Las niñas Disney saben divertirse


Una mirada a ‘Spring Breakers’, la película más libertina del año


POR Staff Rolling Stone México  



Una mirada a ‘Spring Breakers’, la película más libertina del año

Por: Josh Eells

Cuando empezaron a conocerse las primeras noticias sobre Spring Breakers –la nueva película, divertidamente libertina sobre cuatro estudiantes de un pueblo pequeño que salen a cometer crímenes, protagonizada por Selena Gómez y Vanessa Hudgens, y dirigida por el provocador director de cine independiente, Harmony Korine– todo apuntaba a que sería un caso más de explotación sexual cinematográfico. Las correctísimas chicas ingenuas obtendrían su momento de madurez y Korine podría filmar a las lindas estrellas de Disney fumando mota en la playa. “Bikinis y nalgas, hermano”, como dice el coprotagonista de la cinta, James Franco, dice aún en el personaje de un rapero proveedor de droga llamado Alien: “¡De eso se trata la vida!”.

Al parecer, es mucho más que eso: Un acercamiento subversivamente conservador a la cultura de Girls Gone Wild, una mirada a los efectos distorsionantes que los reality shows y las redes sociales tienen sobre los menores, incluso en una escena memorable con Franco y unos chacos, una divertida crítica al capitalismo bajo moderno. “Es una mezcla y refiltrado de todas esas cosas”, dice Korine. Sin ser una persona hecha para las respuestas concisas, dice que quería que la cinta se pareciera “más a una experiencia de uso de drogas que a una narrativa tradicional” y la llama “ambigua” y “post articulación”. Pero quizá el mejor resumen provenga de su descripción de la balada de Britney Spears, “Everytime”, que musicaliza el clímax emocional de la película: “Siempre pensé que esa canción era muy pegajosa y popera, pero traía una especie de amenaza escondida”.

Es un día soleado en Nashville, y Korine está sentado en una mesa con sombrilla, afuera del abarrotado apartamento que usa como oficina –no muy lejos de donde vive con su esposa e hija, a menos de un kilómetro de la casa donde creció, y a pocas cuadras del parque donde solía tomar ácido con sus amigos. Acaba de volver de una semana de premieres en Europa París, Berlín, Roma (“Habían 7 mil chavos gritando en la calle. Es lo más parecido a un momento Justin Bieber que tendré en toda mi vida”) –y se ve un poco cansado, con ojos caídos y una barba con alguna mancha canosa. En cierto momento corre hasta un árbol para mear –clásica movida de Korine que incorporó al guión de su película de 1995, Kids– y vuelve cojeando un poco, debido a que se rompió un tobillo hace más de una década mientras filmaba una película que nunca terminaría, llamada Fight Harm, en la que buscaba peleas con desconocidos grandes y enojados mientras que un amigo filmaba desde el otro lado de la calle. “Sólo quería hacer la mejor comedia de todos los tiempos”, dice con una sonrisa sarcástica. “Fue una idea jodida por muchos motivos”.

De cierta forma, Korine ha forjado su carrera alrededor de ideas jodidas –desde sus clásicos polarizantes indie de culto, incluyendo Trash Humpers y Gummo, hasta temas más, por así decirlo, personales, como su afiliación con notoria “la bolita de mujeres” de Leonardo DiCaprio a final de los noventa; el uso de crack; refugiarse en la selva de Panamá y dos incendios caseros accidentales. (Para ser justos, él ni estaba en casa cuando ocurrió uno de ellos, y lleva más de una década sin usar drogas).

Si bien Spring Breakers tampoco muestra poco libertinaje desenfrenado –incluyendo una pipa para mota hecho de una muñeca de bebé, una virtuosa escena filmada con luces de neón del violento robo de una pollería y una larga y homoerótica felación de una pistola cargada con un silenciador– también logra ser tierna y linda, con una especie de camaradería femenina que casi podría decirse feminista. “La gente siempre dice: ‘A tus películas les falta moralidad’”, dice Korine. “Pero al final yo sé que mi corazón es puro. Para mí era importante que las chicas también lo sintieran. Al final, la película estaba del lado de la rectitud”.



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