Lo que quedó atrás


Este proyecto editorial fue reconocido en la Semana I del reto Rolling Stone en el Tec de Monterrey, Campus Estado de México.


POR Staff Rolling Stone México  



Foto: Juan Carlos Tello

Por Carolina Grosvenor Minutti

Fotos Juan Carlos Tello

El crujido de los vidrios en el piso, penetrante olor a gas, montañas de escombros y edificios desiertos eran el panorama de despedida cuando inesperadamente los habitantes de la colonia Condesa fueron forzados a abandonar su patrimonio y su pasado tras el sismo del pasado 19 de septiembre. A través de las ventanas de los edificios afectados se alcanzaban a ver libros, pinturas, fotografías, adornos, cosméticos y televisiones; todas las cosas que la gente dejó atrás al evacuar sus viviendas al momento del temblor.

“¡Mi pasaporte está abajo del lavabo!”, grita un vecino a un funcionario de Protección Civil que se encontraba recuperando pertenencias personales dentro de un edificio afectado en la calle Ámsterdam. “¿Quiere la computadora grandota?”, le contesta el funcionario, “¡No, gracias! ¡Déjela ahí!”. Pero no sólo se dejaron objetos materiales atrás, sino también las inseguridades, indiferencias, egoísmos y el silencio. Centenares de jóvenes, hombres, mujeres, adultos mayores, médicos, veterinarios, psicólogos y fisioterapeutas llenaban las plazas y los parques de La Condesa. Unos trataban heridos, otros organizaban los centros de acopio, otros más ayudaban a los animales lastimados o brindaban ayuda psicológica, mientras el resto cargaba escombros y ofrecía comida.

Foto: Juan Carlos Tello

Salvador Patiño, un hombre de familia, le puso pausa a su vida para otorgar ayuda tanto a afectados como a voluntarios y organizó uno de los centros de acopio más importantes de la ciudad en la Plaza Popocatépetl, desde donde salía ayuda a diferentes puntos de la ciudad y a los estados de Morelos, Oaxaca y Puebla. O el caso de Mariana, quién junto con otras floristas, organizó una ofrenda en una banca del Parque México donde invitaba a las personas a escribir una nota para recordar a los fallecidos y para dar fuerza a los sobrevivientes. “¡Estamos de luto! Por los animales que también perdieron la vida”, “Siempre vivirán en nuestras memorias. Fuerza y amor en su viaje. ¡Hasta pronto!”, son algunos de los mensajes que se podían encontrar junto a las flores. Por duro que parezca, el sismo se convirtió en un daño necesario para propiciar el cambio.

Pero aún falta un largo camino por recorrer. El temblor no fue suficiente para detener los asaltos, robos y engaños. Por ejemplo, Raúl Solís regresó a su departamento después de ser evacuado para encontrarlo dañado y saqueado; a Salvador lo engañaron personas que se hicieron pasar por voluntarios para llevarse víveres y Ana, alumna de la universidad Iberoamericana, fue asaltada al intentar salir de la zona de Santa Fe el día del sismo. Ahora, semanas después, le toca a México decidir por cual camino irse: tomar la valentía de sus ciudadanos como inspiración para mejorar o simplemente recordar septiembre de 2017 como la vez en la que los mexicanos fueron grandes por un mes.



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