Sin medias tintas


Dirk Vermin, tatuador, músico y coprotagonista de ‘Bad Ink’, nos habla del programa


POR Staff Rolling Stone México  



Dirk Vermin, tatuador, músico y coprotagonista de ‘Bad Ink’, nos habla del programa

Por Valeria Villegas

“Yo tomo malas decisiones a diario”, dice risueño Dirk Vermin, artista del tatuaje y músico que protagoniza el reality show Bad Ink, transmitido por A&E. Precisamente, la premisa de la serie radica en dar solución a las malas decisiones: Vermin es un especialista del cover up. Al lado de Rob Ruckus, cubre infames tatuajes cuya ejecución es pobre, o cuyo significado ya no compagina con quienes los portan.

Vermin descubrió su amor por el tatuaje a los 17 años, cuando entintó su piel por primera vez con una calavera de The Misfits –misma que, irónicamente, terminó cubriendo. “A mi padre le parecía algo de renegados. Creo que pensaba que buscaba proyectarme como un tipo rudo. Aunque no me importa [verse como un tipo rudo]” [risas]. Recuerda también una ocasión en que una mujer lo increpó por uno de sus tatuajes, Hot Stuff, un diablito con pañal popular en los años sesenta. Sin embargo, estos incidentes son ahora menos frecuentes, cuenta, cada vez más gente curiosa “te toma del brazo como si te conociera para ver todos tus tatuajes. Está chido, me gusta que me vean como alguien accesible”. Lo que es más, la serie le ha hecho sumamente popular. “¡Las viejecitas me adoran!”, dice con simpatía.

Fue precisamente una de esas viejecitas quien le regaló uno de los episodios más entrañables de su carrera. “Llegó una señora de 83 años que vivía en una casa de retiro. Alguien robó sus joyas, entre ellas un rosario que le dio su abuela. Le hice un tatuaje del rosario en el antebrazo. Me dijo: ‘Ahora tengo una joya que nadie podrá robarme’, y comenzó a llorar. Fue verdaderamente emotivo”. Es exactamente esa pasión lo que caracteriza el giro de Bad Ink, recordándonos que no sólo se trata de corregir malas ejecuciones, sino de una labor que transforma vidas.

Resulta descorazonador, afirma Vermin, cuando una significativa idea es mal ejecutada, aunque con frecuencia el arrepentimiento es a causa de un tatuaje relacionado con algún pasaje desagradable en la vida de los clientes. “Algunas personas llegan con tatuajes de sus ex amores y eso afecta su actual relación. [También] Hay gente que ha vivido diferentes momentos, a veces se trata de cuestiones racistas”, apunta. Vermin dice que, a lo largo de su carrera de más de 20 años, ha rechazado hacer algunos trabajos por tratarse de diseños de esa naturaleza: “Jamás haría un tatuaje que refleje odio. La gente llega con la idea de lo que quiere y yo les digo lo que van a obtener”, bromea. Su autonomía como artista empata con su compromiso por realizar el mejor tatuaje que los clientes puedan tener. “Es algo que ves todos los días; si no te gusta, afecta tu autoestima, la manera en que vistes. Al tornarlo hermoso, su energía cambia”. Agrega que el reto: “Me hace sentir increíble, el show renovó mi pasión por el tatuaje”.



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