Top de los mejores discos del año


Top de los mejores discos del año que sonaron en la redacción de Rolling Stone México


POR Staff Rolling Stone México  



Top de los mejores discos del año que sonaron en la redacción de Rolling Stone México

Esta es la selección de los mejores discos en inglés de 2011, que sonaron en la redacción de Rolling Stone México.

Adele – 21
21
fue el más sorprendente éxito pop, transformando el dolor personal de la joven británica –el colapso de una relación de 18 meses– en una impactante venta con 13 millones de copias alrededor del mundo unificando a todos desde quinceañeras hormonales hasta los más creciditos, incluso entrando a las cabezas del hip hop. Su sonido se puede describir como un soul retro que te lleva a un “estado artístico” con un toque de Motown, bossa nova y el piano pop setentero pero lo que llama más la atención es la voz: gigante, con un aire clásico de profunda emotividad. Y como ningún otro disco en este año, en 21, puedes escuchar su dolor, desde la desgarradora “Someone Like You”, hasta la vengativa “Rumor Has It”, en donde Adele maneja el groove y embelleciendo todo lo que toca.

Arctic Monkeys – Suck It and See

The Hellcat Spangled Shalalala”, “Love Is a Laserquest”, “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair”: el líder de Arctic Monkeys, Alex Turner, reclama el título de “Creador de los Títulos Más Graciosos de la Música Pop”, un honor previamente poseído por Morrissey. La verbosidad descarada los marca claramente como británicos, al igual que su preferencia por un pop que se inclina hacia las guitarras retro. Este es el mejor disco de la banda desde su debut de 2006, con canciones punk, grandes baladas y sobre todo ingenio. “If you’re gonna try and walk on water”, canta Turner, “make sure you wear your confortable shoes”.

Cut Copy – Zonoscope

Plagado de sintetizadores y sonidos de antaño, la banda presenta su tercer álbum de estudio, Zonozcope. “Need You Now” es el primero de 11 temas al puro estilo del electro-pop australiano, y que intenta demostrar que el éxito de In Ghost Colours no fue sólo suerte. Cut Copy evoluciona con nuevas creaciones, capaces de introducir ritmos de épocas pasadas, con un toque futurista. Las letras son, en su mayoría, melancólicas y a menudo te encuentras en un tema que invita a bailar, pero que habla de añoranza, canciones con un beat muy fiestero como “Blink and You’ll Miss a Revolution”, que se cortan con una melancolía rota, pero igualmente buena como “Strange Nostalgia for The Future”. Un buen disco, capaz de contrastar ritmos y provocar emociones.

Feist – Metals

La canadiense vuelve para demostrarnos que la espera valió la pena. Tras tomarse cuatro años, esta joya de metales preciosos ve la luz: se trata de una amalgama perfecta entre el desorden y la armonía, el ruido y la música. Cautivándonos con los idílicos violines de “Caugh a Long Wind” y la desenfadada elegancia de “How Come You Never Go There” para después desatar el frenesí metálico de “A Commotion”, “Feist reúne amor, delirio y confusión en acordes y letras de delicada elaboración. Sin duda alguna, uno de los mejores regresos del año.

Florence & The Machine – Ceremonials

El segundo álbum de Florence and the Machine es fuerte, pero la voz de Welch ya no encaja más. Hay gritos y gruñidos en “Only If for a Night”, una balada que está entre el soul clásico y la literatura británica de castillos y princesas; “Shake It Out” es como un tratado entre lo espiritual y volver a nacer.

Este es un material muy británico que dibuja la tradición iconoclasta del pop del Reino Unido con trazos que van desde Kate Bush, pasando por The Banshees y PJ Harvey, pero también muestra su influencia de otras mujeres británicas, sólo basta escuchar “Lover to Lover” donde revienta su voz al estilo gospel-soul con arreglos que nos remontan a los clásicos de Motown. ¿Podría ser…Adele? Florence and the Machine, es una banda seria que puede transportar lo amistoso del garage-rock en un azotador sonido que encajaría más en la cima de una montaña que en un simple garage. El disco concluye con un tema rock-gospel un poco más animado, “Leave My Body”. Es una gran canción, con un sentimiento muy a la Bono y una voz que combina a la perfección.

