Alejandro G. Iñárritu define su instalación en Cannes


“Un puente poético entre el cine y la realidad virtual”.


POR Daniela Nuño  



El cineasta mexicano, Alejandro G. Iñárritu, ha sido definido por la crítica internacional como “un visionario”, alguien que ha desarrollado novedosas formas de contar historias audiovisuales que enriquecen la experiencia que te hace sentir el cine. Así lo ha dejado en claro en la edición número 70 del Festival de Cine de Cannes donde presenta la instalación Carne y arena, seis minutos y medio de realidad virtual del mejor nivel.

“Encontramos un puente poético que tiene que ver mucho con la iluminación, partículas, texturas y puesta en escena”, nos dijo Alejandro en un hotel situado en el corazón de La Croisette. Habló sin tapujos de este “experimento” que tiene al mundo del cine reunido en la Riviera francesa sorprendido gratamente. “La verdad es que este es un pasito de bebé ante lo que viene, esto es la molécula, no sé qué va a pasar, vamos a tener que descubrir todo un lenguaje, pero sí es la apertura a algo; lo más revelador para mí es que tomamos el espacio. Los límites se disolvieron, se acabó el cuadro, eso es muy impresionante”, argumentó seguro de lo que muestra al mundo, pero sin saber los alcances. ¿Esto podría ser una película? “Tus cables cerebrales se confunden. No sé si aguante dos horas ahorita”.

“La tecnología va ir poco a poco dando la pauta, ya hay muchas experiencias que pueden tener cuatro o cinco personas, depende del tema, pero no va a ser masivo como el cine. Porque creo que también gran parte de su valor es la individualidad, por lo menos en este tema; aunque hubiera tenido la posibilidad técnica, no hubiera puesto dos (participantes), porque aquí es estar tú con estas personas, por lo menos aquí demandaba eso, técnicamente creo que va a ir creciendo la posibilidad de que tú lo hagas con una comunidad, pero no al nivel cinematográfico, esto es cualitativo, no cuantitativo”.

Lo que hizo junto al fotógrafo Emmanuel “El Chivo” Lubezki, fue experimentar y poco a poco desarrollar en varios años de trabajo esta instalación con un tema que le preocupa: la alta migración mexicana ilegal a Estados Unidos.

Foto: Emmanuel Lubezki

“No hay set, nunca hubo set, lo que filmábamos eran pedazos de material, pero para aprender, no te puedo explicar, pero el guion tampoco es un guion, es rarísimo, era como hojas que eran como cuadros… un guion es lineal, vertical, aquí todo el tiempo es espacial, horizontal, simultáneo, yo le llamo un espacio narrativo, o sea el tiempo, la acción y el espacio están relacionados en ese mismo momento, no están yuxtapuestos como en el cine, que es ‘va y luego corto acá’, no es así. Además tienes que estar pensando en todo”, explicó.

“La verdad no sabemos cómo llegamos a esto y era aterrador, hace tres o cuatro meses no sabíamos que íbamos a llegar aquí, decíamos ‘esto va a ser un fracaso’ porque había miles de limitaciones técnicas y cosas que yo no sabía como las íbamos a resolver”, recordó.

“Tenemos 300 músculos en la cara, pero las computadoras de ahora no pueden crear más de ciento y tantos músculos, por eso en las películas se ven como robots, aunque están muy bien hechas; los videojuegos están súper bien hechos, pero hay algo que no es humano, que es casi humano, pero es por esto. Hay un valle de la realidad del humano y no lo hemos cruzado. Cuando realmente lo podamos hacer no vas a poder distinguirlos”, futurizó.

Iñárritu sabe que con la instalación Carne y arena en Cannes se aventuró en un terreno aún poco explorado, pero no se engolosina, porque su meta es clara: hacer cine.

“Quiero seguir haciendo cine, es una madre que abrazó todo tipo de géneros, esto no es cine, esto ofrece muchas cosas, pero te demanda muchas otras. No es una receta para hacer en casa, no cualquiera puede hacer esto, nos tomó más de un año –al “Chivo” y a mí– con un trabajo serio en muchos aspectos. No es ocurrencia, e incluso no toda ocurrencia justifica algo así, tienes que encontrar una razón, no cualquier cosa hasta ahorita aterriza bien aquí, el cine y esto van a convivir, pero abre una posibilidad padrísima. Lograr emoción o conexión humana con algo que no lo es, la inteligencia artificial es bien difícil y creo que esto lo ha logrado”, finalizó el cineasta.

En México, en agosto
El Centro Cultural Tlatelolco albergará en México esta experiencia audiovisual a partir del mes de agosto en la Ciudad de México, donde todos los asistentes podrán vivir Carne y arena, tal y como se hace en la edición 70 de Cannes. “Hay pequeños cambios. Depende de donde lo esté mostrando, pero en el espacio de los museos va a ser lo mismo. Esto fue un hangar en donde no teníamos ni por donde empezar, pero en todos lo museos van a ser muy parecido”, señaló el director Alejandro G. Iñárritu, quien luego de Cannes estará en Milán donde también expondrá este cortometraje vivencial.

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