Nuestra forma de impartir justicia


Blog Benjamín Salcedo: Nuestra forma de impartir justicia


POR Staff Rolling Stone México  



Blog Benjamín Salcedo: Nuestra forma de impartir justicia

Por @Benjamín Salcedo V.

blog1Tuve la fortuna de estudiar la carrera de Derecho, soy abogado. Lamentablemente estudié y vivo en México. Por eso desde que terminé la carrera, al haber realizado  mis prácticas de pasante en un despacho de abogados, comenzó mi repudio al sistema judicial y a la manera de impartir justicia en mi país.

Afortunadamente me he dedicado toda la vida a mi verdadera pasión: la música y el periodismo de entretenimiento.

Me duele ver cómo, aunque ha pasado casi un cuarto de siglo de esa decisión, lo aborrecible que me pareció esa parte de mi carrera profesional que solamente se ha acentuado, propagado; ya no es una apreciación personal, es una realidad social que todo el mundo percibe y rechaza.

¿Saben la cantidad de gente inocente que está en las cárceles del país, tal vez por robar una fruta o por su extrema pobreza o suma ignorancia? Miles.

¿Saben cuántos delincuentes transitan libremente por todos los rincones de nuestro México, muchos de ellos solapados y hasta asociados con las autoridades? Muchos más.

carcer2Es aberrante ver en las noticias a un asesino confesar ante la madre de su víctima un crimen, los jueces liberarlos “por falta de pruebas” y el susodicho asesinando a esa misma mujer ante cámaras de seguridad en plena manifestación de su inconformidad. ¡Todavía tienen los jueces el cinismo de pedir asilo en Estados Unidos por miedo al linchamiento social!

Es inaudita la prontitud de las autoridades para atrapar a un joven artista acusado y condenado de antemano por los medios y algunos periodistas, en menos de 24 horas, cuando un diputado implicado con el narco se les ha escapado dos veces en sus mismas narices y nadie se cuestiona el por qué de la ineficacia. Un gobernador es acusado de abuso de menores y sale sin problemas de su cargo al concluir su periodo impune y con las bolsas llenas de dinero; o el capo más rico del planeta cumple una década de salir como Pedro por su casa de una prisión de máxima “inseguridad” y sólo lo vemos en las listas de Forbes.

Los años de estudio me enseñaron una serie de irregularidades que se han cometido en el caso Kalimba que solamente muestran la podredumbre de nuestras leyes y de quienes las ejercen.

Se han violado cualquier cantidad de normas; se han hecho públicos los expedientes que deberían de ser privados por seguridad y dignidad de las víctimas. Se han exhibido en televisión los rostros de menores de edad y se han juzgado por ignorantes conductores de programas banales en señales abiertas. Se entrevistan a detenidos antes de que declaren formalmente, lo cual es como una declaración en cadena nacional sin validez legal. Se han tomado en cuenta solamente algunas declaraciones de testigos, ignorando muchas otras que contradicen las declaraciones de los involucrados, la mayoría de los empleados del hotel han dado sus versiones y no forman parte del expediente que sigue la Procuraduría de Quintana Roo.

imagesEsa misma Procuraduría que ha dado muestras en otras ocasiones de su ineficacia e incompetencia, ¿recuerdan el caso de Bruce Beresford, productor de Survivor?, presunto culpable de la muerte de su esposa en esa entidad y que se les escapó a su país. O el caso de Ana Bárbara y la turista que murió atropellada también en Cancún, presuntamente por una mujer que conducía la camioneta y no el asistente que se echó la culpa de venir manejando y hoy en día nadie dice ni sabe nada. Son sólo dos muestras de que al procurador Francisco Alor le urgía “quedar bien” en algún caso de otra figura pública ante tanto fracaso y ridículo público.

Estamos viviendo un linchamiento detestable, un circo mediático lamentable, una muestra del racismo social permea a nuestra sociedad y que se ha hecho evidente en los clásicos “chistoretes” tan mexicanos como patéticos, incluso por personas educadas y supuestamente inteligentes, civiles convertidos en ministerios públicos y en jurados, lamentables cabezas de periódicos que deberían ser censuradas por simple sentido común o respeto. Una vergüenza que mi país para todo haga un chiste o una porra, se burle del color de alguien como si la mayoría fuéramos de descendencia nórdica.

carcel¡Qué asco me dan las leyes de mi país y quienes las imparten! Cuando veo que no evolucionamos, por el contrario se hace alarde de incompetencia, podredumbre y corrupción, entonces me doy cuenta de que tomé la decisión correcta hace casi un cuarto de siglo.

Recuerdo una famosa frase que dice: “Cuando la justicia falla, es peor aún que el mismo crimen”, ¡Qué pena me da mi México! Qué pena que no hagamos nada para remediarlo.



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