Campus RS: Rocky Horror Picture Show, la locura se cobra su peaje


Renée Bucay Darwich, estudiante de la Universidad iberoamericana, nos comparte un texto.


POR Staff Rolling Stone México  



Por Renée Bucay Darwich

Ibero

Somos Brad y Janet, meros espectadores de un mundo colorido, diferente, que poco a poco ha modificado su significado y apariencia excéntrica, convirtiéndose en un escenario común.

Rocky Horror Picture Show se lanzó a la pantalla grande en el año 1975, dos años después de que se haya visto en la escena teatral inglesa. Mientras su representación escénica no tuvo mucho éxito, el público rápidamente acogió el filme con un estatus de culto, y ahora mantiene el récord de la película teatral con más proyecciones en la historia según Internet Movie Database.

En un principio se consideraba inusual por la manera tan directa en la que trataba el tema de la sexualidad; fue revolucionaria en un periodo en el que transgredía lo normal. Sus personajes heterosexuales, bisexuales y travestis exhiben una alegoría que pone en ridículo los roles de una sociedad, que hasta el momento veía esos temas como tabú, como figuras extrañas, igual que como se muestran en la película.

Años antes de que el movimiento a favor del matrimonio con personas del mismo sexo alcanzara un nivel de masas, la película, demuestra lo resbalosos que son los límites de la identidad. Sus distintas manifestaciones de la sexualidad y una auto proclamada “dulce travesti, transexual de Transilvania” crean un ambiente contra cultural seguro, de empoderamiento y auto definición para las personas expulsadas de la norma.

Hoy, la película ya no es tan escandalosa o transgresora como lo fue hace cuatro décadas, se acepta por la cultura popular, y eso quiere decir que la sociedad se ha vuelto exponencialmente más tolerante hacia la identidad y expresión de género. Tal vez es porque, en muchos sentidos, la visión ‘futurista’ de Rocky Horror finalmente se está volviendo realidad; desafortunadamente eso no garantiza que el mundo sea ya un lugar seguro para la comunidad LGBT, pero legal y culturalmente, esta década ha traído una gran evolución en cuestiones de sexualidad y género desde los años setenta.

Podríamos darle crédito a los medios, que han jugado un papel muy importante en la integración de las subculturas, las cuales mantienen una relación simbiótica con las culturas dominantes la que todos dependen de la diferencia de cada uno para su auto identificación.

Hace 10 años se intentó rehacer The Rocky Horror Picture Show, pero no se había logrado por la falta de entusiasmo del público. Este mes, el estreno de la serie de FOX se espera con entusiasmo y decepción. Si fuera dirigido principalmente a los aficionados que ya son más conscientes de los complejos temas de género y relacionados con la sexualidad que subyace en la película, podría ser bastante emocionante ver Laverne Cox como Frank N’ Furter.

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Si bien todos esperamos con ansias que Cox tome los tacones de Tim Curry, existen serias preocupaciones acerca de cómo esto podría afectar la manera de ver las identidades trans en el público mainstream, y cómo puede explotar una fascinación fetichista de las personas trans como un objeto de entretenimiento y no como seres humanos. Algunos piensan que mientras el guion era subversivo y audaz en 1975, ahora podría salir como un refuerzo de insultantes estereotipos a la comunidad LGBT, principalmente cuando tomamos en cuenta que hace 40 años, el término “travesti” era comúnmente utilizado para referirse a una persona que se viste de su sexo opuesto, mientras que el término “transexual” difícilmente era conocido fuera de la comunidad.

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Con ella en el papel principal, hay una fusión sutil pero potencialmente dañina.
Parece que la decisión de tener a Cox se basa en la actual obsesión de los medios con las personas transgénero. The Rocky Horror Picture Show, de por sí ya es un espectáculo significativo; poner a una mujer trans en el centro de todo, con un vestuario que no es más que ropa interior, es la receta perfecta para un serio problema de fetichismo. Sin embargo, Laverne Cox ha sido la primera mujer trans en ganar un Emmy por su papel en la serie Orange is the New Black, y se ha figurado como representante de la comunidad trans (especialmente para mujeres negras), lo que tal vez pueda prevenir este desastre.

Rocky Horror ha cumplido su función, ha dejado de ser útil en el grado que fue antes, pero es alentador que en última instancia, el mundo ya no la necesita en la manera que lo hizo antes. La combinación de inclusión y de entretenimiento se convirtió en un factor clave para su crecimiento, que poco a poco provocó el acogimiento de estilos de vida alternativos.

Estamos empezando a vivir en el mundo de Rocky Horror. Es un mundo más extraordinario y flexible, pero también es mucho más libre.

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