Campus RS: Savoy


“Un cuerpo con nombre: Amor
Un cuerpo con nombre y apellido: Poder
Un cuerpo sin nombre: Instinto”
–Juan Carlos Bautista


POR Staff Rolling Stone México  



Por Carlos Reyna

Ibero

Cada segundo en internet, hay 28,258 personas mirando pornografía. Cada segundo se gastan 3 millones de dólares en los asuntos de Onán.

En la Ciudad de México alguna vez se erigió una, sobre la calle 16 de septiembre. Un anunció de vinil, alguna vez rezó sobre la cornisa: “La capital mundial del sexo”. Después de un operativo el 13 de octubre del 2014, de la capital mundial del sexo quedó únicamente una ciudad fantasma: Una escalera eléctrica perpetuamente apagada, los escaparates vacíos y las cortinas cerradas.

Sobre la misma calle, a la misma altura, una tienda de mazapanes, igual de perpetua y casi siempre vacía, hace de balance visual contra la tienda de suspensorios que hay del otro lado. Diversión para todas las edades. Un ying y un yang. Ambas tiendas son el marco perfecto para las luces de neón que se ven al fondo: Cine Savoy.

Un largo pasillo de baldosas gastadas se convierte en un corto camino al placer. El rosa y el morado del letrero conviven, se pierden en el techo, en las paredes, sobre el piso; la luz dramática también cae sobre los rostros. La taquilla tiene esa referencia art decó. Alguna vez en México, los cines fueron palacios.

La taquillera se dedica a ignorar los rostros, mira un pequeño televisor y cuenta las monedas. La taquillera sólo abre los labios para decir: 25 pesos. El dinero cae en una bandeja dorada para convertirse en un boleto de tipografías rosas: Cine Savoy, 40 pesos, permanencia voluntaria.

La taquillera da una mordida a su torta, cae sobre el papel de estraza algo que podría identificar como pierna y un poco de chorizo. Pienso que posiblemente está comiendo una torta cubana.

Como efigies, dentro de los restos de esta cuidad, dos imponentes salas, están conectadas por una escalera. La de abajo, es de cine porno heterosexual, la de arriba cine gay. Las miradas abundan, dicen que si el intercambio es grato, ambas figuras se convierten en piedra.

De las salas como en cualquier otro cine; brota una luz de la pared para convertirse en una imagen (24 imágenes por segundo, si se requiere el dato exacto), sólo que aquí, Hércules es penetrado por un Adonis y ¡cuidado también Mercurio quiere entrar! La manufactura es claramente ochentera: Los peinados, el bigote y la música que recrea en cada acorde el movimiento de la pelvis. Tun, tun tun. En nuestra “pornoculturizada” sociedad el abdomen marcado y unos buenos pectorales se convierten en sinónimos del éxito. Tun. Tun Tun. Dos Romano, 69, Money Shot. Tun. Tun. Tun. La película está doblada al castellano. Adonis pide más: “Fóllame tío, méteme la polla”. Los hombres entran y salen de la sala, no observan la pantalla, se miran entre ellos, como buscando un hechizo. Un eco rompe el pornogroove (así se conoce a la musicalización de las películas porno). Dos butacas más arriba se escucha el tronido de unos labios, este hombre se dedica a la traducción al chilango: “Sí cabrón, cógeme así”. Auténtico 4D. La gente se arremolina ante la luz, la luz que quita del rostro el anonimato, todos lo miran a él con su cita de la tarde. Agradecido, embestidas más tarde, le responde mientras se seca el sudor: “Eres un cabrón, ¿cómo te llamas?”.

Escucho a dos hombres hablar:
–El miércoles es el día que “hay más”. Hoy está tranquilo.
–¿El miércoles?
–Es que está 30.
–Ya viste a ese güey, está bien bueno.

Voltea un hombre bien formado, se toma el paquete intercambian miradas y ambos se pierden en la penumbra. El experto, se queda solo en el pasillo esperando. Su sombra también se pierde entre los hombres que entran. Hay luz de nuevo en el pasillo.

Alguna vez en México los cines eran palacios. Sobre los pasillos de mármol, había alfombras rojas y sobre las alfombras rojas zapatos caros. De los techos pendían candiles. Alguna vez en 1943, en las pantallas de este cine se proyectó la cara de Mickey Mouse.

BANNER CONTINÚA LEY#1A846A9



comments powered by Disqus