Toronto, una metrópoli cinematográfica por excelencia


Por más de treinta años, la ciudad de Toronto se ha convertido en uno de los sets cinematográficos más empleados por distintas producciones.


POR Staff Rolling Stone México  



Por más de treinta años, la ciudad de Toronto se ha convertido en uno de los sets cinematográficos más empleados por distintas producciones.

Por @OscarUriel

Podría sucederte que como fan del cine producido en Hollywood quisieras visitar la ciudad de Los Ángeles, California con la intención de conocer aquellas locaciones emblemáticas de tus películas favoritas. Tengo la seguridad que te llevarías una sorpresa al advertir que muchas de ellas no se realizaron en la entidad californiana ni en alguno de sus célebres estudios sino en la ciudad de Toronto, Canadá.

Por más de treinta años, la metrópoli canadiense se ha convertido en uno de los sets cinematográficos más empleados por distintas producciones de prácticamente todo el mundo. Los incentivos fiscales, los costos de producción y la apariencia de la ciudad (que puede representar con facilidad entidades como Nueva York o Chicago) han provocado que los productores volteen a ver a Toronto como una sólida respuesta a los altos costos que implica rodar en Hollywood.

En septiembre del año pasado tuvimos la oportunidad de viajar a la localidad con la misión de cubrir el célebre Festival de Cine que año con año se lleva acabo en la urbe, uno de los eventos obligatorios dentro de la industria cinematográfica internacional, y nos hospedamos en el legendario hotel Fairmont Royal York el cual, por ejemplo, funcionó como una de las locaciones centrales de la cinta Cinderella Man protagonizada por Russell Crowe y Renée Zellwegger. A propósito de esta actriz, Zellwegger también intervino en otra popular cinta titulada Chicago, para la cual se reclutó un elenco multiestelar dirigidos por Rob Marshall el cual residió en la ciudad por varios meses, incluso Richard Gere se refiere a la experiencia como el ‘campo de reclutamiento’ más demandante al que ha asistido en su carrera. La película tuvo como locaciones el Distillery District, uno de los atractivo turísticos mas visitados de la zona y el cual ha servido de de valioso set para películas como El Corcel Negro y La Mosca, aquella cinta de terror dirigida por David Cronenberg y protagonizada por Jeff Goldblum.

El Corcel Negro (una de mis cintas infantiles favoritas de siempre) también hizo uso de lugares como el Hipódromo Woodbine, emplazamiento en donde se realizaron trascendentales secuencias de la producción. A pesar de que la acción se lleva acabo en la ciudad de Boston, esta entidad también sirvió de locación para Good Will Hunting, en particular la zona de la calle Front la cual se hizo pasar por los bares aledaños a la Universidad de Harvard frecuentados por los arrogantes estudiantes de la facultad y en donde Matt Damon filmó importantes escenas de la historia bajo la dirección de Gus Van Sant. La misma arquitectura moderna de la capital ha inspirado a un grupo de realizadores de películas de ciencia ficción a utilizar edificios públicos de Toronto como fundamentales locaciones, tal es el caso del ayuntamiento de la ciudad la cual funcionó para las necesidades solicitadas de cintas como Resident Evil:Apocalypse y el reciente remake de Total Recall estelarizado por Colin Farrell, Jessica Biel y Kate Beckinsale.

Seguramente si visitas la Universidad De Toronto identificarás de inmediato zonas aprovechadas en producciones como The Incredible Hulk (la protagonizada por Edward Norton y Liv Tyler), Mean Girls y Capote, el memorable biopic dirigido por Bennett Miller y estelarizado por Philip Seymour Hoffman, trabajo por el cual fue merecedor de un premio Oscar en la categoría de mejor actuación masculina de ese año.

Finalmente no creo que exista cinta actual que prepondere más la entidad de Toronto como Scott Pilgrim Vs The World, producción que casi ha logrado un estatus de culto en las nuevas generaciones por su osada adaptación de las populares novelas gráficas. En la película, podemos reconocer con suma facilidad sitios como el Parque Hillcrest, la notable preparatoria St. Michael, la Biblioteca Pública de Toronto e incluso varias establecimientos Second Cup (versión canadiense de Starbucks), todos adaptados perfectamente a la fantástica anécdota dirigida por Edgar Wright. La próxima vez que que prepares un viaje con la finalidad de reconocer locaciones alegóricas del cine contemporáneo, la ciudad de Toronto resulta más que una atractiva alternativa.



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