Entrevista a Pilar del Río


Entrevista a Pilar del Río. Un ejemplo llamado Saramago


POR Staff Rolling Stone México  



Entrevista a Pilar del Río. Un ejemplo llamado Saramago

Un ejemplo llamado Saramago

Por @Arturo Aguilar

La obra y vida del Premio Nobel de literatura, José Saramago, podrían ser dos de las grandes herencias colectivas de nuestros tiempos. De su vida quedan como ejemplos a seguir sus ganas de compartir, de aportar, su capacidad de -a los 60 años- reinventarse el camino, su constancia en la formación profesional y su fidelidad total al trabajo, por mencionar sólo algunas.

Las profundas reflexiones humanas de obras como El Evangelio Según Jesucristo, Las Intermitencias de la Muerte, Ensayo Sobre la Ceguera, Ensayo Sobre la Lucidez o Caín son apenas unas de las muchas aportaciones de este portugués a un análisis introspectivo de nuestra sociedad.

En los últimos años (a través de su blog y de colaboraciones especiales en diversos medios) se dedicó también a señalar los fenómenos sociales que requerían una atención seria y colectiva. Desde diatribas contra Berlusconi hasta observaciones puntuales sobre la corrupción, la democracia y los medios de información.

Había siempre una constante invitación al ciudadano moderno a la participación, a la reflexión, a la unidad colectiva.

Mientras preparaban los últimos detalles de la exposición La Consistencia de los Sueños en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, sobre los años de Saramago previo a su carrera como escritor, y a unas semanas de que llegara a México el documental José y Pilar, conversamos de estos temas con Pilar del Río, viuda del escritor.

Además del claro mensaje sobre la importancia de la preparación y formación que es la exposición en San Ildefonso, en estas semanas es posible acercarse a una cara mucho más íntima y personal de Saramago y Pilar del Río a través de José y Pilar, filme que acompaña a esta muy singular pareja durante la escritura de El Viaje del Elefante y el tiempo que Saramago cayó enfermo. Un viaje cinematográfico a la vez emotivo e intelectual.

José Saramago y Pilar del Río

En sus últimos años, en su blog, el énfasis era muy fuerte sobre temas de ciudadanía, colectividad, sociedad. ¿cómo veía él estos tiempos?
Saramago lo resumía en una frase. Todos sabemos más de lo que creemos y podemos más de lo que pensamos.
También decía que necesitábamos pensar, pensar y pensar y luego si piensas mucho acabas entendiendo un poquito más el mundo y trabajando y actuando más y no siendo un conformista sino un revolucionario. Pero uno de todas, todas, que no necesariamente necesitas ponerte un uniforme y salir a dar tiros.
Basta simplemente con que cuando las cosas se presentan de una manera con un titular único en todo el mundo, Saramago lo que hacía es que levantaba la portada del periódico y la veía por detrás. Y la presentaba de otra manera. Y eso, también es revolucionario.

Toda su obra está marcada por un énfasis en dejar en el otro la reflexión, de aportarle una idea que pueda germinar. ¿Por qué?
Él no escribía para conseguir cosas. Él escribía porque quería comprender, y escribía para los demás.
Los demás han sido capaces de entender que había un ejercicio de dadiva y de comunicación.
No era un trabajo para acumular o para recibir honores, que francamente le daban igual. Pero entendía que tenía que seguir trabajando, porque esa es su forma de contribuir a que el mundo no se salga disparado de su órbita.

¿Cuál era la filosofía de Saramago sobre usar el tiempo y prepararse?
Él nos decía siempre que no había que tener prisa, no había que estar agobiados. No deberíamos tener un plan que nos impidiera ver a nuestro alrededor pero tampoco se podía perder el tiempo. Emplear bien el tiempo, haciendo el trabajo o viendo amigos, pero aprovecharlo. Emplearlo mirándonos a nosotros mismos, mirando al mundo, viendo que no somos nada o que podemos todo. En resumen: no tener prisa, no perder el tiempo.

La vida es movimiento, dinamismo. Saramago era un tipo inquieto y transmitía su inquietud. Y era inquieto porque estaba vivo y lo estuvo hasta el último día. Ya descansaremos cuando estemos muertos.

¿Cómo fue la experiencia de 3 años de filmación de José y Pilar?
Llegamos a un acuerdo, ellos nunca nos obligarían a hacer nada y nosotros no intervendríamos en su trabajo. Nos acompañarían en nuestra cotidianeidad, no en nuestra intimidad. Y respetamos los papeles. Tratamos de hacer la vida ignorando que había una cámara.

Lo atractivo, en el caso de José y Pilar como película, es que nos conocimos cuando ambos éramos ya mayores, nos entendimos y hay muchas complicidades. Entonces es bonito. Pero lo importante es la desmitificación del personaje publico en su cotidianeidad. No es un mito, es uno más como nosotros que está aquí cerca, y sin embargo tiene mucho que enseñarnos. Que nos enseñen, eso es importante también.



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