Nirvana y el recuerdo de Kurt Cobain. Por Iggy Pop


“Se podía oler el talento de Kurt Cobain. Tenía ese tipo de alguien delicado y pequeño,” recuerda Iggy Pop


POR Staff Rolling Stone México  



"Se podía oler el talento de Kurt Cobain. Tenía ese tipo de alguien delicado y pequeño," recuerda Iggy Pop

Por Iggy Pop

La primera vez que vi a Nirvana fue en el Pyramid Club, en Nueva York. No era conocido por tener bandas en vivo, sino por el travestismo y el baile. Yo tenía un amigo fotógrafo, y me dijo: “Hay una banda de Seattle que tienes que ver. ¡Van a tocar en el Pyramid!”.

Se podía oler el talento de Kurt Cobain. Tenía ese tipo de alguien delicado y pequeño. Estaba saltando y lanzándose en cada tema. Había una especie de troll diabólico sobre su guitarra, pero escuchabas el poder gutural de su voz. Al final de la presentación, se aventó a la batería. Fue una, de tal vez 15 presentaciones, que he visto donde el rock & roll es muy, muy bueno.

Después de eso, compré el Bleach, y lo escuchaba en Europa y Asia cuando estaba de gira. Todavía me gusta mucho ese disco, pero había una canción, “About a Girl”, que no es igual al resto del álbum. Sonaba como si alguien le diera Thorazine a The Beatles. Y pensé: “Si hacen un disco lleno de eso, van a ser realmente ricos”. Y así fue…

Conocí a Kurt en un club en Los Ángeles justo antes de que Nevermind saliera. Nos tomamos una foto y me dijo: “¡Vamos a enseñarles el dedo!”. Así lo hicimos. Compré el Nevermind y pensé: “Este realmente lo tiene todo”. Nirvana logró dinamismo. Te llevaba hacia abajo, arriba, y cuando oprimen un determinado botón, te llevan más allá. Rockearon sin prisas y arreglaron melodías sin ser insípidas. Fue emocionante sin sonar cursi o débil.

Algún tiempo después, Kurt me trató de contactar. Perdí su llamada, pero mi esposa tomó el mensaje: “Kurt Cobain quiere entrar al estudio contigo”. Mira, ahora tengo 113 años; tenía unos 72 en los años noventa, por lo que me iba a dormir como a las 10:00 de la noche y él llegaba alrededor de las 11:00. Le llamé un par de veces. El número era del Four Seasons de Los Ángeles, y me hubiera gustado tener respuestas como: “El Sr. Cobain no ha salido de la habitación durante tres días” o “El Sr. Cobain está en la cama”.

En cuanto a su legado: fue el Johnny B. Goode. Fue el último ejemplo que se me ocurre dentro del rock & roll, donde un niño pobre sin respaldo de su familia rural hizo una explosión emocional a un sector importante de la juventud del mundo. No se hizo en Hollywood. No se encontraron piezas de cromo. Fue a sus raíces. Alguien que es realmente nadie de la nada se acercó y tocó el mundo. Él pudo haberlo tocado directamente en su propia herida.

Extracto de nuestro Especial Los 100 grandes artistas de todos los tiempos



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