Foo Fighters – Wasting Light

Este álbum es especial por dos cosas. La primera: 11 tracks con un pedal Fuzz musculoso, coros que vitorean el slam y un impulso de locomotora, Wasting Light es el mejor álbum de los Foo desde los dos primeros, el debut de Grohl solo en 1995, Foo Fighters, y el primero con una banda completa, The Colour and the Shape de 1997.

Grohl, el bajista Nate Mendel, el baterista Taylor Hawkins y los guitarristas Chris Shiflett y Pat Smear, grabaron este material al viejo estilo punk-rock, en cintas análogas en el garage de Grohl. Wasting Light es también una confrontación atrasada: Grohl regresa explícitamente a un fracturado y aún doloroso pasado, tanto como para inspirarse como para darle fin.

Foster the People – Torches

El trío de Los Ángeles -liderado por el creador de jingles para comerciales, Mark Foster, de 27 años- ha estado unido por casi dos años, pero durante ese corto tiempo ha logrado ganarse un espacio privilegiado en los escenarios gracias a sus hits veraniegos. “Pumped Up Kicks” logró vender alrededor de 300,000 copias y ser un éxito en YouTube con más de tres millones de reproducciones.

Su primer LP, Torches, debutó en el número ocho de las listas de popularidad, y es que sus melodías resultan interesantes por la mezcla de sonidos irresistibles, con silbidos y coros pegajosos bajo ritmos de sintetizadores palpitantes, que musicalizan en ocasiones, letras escalofriantes sobre  un tiroteos en escuelas o “adolescentes psicóticos”.

Kasabian – Velociraptor

Si en algún momento lograron coincidir en algo los hermanos Gallagher, fue en el futuro prometedor que le esperaba a Kasabian. Noel y Liam le tuvieron fe a la banda aún cuando todos les dieron la espalda tras el poco éxito que lograron con su segundo disco, Empire. Sin embargo los ingleses lograron reformarse con West Ryder Pauper Lunatic Asylum y se colocaron en la punta, aunque a la vez representaba un reto difícil de superar ¿Podrían volver a sorprender en su siguiente disco? Con Velociraptor! no sólo lo consiguieron, sino que a la vez encontraron el equilibrio perfecto entre su sonido, las experimentaciones y los riesgos musicales. Los poderosos riffs de “Days Are Forgotten” y sus coros pegajosos la hacen irresistible en el disco, mientras que en “Switchblade Smiles” se divierten con las distorsiones y en “Man Of Simple Pleasures” se llenan de ese aire de oscura melancolía.

Little Dragon – Ritual Union

2011 se distinguió como el año del R&B abstracto: The Weekend, James Blake y ahora lo último de esta banda sueca de tres hombres y una mujer, quienes cuentan con Big Boi, Damon Albarn, Raphael Saadiq y Dave Sitek de TV On The Radio, entre sus fans y colaboradores. Su tercer disco llega a un punto efectivo entre el soul futurista de su debut y el synth pop del álbum Machine Dreams de 2009. “Brush the Heat”, suena como Sheila E. usando un bong entre silbidos electrónicos de un perro. “Precious” comienza como un pop dubstep, luego se transforma en un torcido ritmo house. En “Shuffle a Dream”, la cantante Yukimi Nagano para empatizar con una superestrella que –si lo mantiene así– bien puede ser ella.

M83 – Hurry Up, We’re Dreaming

Para su sexto álbum, Anthony Gonzalez presenta un CD doble acerca del inconsciente, una mezcla de himnos llenos de beats y una atmósfera vaporosa que se mueve como una noche sin descanso. Cuando no te atrae a la pista de baile con excitante pop de los años ochenta, la amplia música de M83 suena como una película de John Hughes (“Soon, My Friend”, con sus sintetizadores de atardecer magnífico, necesita a Molly Ringwald, quejándose de eso), o viajada; escuchen “Raconte-Moi Une Histoire”, en donde una pequeña chica cuenta una historia de ranas y padres que cambian de sexo.

Mastodon – The Hunter

Tras el lanzamiento del grandioso Crack the Skye en 2009, el cual incluía un tema épico de 11 minutos titulado “The Czar“, The Hunter los mete en cintura: no hay ninguna canción que dure más de seis minutos, y se trata de un ataque directo al rock post-grunge que goza de tanto éxito comercial.

