos bien”, “No vine por mis tortas, vine por mis huevos” o “Aquí se ve, aquí se ve, que Peña Nieto presidente no va a ser” y “Televisa te idiotiza y TV Azteca te apendeja”, miles marcharon en medio de un ambiente tranquilo, sin violencia y sobre todo sin identificaciones partidistas, al menos de manera obvia.

Algo de resaltarse es que en ningún momento hubo un orador central o un líder; las expresiones fueron totalmente libres. Huelums (Poli) y goyas se unieron a gritos de “Gracias Ibero por ese viernes negro”, acompañados por el Himno Nacional Mexicano.

Los macheteros de Atenco convivieron y platicaron con los jóvenes, quienes les expresaron su total apoyo. En un acto memorable y conmovedor, uno de los integrantes de este grupo, le obsequió su machete, paliacate y gorra a tres chicos, que con lágrimas en los ojos aceptaron gustosos su regalo.

Con una cifra oficial de alrededor de 46 mil asistentes, la realidad, es que los manifestantes salieron de sus casas sin temor alguno, y tomaron las calles para expresarse, para exponer su inconformidad ante la situación del país y, juntos, fueron una sola voz de reclamo, unidos por el deseo y las ganas de un país mejor.

Fue esperanzador ver salir a la calle a tantos jóvenes y protestar, caminar juntos sin importar la procedencia o el partido de preferencia. El saber acerca de otros movimientos ciudadanos como Occupy, los Indignados o la Primavera Árabe, me hacía preguntarme con frecuencia si algo así sucedería en México, si todas esas personas de mi generación se volverían menos apáticas y tendrían mayor participación.

El sábado pude comprobar que somos capaces de eso y mucho más. Fue la primer marcha a la que he asistido, y una experiencia bastante enriquecedora. El poder platicar con personas de antecedentes tan distintos fue alentador. Desde las palabras que dio uno de los macheteros de Atenco en el Ángel, hasta las conversaciones que sostuve con compañeros de la Ibero, del Tec, de la UNAM y del Poli. Sentí que todos los que estábamos ahí, sintiendo como vibraba el piso cada vez que brincábamos al son de “el que no brinque es Peña”, éramos uno solo, una fuerza naciente. ¡México despierta! Se alcanzaba a oír mientras caminaba por Reforma. Los jóvenes ya despertamos y nos haremos escuchar.

Aquella idea de que los estudiantes de universidades privadas no se involucraban en los asuntos de interés nacional ha caducado y ahora el precedente lo puso la Ibero, al ser la punta de lanza de este movimiento y acompañada de otras universidades, está haciendo a un lado las diferencias y enfocándose en una misma petición: la veracidad en los medios y el repudio a la imposición política.

Aunque se desconoce la trascendencia de este movimiento ciudadano -ya comparado con aquellos en España o en los países árabes-, es un llamado a la conciencia de todos los mexicanos a lo largo y ancho del país, algo que ponga las cosas en movimiento y que logre hacer eco en los oídos de los políticos que, durante años, han ignorado a los que los eligieron, y sobre todo, en quien sea que resulte ganador en las próximas elecciones presidenciales.

Que mejor momento que ahora para empezar a cambiar este país y ser más exigentes con aquellos que dicen representarnos. Nuestra mejor herramienta es la educación, es la información, porque la verdad nos hará libres.



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