Más que Frida, más que Diego


El Museo Dolores Olmedo Patiño, que en este 2012 cumple 18 años de haber comenzado labores.


POR Staff Rolling Stone México  



El Museo Dolores Olmedo Patiño, que en este 2012 cumple 18 años de haber comenzado labores.

Por Miguel Ángel Ángeles (@mangelangeles)

Mucho queda por ser dicho sobre Frida Kahlo y Diego Rivera, íconos que a pesar del paso de los años, siguen formando parte de un diálogo en el que se encuentran inmersos, lo quieran o no, quienes forman parte del engranaje del arte en el país. Es justo esta permanencia uno de los fenómenos más interesantes a analizar. ¿Qué los mantiene en tal lugar? ¿Cómo influyen en un entorno que, a pesar de las múltiples brechas que ha abierto, parece seguir regresando a ellos una y otra vez? ¿Son un lugar común o en realidad una veta inagotable de interpretaciones? ¿Qué les legitima, en la actualidad, a pesar de la saturación y sobre explotación que de sus imágenes se ha hecho?

La forma en que los hemos convertido en objetos de culto puede seguir siendo una causa de desconcierto –o sublime contento- para analistas, críticos y fanáticos del trabajo de ambos, sin embargo, entenderlo es más sencillo si apuntamos la mirada a instituciones como el Museo Dolores Olmedo Patiño, que en este 2012 cumple 18 años de haber comenzado labores.

Y es que es innegable asumir que un escaparate de tal magnitud haya sido por mucho uno de los múltiples pilares que sustentan este hecho -basta recordar que la colección más grande de trabajos de ambos les pertenece al recinto-, pues no sólo con parafernalia y souvenirs se crean los mitos del arte. Hace falta para ello, mucho más que una “moda pasajera”.

En un momento en el que nuestro país comienza a ejercer de nuevo un papel activo como generador de arte en el mundo, experimentar nuevamente –de la forma que se quiera- un legado tan importante, puede servirnos como referente, sobre todo, porque representa un tiempo en el que nuestra influencia era mucho mayor. Una lección así, pocas veces es asequible y casi siempre determinante, sobre todo si aspiramos a mantenernos como un agente activo del entorno.

Más aún podemos decir sin por ello dejar de rondar un hecho vital: sea o no indispensable para los flujos nuevos, una presencia de este tipo será siempre fundamental para entender cómo funcionan nuestros caudales artísticos. Porque sí, porque más allá de toda crítica reduccionista, una herencia de tal magnitud sustenta nuestro legado universal como urbe del arte y por supuesto, porque Frida y Diego abarcan mucho más que algunas cuantas postales, películas o libros.

Museo Dolores Olmedo Patiño

Av. México 5843. La Noria, Xochimilco. México D.F.

Tel 55 55 12 21



comments powered by Disqus