Historia americana 2016


Actualmente, el racismo no tendría por qué tener cabida en la política democrática.


POR Staff Rolling Stone México  



Por Viviana Levet

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Vivimos en un mundo donde las fronteras ya no existen y que por ende, desde hace décadas resulta difícil que las personas no tengan ningún antecedente que provenga de otras razas o nacionalidades. Por otra parte, estas mismas barreras diluidas, han permitido que los mensajes transmitidos a través de distintos medios de comunicación puedan identificarse en un contexto global debido a la tecnología móvil, la cual permite tener conocimiento de lo que sucede en otros países de manera inmediata.

No obstante, con todo este acceso a la información y la infinidad de contenido multimedia en la red, es motivo de preocupación que el discurso del precandidato a la presidencia, Donald Trump, no le recuerde nada a la sociedad. Sobre todo, cuando este multimillonario de 69 años, califica a los inmigrantes mexicanos de criminales, violadores y narcotraficantes, sin mencionar que también sostiene que se burlan de las políticas migratorias, se aprovechan del incremento del dólar a la hora de las exportaciones y le quitan el empleo a los ciudadanos norteamericanos.

“Nuestro país está en problemas (…) Solíamos tener victorias, pero ya no las tenemos (…) ¿Cuándo vencimos a México? En la frontera se están burlando de nosotros, de nuestra estupidez, y ahora nos están ganando económicamente. No son nuestros amigos, créanme. Estados Unidos se ha convertido en el basurero de los problemas ajenos (…) Cuando México manda a su gente (…) están mandando personas que tienen muchos problemas (…) están trayendo drogas, crimen, violadores (…) no vienen sólo de México, vienen de Sudamérica, Latinoamérica y probablemente del Medio Oriente (…) Muchas personas no pueden conseguir trabajo porque China tiene nuestros trabajos y México tiene nuestros trabajos (…) Nuestros enemigos se fortalecen día con día y nosotros como país nos estamos debilitando (…) Vienen, se emplean, se llevan nuestro dinero y luego nos lo regresan con intereses porque el dólar sube, y su negocio resulta aún mejor (…) Qué estúpidos son nuestros líderes y políticos para permitir que esto pase (…)” –Donald Trump

Existe una película dirigida por Tony Kaye, en 1998, llamada “Historia Americana X”, cuyo protagonista, Edward Norton, interpreta el papel de un joven neonazi, líder de una pandilla de skinheads, o cabezas rapadas (por su significado en inglés) quienes defendían las ideologías fascistas que atentan contra la gente de color, judíos, prostitutas e inmigrantes ilegales en Estados Unidos, y en la cual el personaje maneja un discurso que incrimina violentamente a ciertos grupos sociales como culpables de los problemas americanos.
Ahora bien, hablar de temas fascistas o neonazis es extremadamente delicado en cualquier ámbito de la sociedad actual, sin embargo, así como existe una línea muy delgada entre el concepto de globalización y perder el sentido de pertenencia hacia una nación, también es real que el proteccionismo nacionalista puede caer en una crítica en extremo radical y discriminatoria. Por tanto, hay que poner atención hasta qué punto se defienden las raíces y en qué otro se violan libertades sociales dignas de cualquier persona en el mundo.

“De acuerdo, escuchen. Necesitamos abrir los ojos. Esta noche hay 2 millones de inmigrantes ilegales hospedándose en el estado. Este estado gastó 3 billones de dólares el año pasado en servicios para gente que en primer lugar, no tiene el derecho de estar aquí. 400 millones sólo para encerrar a un montón de inmigrantes ilegales, criminales, que sólo llegaron a este país porque la maldita INS decidió que “no valía la pena buscar a estos convictos delincuentes” (…) a nuestro gobierno no le importa una mierda (…) Nuestra política fronteriza es un chiste (…) al sur de la frontera se están burlando de nosotros, de nuestras leyes. Cada noche, miles de estos parásitos cruzan la frontera como si una maldita piñata hubiese explotado (…) Hablamos de la vida de gente americana decente y trabajadora que está fracasando porque su gobierno está más preocupado por los derechos constitucionales de una bola de personas que ni siquiera son ciudadanos de este país (…) cuando son los americanos los que estamos cansados, hambrientos y pobres (…) Estamos perdiendo. Estamos perdiendo nuestro derecho de luchar por nuestro destino, estamos perdiendo nuestra libertad para que un montón de malditos inmigrantes puedan venir y explotar nuestro país (…) veo esta mierda y no veo a nadie hacienda nada al respecto y de verdad me enfada (…) tomen una decisión (…) ¿vamos a quedarnos a un lado mientras violan a nuestra nación? O ¿vamos a levantarnos y hacer algo al respecto? (…)”. –Derek Vineyard

No es el objetivo de este escrito, acusar al candidato republicano de ser pronazi, sin embargo, es responsabilidad profesional de los medios periodísticos hacerle ver a la sociedad, que las similitudes entre ambos personajes, hacen imposible no pensar que las propuestas políticas de Trump, puedan escalar a un nivel de discriminación tan extrema que, al igual que la película, tengan un final trágico.
Finalmente cabe resaltar que a pesar de que los medios de comunicación no siempre tienen una finalidad educativa, transmiten mensajes que prevalecen en la memoria colectiva, de la misma manera en que hechos, como el genocidio nazi, o la discriminación racial de los años sesenta, marcaron a millones de personas y cambiaron el rumbo de los derechos humanos a nivel mundial, y que a la mala, nos han enseñado que la única raza que existe, es la raza humana.

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