Demente y alma


Un espacio íntimo para compartir paranoias.


POR Álex Carranco  



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@AlexCarranco

Si vives en provincia, estoy seguro que me tienes mucha envidia.

Imagina que despiertas, recorres las cortinas de tu cuarto y te das cuenta que ese bonito amanecer, con estupendos rayos de sol, no aparece. Abres la ventana y la ligera brisa se convierte en una lluvia que inunda tu calle. Un baño rápido para después de una pelea con tus pantalones, que asegurabas que te quedaban cómodamente, volverlos una faja para olvidar la torta de chilaquiles. ¡Qué mejor paisaje que estar rodeado de autos! Un mínimo avance para agradecer las diversas escenas urbanas; como la señora enchinando sus pestañas con la cuchara que usará en su comida o el joven chateando, comiendo un sándwich y metiendo primera, afirmando que los hombres también podemos hacer varias cosas a la vez. Nueve carriles parados (tres laterales, tres centrales y tres del segundo piso). Otro día más y el momento preciso para enmarcar el desorden con buena música.

Nublado y el mejor pretexto para un blues. Así que recuerdo el álbum Raíces del talentoso Luis “El Haragán” Álvarez en conjunto con el gran Andrew “Jr. Boy” Jones. Una producción bien estructurada, detallada e interpretada con el llorar de las guitarras en temas como “Mi liberación” o “Chamuco“. Versiones que convierten a ese “Haragán” en una personalidad totalmente dispuesta a entregarse con pasión en cada uno de los tracks. Un trabajo que afirma la evolución de su estilo, el rock urbano toma una pausa, libera al blues para sorprender y fascinar.

En un ligero avance y cambio de carril, Atto Attie rebasa expectativas con su proyecto Orquesta 24 cuadros. El álbum homónimo toma forma gracias al acordeón, trompeta, contrabajo, cello, saxofón, violín, trombón, batería, piano, guitarra, bajo y voz. Secuencias cinematográficas que como estados de ánimo, revuelan entre la alegría y lo profundo de las amarguras. Un trabajo que se podría acompañar con imágenes de jazz, música clásica, algo de rock, swing y salpicaduras de humor circense. Hay temas instrumentales (“Úthica“, “Polopo“), otros cantados en inglés (“Job“, “Motherfucker“, “The Day After“) y español (“Hasta el sol“, “El regalo“) entre mucha armonía con arreglos muy bien cuidados.

Y para las casi dos horas de camino en una distancia de 19 kms., el ritmo nos acerca a lo espiritual gracias a Maurizio Terracina (de Zurdok) quien produce y compone el proyecto Hapax Legomenon con el lanzamiento de Opus I. Una serie de cortes donde el techno es protagonista. Beats que encajan en la mente para hipnotizarnos y pensar en lo más profundo del caos. Sus módulos en loops introspectivos se vuelven esotéricos para vibrar con los bajos y sintetizadores industriales. “Spirit and Beast“, “Wonder Worker“, “Mandragora” y “Pink Eye” son las historias en este EP que evoca a la magia. Una faceta oculta de Maurizio de la que pronto conoceremos más.

Sí, la envidia se vuelve en burla, una experiencia en la que sin música, la paranoia sería mi mejor amiga, y no estoy de humor para hacer amigos. Gracias por la compañía, afortunadamente tengo tiempo para seguir escuchando música.

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