La ansiedad en la decadencia humana


¡Madre!, cinta de Darren Aronofsky, nos acerca a la autorreflexión


POR Staff Rolling Stone México  



Por Iván Almazán Vera

Solo cinco días necesitó el director Darren Aronofsky para poder escribir el primer borrador del guion de su más reciente y controversial película, ¡Madre! Ante la situación de destrucción que vive el planeta y la incapacidad del director por hacer algo, decidió plasmar su inconformidad a través del séptimo arte.

¡Madre! es una película difícil de explicar y de asimilar ya que ante su primera sospecha atrapa a los espectadores y sus expectativas; pero mientras la trama se desarrolla, fácilmente se pierde el hilo de la historia a causa de sus numerosas metáforas y experiencia visual llegando a generar ansiedad y estrés.

Una pareja vive en un bosque desolado; el personaje principal –homónimo a Jennifer Lawrence– está completamente enamorado de su esposo (Javier Bardem), un escritor frustrado que a falta de inspiración decide volver a la casa de su infancia que sufrió un terrible incendio dejándola completamente destruida. El único vestigio de su existencia es una extraña piedra por la que Javier tiene un raro anhelo y obsesión. Gracias al gran amor que Jennifer le tiene a su esposo, lo ayuda a reconstruir su hogar para que vuelva a encontrar la inspiración en su trabajo. Mientras el escritor sigue buscando la inspiración para su obra maestra, extraños invitados empiezan a llegar generando una gran ola de misterio.

La película es una gran mezcla de metáforas y diferentes alusiones a la historia de La Biblia y la destrucción a causa de los conflictos bélicos de la humanidad.

El desarrollo de los personajes es bastante sutil a través de estas alegorías; el personaje de Jennifer representa a María, la madre de Jesús, la cual tiene un amor incondicional a la casa y a su esposo –un hombre frío y distante que ha perdido interés por ella. El espectador logra cierta empatía hacia la frustración y enojo que tiene la esposa a causa de la devastación de su hogar y el desinterés de su esposo, la máxima representación divina. Al obtener la admiración incondicional de sus seguidores empieza a convertirse en un hombre egocéntrico para complacerlos. Los primeros visitantes son Adán y Eva que en su ambición y codicia destruyen la representación del paraíso vista en esa extraña piedra preciosa. Posteriormente, Caín y Abel llegan a causa de un conflicto entre hermanos que termina en un trágico asesinato.

La cinta transcurre a través de la visión de Jennifer, la mayoría de las tomas y escenas se basan en mostrarla como el centro de la trama y la casa como la tierra. Dos elementos en un contexto de la humanidad.

Uno de los puntos más importantes es el buen uso de efectos especiales y de sonido, aunque no es una película de acción, crean una atmósfera tensa y de ansiedad. La cinta es una enorme experiencia visual agresiva a través de una dirección de fotografía impecable. Con todos estos elementos, Aronofsky logra el propósito de incomodar y reflexionar sobre el rumbo destructivo hacia el que nos dirigimos.

Religión, fanatismo, simbolismo, amor, guerra, machismo, extremismo, decadencia, violencia, surrealismo y más conceptos se unen en una experiencia visual exquisita que además de mostrar una crítica sobre la ideología radical de la religión, es sobre todo una advertencia que alerta a la sociedad sobre las decisiones que han afectado negativamente al mundo. Un grito de auxilio para cambiar como sociedad y no llegar a un final fatal.



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