Grenda: producción electrónica desde Tijuana


Un joven productor de Tijuana que con 16 años nos presenta su álbum debut.


POR Erich E. Mendoza  



En el transcurso de los últimos meses, Tijuana se ha convertido en una ciudad cuyo escenario ha sido colocado en el radar del público mexicano, y los medios internacionales. ¿Qué sucede en este lugar que a la distancia pareciera no precisar de esta riqueza musical, pero que simultáneamente nos ha demostrado una y otra vez a un sin número de talentos nuevos con muchísimo potencial?

Esa es una pregunta que nos hacemos todos los días y que a través de bandas como Entre Desiertos, Jardín, Policías y Ladrones, Mint Field y Vaya Futuro, buscamos contestar en cada material que liberan, sin embargo no todo en esta ciudad se desenvuelve en un plano de shoegaze o rock alternativo, y Eduardo Amezcua -hijo de Bostich y productor de 16 años- es una prueba importante de ello.

Cabe mencionar que las diferentes figuras en el plano electrónico de Tijuana, tienen ya años desenvolviéndose incluso en panoramas internacionales. Tanto así, que tenemos el legado de Los Macuanos y Tony Gallardo (por mencionar a algunos), así como la labor de Machino y otros varios miembros de la familia Static Discos. Y aunque todos han realizado importantes breakthroughs en la música nacional, nadie lo hizo de la manera en que Grenda lo ha desarrollado a tan corta edad.

Quizás viviendo en la frontera, muchos tengan opiniones alejadas a lo que nosotros viviendo en el centro del país pensamos de Amezcua. Sin embargo el legado musical que el apellido lleva, es uno que capturó nuestra atención desde el lanzamiento de su EP Living Right y que ahora, nos ofrece un concepto mucho más maduro y avanzado de Grenda con el estreno de Untouchable Skin, una producción de 11-tracks que nos lleva por un interesante recorrido de influencias hip-hop, pero grandes toques de dream wave que dan un aspecto diferente al concepto electrónico de esta joven propuesta.

Con una base sintética que ofrece un ambiente perfecto para que diversos ritmos se mezclen en este material, Grenda nos hace notar como las cajas de ritmo dan forma al sentir de cada canción a base de kicks y snares que marcan la pauta lo largo de todo el álbum. Hay un toque muy profundo que detona colores grises, pero no cae en la obscuridad por completo, sólo aborda una sensación que transmite fuerza y hasta cierto punto, enojo, pero todo llevado de una manera sumamente sensual y energética.

Es un trabajo elegante que nos muestra una cara más establecida de esta joven propuesta de Tijuana que definitivamente, se ha ganado un lugar en Invadiendo. ¿Escucharemos más de él en un futuro? ¿Conoceremos más de este talento emergente en la primera mitad de este semestre? Grenda aún tiene mucho qué demostrar, pero lo poco que hemos visto ha sido suficiente para convencernos de que 2016, es el año en el que lo veremos crecer de verdad.

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