CD: ‘Delta’ – Mumford & Sons


La luz después de la tempestad.


POR Priscila Núñez  



Foto: cortesía Universal Music

Delta
Mumford & Sons
Universal Music

Hace unos meses, Mumford & Sons nos sorprendió al anunciar el lanzamiento de su cuarto álbum de estudio. Desde ese momento, no sólo aumentaron las expectativas por el material que podría ser el más importante en su carrera. También surgió la gran duda sobre si regresarían a confiar en su poderoso banjo, y por la tanto, en el folk tradicional, o si continuarían explorando nuevos horizontes.

Hace una década, el cuarteto formado en Londres debutaba con Sigh No More, álbum que les metió de lleno en la nueva ola de agrupaciones folk. Abanderados por ritmos jubilosos, accesibles y parcialmente modernizados para el nuevo siglo, siguieron encabezando las listas de éxitos con Babel en 2012. Sin embargo, fue Wilder Mind el que marcó un antes y un después en su carrera al incorporar ritmos electrónicos, polarizando las opiniones hasta con sus seguidores más fieles, pero dejaron claro su interés por experimentar.

Mumford & Sons ha decidido nombrar a su cuarta entrega como la cuarta letra del alfabeto griego, pero Delta simboliza mucho más. Se trata de un disco de diferentes matices, colores y texturas que también marca la primera década de existencia de Marcus Mumford, Ben Lovett, Winston Marshall y Ted Dwane como un solo ente creativo.

Desde que se estrenó el primer sencillo, “Guiding Light”, quedó claro que Mumford & Sons regresó a sus instrumentos acústicos para fundirlos con la vena eléctrica de su anterior entrega. Pero esta vez, y gracias a la ayuda del productor Paul Epworth (Florence + the Machine, Coldplay, Adele, Rihanna), los instrumentos son prácticamente irreconocibles; toma un par de reproducciones poder decir: “Ahí está el banjo”.

El álbum fue compuesto en lo que los mismos miembros describen como “un estado continuo de crisis”, sin presiones, pero con la ambición de entregar algo que estuviera a su nivel, teniendo en mente que ahora son un grupo más grande, con más conocimiento, más kilómetros de carretera y mayores influencias.

Anteriormente apostaban por un sonido arrollador, compuesto para sonar en estadios y los principales escenarios de los festivales alrededor del mundo. Delta añade a esa potencia una dosis de intimidad y melancolía. Se nutre del rock, pop, jazz, soul e incluso del rap y la electrónica. Para su creación, la banda decidió tomarse deliberadamente su tiempo después de que sus vidas personales dieran un giro de 180 grados, Marcus se convirtió en papá, por ejemplo.

Es una colección conmovedora de canciones cuyo contenido tiene un marcado tinte filosófico en las letras que buscan reflexionar sobre la debilidad humana y temas como la depresión, la soledad, las drogas, el divorcio, la muerte y todo aquello que te lleva a caer en un profundo pozo. Pero al final, no deja de recordarnos que tras la tormenta siempre llega la calma. La peculiar tesitura de Marcus hace que la sinceridad plasmada en sus letras cale en los huesos y nos recuerda que cuando estamos rotos, son precisamente las fisuras las que permiten que entre la luz. La música existe para evitar que olvidemos eso.

Podría decirse que Delta es su álbum más emocional, pero al final, el resultado es un disco que aunque tiene problemas de identidad sónica, no deja de disfrutarse, y permite asegurar que Mumford & Sons sigue entregando álbumes de los que vale la pena escuchar todas y cada una de las canciones, dado que han perfeccionado su fórmula para hacerlas crecer, crecer y crecer, para después explotar y explotar una vez más.



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