Campus RS: Después de 25 años están de regreso, Rancid se presentó en el Vive Latino


Andrés Mandujano nos comparte la reseña de la presentación que ofreció Rancid en el Vive Latino 2017.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Misraim Álvarez
Foto: Misraim Álvarez

Por Andrés Mandujano

Logotipo_Vertical_Azul

Ahí estábamos, desesperados por verlos encima de la tarima para ensordecer el lugar, pero Rancid no aparecía. A unos cuantos metros se escuchaba: “¡One, two, three, four!”. Clásico grito fúrico que The Ramones inmortalizó en sus conciertos entre cada inicio de sus canciones y que en esta ocasión Marky Ramone, leyenda viviente de dicha agrupación, nos lo recordaba.

Todo estaba planeado. Después de que Marky concluyera “Blitzkreig Bop“, el escenario frente a nosotros tomó forma; en el fondo, la imagen del disco …And Out Come the Wolves anunció su llegada, las luces nos iluminaron el rostro de color rojo y de la nada ahí estaban Tim Armstrong y Lars Frederiksen, la espera había terminado. Sin vacilar y en menos de lo esperado, tocaron el primer acorde y, sin previo aviso, me vi arrastrado por la euforia que invadía los corazones arrítmicos de los invitados sedientos de frenesí.

17453656_1247597481962731_1201317526_o

Foto: Misraim Álvarez

La espera hizo que la locura no se pudiera contener, con “Roots Radicals” supimos que estábamos en el lugar y hora exacta; jalones, saltos y empujones. Todo al mismo tiempo, el pulso acelerado hizo de las suyas y me dejó sin aliento como a muchos otros, los gritos encontraban un final rápido ahogándose entre los aplausos y las venas hacían su aparición en la frente de los seguidores más aguerridos.

Era como presenciar un concierto de al menos 20 años atrás pero sin tantos parches y estoperoles. La esencia era la misma: música, amigos, hermandad, familia y canciones contestatarias. Un conjunto de elementos que te hacen recordar que en foros grandes o pequeños, la ideología formada desde Reino Unido en los años setenta sigue trastocando fibras sensibles, tanto de nuevas como de viejas generaciones.

El primer ska de la noche llegaba con fuerza, “Old Friend” hizo que nos diéramos cuenta que ahí arriba, donde coexisten las guitarras, el bajo y la batería, no había cabida para el agua y el aceite, los protagonistas éramos todos, no existían personajes principales. La mezcla perfecta de las líneas del bajo de Matt Freeman y el golpe a la tarola que anunciaba el siguiente salto de la multitud a cargo de Branden Steineckert, no se veían opacados por el sonido acojonante del rasgueo de Lars, y mucho menos de la ya desgastada y llena de historia guitarra de Tim. Más que los temas, era la sinergia que emanaba del sonido de los amplificadores.

Rancid 2

Foto: Misraim Álvarez

Dimos nuestro último y gran baile. Sonó “Time Bomb” seguido de “Ruby Soho“, todo se reduce y tiene sentido aquí. El bullicio de los gritos y voces en total desafinación me hizo comprender que estos dos himnos surgidos en 1995, crean un espacio en donde todos caben y las cuestiones sociales, políticas y económicas más fuertes o injustas pueden ser compartidas de una manera festiva.
Prometieron regresar antes de lo esperado, pero eso no lo sabremos. Lo único seguro es que como el rock, el punk no está muerto.

BANNER APP 166



comments powered by Disqus