Un día sin Yoko Ono


Por Mariana Gaxiola.


POR Staff Rolling Stone México  



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Por Mariana Gaxiola, de la Universidad Anáhuac.

Cuando alguien de nuestro grupo de amigos comienza a aislarse de los planes por pasar tiempo con su novia usamos el término “mandilón”.

Pero el concepto que utilizamos para describirla a ella es muy distinto. “Es la Yoko Ono del grupo”, dirían muchos. Y como este mes es en el que John Lennon tomó su primer respiro, ahondar en este tema es más que pertinente.

México es un país que sufre de la Beatlemanía, y cómo no, si lo cierto es que la banda de origen británico logró con su música posicionarse como la más conocida a nivel internacional. Era de esperarse el enojo de los fanáticos cuando Lennon dio la noticia de su partida.

¿Qué otra solución pudo haber sido la más adecuada? Culpar a Yoko es la primera reacción razonable de cualquiera que escuchaba “Let It Be” en el ‘70. Pero veámoslo un momento desde los zapatos de la japonesa (no hace falta ser mujer para hacerlo).

1966. La ciudad de Londres sería la sede de una colección que la artista con influencias vanguardistas había preparado. Un músico con anteojos decidió pasearse por el lugar. Subió las escaleras de la galería para descubrir que éstas formaban parte de la exhibición. Al leer la palabra “Yes” tras subir el escalón final, John Lennon supo que continuar con el recorrido era como una obligación. Pronto se toparía con la artista para hacer del resto, una historia.

Más que el amor, los unía la paz. Todos recordamos las fotografías que le hicieron a la pareja en su cama. Con la guerra de Vietnam en su apogeo, John Lennon y Yoko Ono no encontraron nada más que hiciera sentido. Pedir la paz fue su contribución.

Y aunque muchos lo nieguen, la relación que empezó a brotar entre los dos es responsable de la posterior creatividad de John Lennon. Incluso Paul McCartney lo admitió, la canción “Imagine” no hubiese sido escrita sin Yoko Ono.

La admiración es una de las mejores cualidades que una pareja puede tener. A John Lennon no le quedó otra opción. Admirar a Yoko Ono fue su debilidad. “Es mi diosa del amor, ella llena mi vida”, confesaría el cantautor.

Habrá quienes no satanicen la figura de Yoko. Pero su argumento podría ser el pensar en el hubiera. “Si nunca se hubieran conocido, The Beatles hubiera durado más tiempo”. Pero la realidad es que las cosas entre el grupo ya estaban tensas. “Ella ciertamente no separó al grupo, no creo que se la pueda responsabilizar por nada, ya nos estábamos desarmando”, cuenta Paul McCartney. Dicho esto, Yoko Ono pudo haber sido la gota que derramó el vaso. Pero se trataba de un vaso que estaba sobre una mesa coja, a punto de caer.

Las cosas no duran para siempre. El amor sí. Y a pesar de que han pasado décadas de la muerte de John Lennon, hasta la fecha lo recordamos por ser un soñador. Alguien con el hemisferio derecho del cerebro tan desarrollado, que provoca preguntarse quién habrá sido su inspiración. Sin Yoko Ono no pensaríamos en John Lennon como lo hacemos hoy. No queda más que felicitar a Lennon por su cumpleaños y a Ono por… existir.

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