Campus RS: 7:19. La hora del temblor


El valor de la limitación


POR Staff Rolling Stone México  



Por Sebastián Valencia Chávez

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Esta película de Jorge Michel Grau retrata el terremoto de 1985 por medio de Martín y Fernando, dos personas muy distintas que tendrán que trabajar juntos para sobrevivir. Pero no se equivoquen, en esta película no veremos a Demián Bichir y Héctor Bonilla rescatando gente después de una escena de destrucción masiva. Esta no es una película de La Roca. 7:19. La hora del temblor toma la decisión de ser una cinta personal e íntima, poniendo objetivos claros. El resultado es un ejemplo bueno más no perfecto de cómo hacer una película a menor escala sin sacrificar la calidad.

Lo mejor de la cinta, sin duda, son las actuaciones de Bichir y Bonilla. El estilo íntimo que comento beneficia muchísimo a los actores, ya que pueden realmente aprovechar sus personajes y llevarlos a sus últimas consecuencias. Además, ambos tienen que cargar con toda la cinta, ya que la cámara nunca los abandona a partir del terremoto. Escuchamos las voces de los otros afectados, pero en pantalla sólo los vemos a ellos. Su responsabilidad es enorme, pero logran cargar con ella de forma sobresaliente.

Justo después del terremoto, el formato se vuelve muy angosto. Este recurso podría usarse para asfixiar al espectador, pero poco a poco se va abriendo aunque los personajes sigan en la misma situación, por lo que pone en duda su objetivo. Incluso con ese detalle, la cinematografía es bastante buena. Grau echa a volar su imaginación en cuestión de los planos aunque lo limite lo pequeña que es la película. Todo el inicio de la cinta es un plano secuencia muy bueno y, después del incidente, la película juega con recursos muy interesantes para no aburrir al espectador en cuestión visual.

Desafortunadamente, aunque nuestros ojos no se aburren durante los 93 minutos que dura la cinta, nuestro cerebro sí. El ritmo de la película baja bastante en algunas ocasiones. En ocasiones sólo hay gritos de los personajes, conversaciones irrelevantes que no colaboran ni a desarrollar nuestros protagonistas y momentos que parecen de relleno. A veces parece como si a la cinta se le acabaran las ideas de lo que quiere retratar y se le empezaran a ocurrir al momento, conforme el metraje va corriendo.

Esos son los riesgos y ventajas de realizar una película a menor escala. Puedes confiar más en tus actores, basarte en el desarrollo de personajes y tratar de ser creativo con los planos que realizas como director; pero al mismo tiempo puedes llegar a aburrir si el ritmo de tu guion no es el correcto. Aun así, la decisión de Grau de definir y delimitar lo que se buscaba fue muy buena. 7:19. La hora del temblor no intenta nada que no pueda hacer, dejando un producto satisfactorio que conoce sus límites y los aprovecha lo más que puede.

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