El productor Mike Elizondo, cuya experiencia incluye haber trabajado con Switchfoot, Maroon 5 y múltiples intérpretes de hip hop, parece haber sido un catalizador importante. Pero esto no detiene a Brent Hind y Bill Kelliher de tocar intrincados pasajes que se entraman como una enredadera, además de dar paso a excéntricos momentos, como sucede con la monstruosa emoción de “Creature Lives” o “Spectre- light,” una poderosa ráfaga en la que Scott Kelly de Neurosis pone los rugidos. Principalmente, The Hunter, demuestra cómo es que el rock radial contemporáneo todavía puede ser creado con imaginación, precisión y un majestuoso sentido de la fuerza.

My Morning Jacket – Circuital

Grabado en una iglesia, Circuital es aventurero, orgánico y enfocado. “The Day is Coming” es un rock espacial con un latido soul. Toda esta cálida y elegancia musical encaja con letras que marinan en una tranquilidad Zen. “Outta My System” trata sobre un ladrón de autos reformados y fatigado, que ve con gusto sus días como fugitivo. “Holding on to Black Metal” con un ritmo funk y psicodélico, guitarras y trompetas que estallan. “Black Metal” es un picnic de alma pacheca en el estacionamiento del heavy metal, una adición brillante al canon de increíbles canciones acerca del poder del ruido del diablo.

Noel Gallagher – Noel Gallagher’s High Flying Birds

“(I Wanna Live in a Dream in My) Record Machine”, declara Noel Gallagher en una canción de su primer disco post-Oasis. Envuelto en guitarras, cuerdas, metales y re- verberaciones psicodélicas está lleno de retrospectivas. Arreglos que nos recuerdan al Sgt. Pepper y a T. Rex, cada canción se pierde en el estilo Pink Floyd. Eso no es ninguna queja, es como cocinar el LSD popero de The Beatles con el rush del MDMA que Oasis nos producía. “Shout it out for me!” delcara en “Dream On”, y te hace quererlo hacer.

PJ Harvey – Let England Shake

Para White Chalk (2007) habíamos escuchado una tímida e introspectiva PJ que cantaba como una pequeña niña de coro de iglesia. En Let England Shake podemos escuchar a una mujer externando su punto de vista acerca de su país natal y los problemas que han azotado al Reino Unido en años pasados y siglos anteriores, siendo la guerra un tema recurrente en varios tracks del álbum. Sin que se trate de un disco de protesta, PJ Harvey logra retratar tanto musical, como líricamente, las atrocidades que han cambiado el curso de la historia, desde la Primera Guerra Mundial hasta Afghanistan y conflictos más recientes. Y aunque en la música regresa a sus primeros años con guitarras crudas y su tono de voz característico que quedó olvidado en White Chalk, es digno de destacar el respiro que toman sus letras: siguen siendo tan retorcidas y perturbadoras como antes, aunque los temas abordados distan de problemas personales y de relaciones amorosas.

Radiohead The King Of Limbs

Su octavo CD es el álbum más funky de Radiohead, y uno de sus más esquivos. The King of Limbs desafía el tipo de grandes expectativas que Radiohead tiende a atraer. En ocho tracks y con tan sólo 37 minutos, es el álbum más corto de la banda. Limbs es también casi totalmente libre de la oleada de guitarras elegantes o las baladas de golpe que le dan a los discos de Radiohead su alcance e influencia.Muchos tracks recuerdan a la obtusa ciencia del beat que cocinaron en Amnesiac, de 2001 y en Hail To the Thief, de 2003. Pero incluso esos discos tuvieron pocas canciones energéticas y detalladas. Limbs mantiene la intensidad en un punto de hervor bajo, trabajando el cuerpo mientras sigue una extraña lógica por callejones de los que no tiene ningún interés en salir. The King of Limbs permanece en estados físicos y emocionales que florecen, se sumergen, flirtean, flotan y se caen. El momento más impactante del disco puede ser “Codex”, una invitación a saltar en lo desconocido, que recuerda al Radiohead clásico más que cualquier otra cosa. Zambullirse en los misterios de esta banda es uno de los verdaderos placeres del rock.

