Sangre, sudor & zombies


La tortuosa historia y el imparable ascenso de ‘The Walking Dead’, la serie más ‘gore’ de la TV


POR Staff Rolling Stone México  



La tortuosa historia y el imparable ascenso de ‘The Walking Dead’, la serie más 'gore' de la TV

Por David Peisner

Rick Grimes está teniendo otro mal día.

Su cara está manchada de tierra, hay un pequeño raspón sobre su ojo izquierdo y una venda sucia alrededor de su mano. Recupera el aliento mientras trota sobre una colina afuera de una prisión acompañado de un grupo de sobrevivientes que está guiando a casa. El director, Ernest Dickerson, acaba de gritar “¡Corte!”, y el servicio de comida le entrega al reparto y al equipo técnico una taza de cóctel de frutas. Pero, bajo el Sol y sudando mucho, Andrew Lincoln necesita algo más para liberarse de la carga que implica interpretar a Rick Grimes, un ex sheriff quien es la última esperanza contra el apocalipsis zombie, en el monstruoso éxito de The Walking Dead.

El papel de Lincoln va más allá de actor principal: Es un productor de facto, profesor de drama, hermano mayor y porrista. Frecuentemente ve y comenta las escenas en las que no aparece. Otros siguen su ejemplo. “Andy es el que conduce el show”, dice Steve Yeun, quien interpreta a Glenn, un ex repartidor de pizza muy astuto. “Piensa en las condiciones en las que grabamos: Le pedimos a la gente que esté ahí 12 horas por siete meses. Tú dirías: ‘Yo no haré eso’. Pero hay una gracia que Andy aporta: ‘Soy el que tiene el primer llamado, pero llego temprano, me quedo hasta tarde viendo lo que hacen los demás y me tomo esto en serio’. Eso se contagia al resto del reparto y equipo”. El resultado es probablemente la historia de éxito más sorpresivo de la década en la industria de la TV. Nacido de la popular serie cómica de Robert Kirkman que lleva el mismo nombre (que se ha convertido en un título independiente más vendido que las entregas de DC y Marvel); el programa ha convertido a Kirkman en sí en una deidad en el mundo de los cómics. El proyecto televisivo de The Walking Dead pasó de no ir a ningún lado y ser rechazado por todas las cadenas grandes de televisión, a que AMC ordenara seis capítulos que fueron transmitidos en el 2010. Al hacer eso, la cadena se sumergió en un terreno que nadie abordaba en la pantalla chica, historia de los últimos sobrevivientes de una invasión de walkers (zombies); todo en una industria que no mostraba interés por los muertos vivientes, más que los vampiros.

Desde entonces, The Walking Dead ha reunido más seguidores detrás de la cámara que extras en el rodaje, soportando entre otras cosas, la crítica de su primer impulsor Frank Darabont, aclamado director de The Shawshank Redemption. Además de la controversial sucesión del mismo al traer a Glen Mazzara, descalificaciones por Internet que han declarado insatisfacción por la falta de fidelidad al cómic de Kirkman, y a la visión original de Darabont.

A pesar de todo, los ratings han continuado muy altos y han escalando, la serie es el drama más visto en la historia de la televisión de paga básica en Estados Unidos; con el final de la tercera temporada abatiendo récords, AMC ha anunciado un spinoff para el 2015, que seguirá a diferentes personajes en el mismo infernal escape del final de los días.

Kirkman aún escribe el cómic mientras trabaja como productor ejecutivo y escritor para el show. Él cree que The Walking Dead le debe algo de su éxito a los sucesos de infortunio mundiales. “Las historias apocalípticas son interesantes cuando la gente tiene pensamientos apocalípticos. Con los problemas económicos a nivel mundial y todo lo demás, mucha gente siente que nos dirigimos a épocas muy oscuras ”, dice riendo. “Aunque eso sea malo para la sociedad yo me estoy beneficiando de ello”.

En persona, Lincoln es educado y modesto, excesivamente. Pasó sus años más tempranos en el Norte de Inglaterra, cerca de Hull (“Votado el peor lugar de Inglaterra”, dice), su apellido original era Clutterbuck pero no resultaba nada halagador para un actor estelar. De pequeño se mudó a Bath, en el Sureste de Gran Bretaña. Comenzó su carrera como actor en una cancha de rugby, donde como adolescente, un profesor lo vio y decidió que interpretaría a Dodger en la producción escolar de Oliver! Enseguida se enganchó a la actuación, debido a la emoción de actuar en vivo.

Nueve meses después de graduarse de la Royal Academy of Dramatic Arts, Lincoln obtuvo un papel estelar en la serie This Life. Esto llevó a una subsecuente película británica y varios papeles en la TV, incluyendo uno bastante exitoso en la serie de comedia Teachers; dónde conoció a su futura esposa Gael Anderson, la asistente de producción e hija del frontman de Jethro Tull, Ian Anderson. “No sabía quienes eran Jethro Tull”, dice como admitiendo un terrible secreto. “Un fin de semana ella dijo: ‘Ven a casa de mis padres’. Ahí fue cuando me di cuenta que era una estrella de rock. Nos llevamos bien, es un tipo muy peculiar”.

La carrera de Lincoln marchaba bien en Inglaterra, después de un papel importante en la película Love Actually, quiso probar suerte en Estados Unidos; pero los libretos que le llegaban eran desesperanzadores. “Ya no quería hacer comedias románticas”, afirma el actor. “Estaba interesado en trabajar en Estados Unidos, pero no quería ser Hugh Grant”. Desesperado por quebrar el nicho, leyó el libreto para el piloto de The Walking Dead. Parecía una improbable opción para interpretar a un oficial de policía de Georgia, pero los productores buscaban un rostro fresco; así que su fracaso para triunfar en EE UU, ahora era una ventaja.



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