The Black Keys – El Camino

El Camino, es la expresión pop más grande de los Keys, impecables coros sexies y un estilo glam de los años setenta. “Gold on the Ceiling” es el gruñido de un órgano acompañado de un grupo de palmadas. Es un pop de los años sesenta con un estilo T. Rex y una guitarra que perfectamente refleja la letra, una paranoica queja que te hace vibrar mientras tiemblas.

El sencillo “Lonely Boy” funciona del mismo modo, lanzado con un destacado riff de guitarra cuyas notas se deslizan hacia abajo como una tornamesa continuamente detenida. Luego entra un dulce teclado junto con lo que suena a un coro de chico-chica, cambiando el pantanoso resoplido por un seductor coro.

The Horrors- Skying

The Horrors recrea un ambiente dramático, con envoltura psicodélica influenciada por Bauhaus y Joy Division, para luego subir la velocidad al estilo The Ramones.

Los temas son sencillos y llevaderos, en “Moving Further Away” tiene giros inesperados al darle un fino terminado, van más allá de seguir las reglas y dan espacio a la imaginación. En “Wild Eyed”, conduce un teclado, trompetas y una batería a ritmo hipnotizante. Skying no es apto para disfrutarse en una sola vuelta, sino para desmenuzar con descaro de tranquilidad este confeccionado y delicado post-punk.

The Vaccines – What Did You Expect From the Vaccines

Los londinenses debutan con este gran álbum que cuenta con canciones tan energéticas como cortas. Temas como “Post Break-Up Sex” y “Blow It Up” nos recuerdan un poco el estilo de Pulp en su etapa del We Love Life, pero por otro lado, canciones como la subversiva “Wrecking Bar (Ra Ra Ra)” nos transportan al punk estadounidense de los Ramones, con riffs de guitarra sencillos, pero ingeniosos y frescos. Sus letras parecen, a veces, haber sido escritas por un adolescente rebelde con ganas de divertirse, pero también nos sorprenden con letras melancólicas y de añoranza, que nos hacen pensar en lo terrible que son las decepciones amorosas.

TV On The RadioNine Types of Light

En Dear Science, de 2008, estos artistas de Brooklyn trajeron un inquieto dance rock con un toque apocalíptico. Bueno, el final de todas las cosas debe haber sido bastante bueno, porque la continuación es divina. “I’m optimistic, on overload”, cantan.

El disco más accesible de TVOTR tiene un grandioso altrock y un funk que es cálido y notable –desde “Caffeinated Consciousness” al estilo Pixies, hasta “New Cannonball Blues”, que suena como Prince–. Los vocalistas Tunde Adebimpe y Kyp Malone aún tienden a la esclavitud y al caos ambiental en el cerebro.

White LiesRitual

El sombrío trío de Londres sigue regodeándose en su segundo álbum, el grupo permanece tan lúgubre como el invierno de Londres, conjurando melancolía al estilo The Smiths en su grave barítono. Lo que White Lies elude es el cándido encanto de sus melancólicos antepasados británicos.

Las impecables tonadas del sintetizador son más como de himno esta vez, pero las letras no son menos crispadas: “Is Love” encuentra que una mujer es “Scarlet as a Paper Cut and Jeweled as the Orion” y un hombre “bloodshot as a baby and sulking like a valley”. Y cuando McVeigh te pega en la cabeza con su triste lamento en “Bigger Than Us”, querrás darle un poco de Wellbutrin.

Listas del Staff de Rolling Stone México

Año con año el hacer las listas de los mejores discos o los mejores sencillos resulta una tarea complicada, juntas interminables, peleas y discusiones acaloradas por tratar de defender las propuestas musicales y editar una lista oficial para nuestros lectores.

Este año, en Rolling Stone México nos dimos permiso – y para evitar el llegar a los golpes – de incluir un listado personal de los que, a nuestro parecer, fueron los discos que se quedaron fuera de las listas oficiales de la revista.

ESTRELLA 1Lista de Adriana Oñate, Redacción y Web.

ESTRELLA 1Lista de Alejandro Carranco, Jefe de Redacción.

ESTRELLA 1Lista de Paola García, Editora Web.



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