Bitácora Cinéfila desde el TIFF IX


En nuestra última entrega, comentamos lo más reciente de Charlie Kaufman, el creador de ‘Adaptation’ y ‘Being John Malkovich’; ‘Room’, una de las mejores cintas del festival; y ‘El Clan’, una película argentina que ha encantado al público a la crítica.


POR Staff Rolling Stone México  



En nuestra última entrega, comentamos lo más reciente de Charlie Kaufman, el creador de Adaptation y Being John Malkovich; Room, una de las mejores cintas del festival; y El Clan, una película argentina que ha encantado al público a la crítica.

Por Arturo Aguilar

Anomalisa
Como se explica en un momento de filme, la palabra que da título a esta película hace referencia al nombre de alguien y a la palabra anomalía. Y es este último el punto central de la película dirigida por Charlie Kaufman (guionista de Being John Malkovich y Adaptation) y Duke Johnson, ejecutada de manera de magistral en una animación stop-motion.
Un simple viaje de negocios a Cincinatti sirve de escenario para acompañar los devenires mentales y emocionales (con una alta carga filosófica-metafísica) del protagonista, Michael Stone, un orador motivacional especializado en atención al cliente.
Así, mientras se prepara para una presentación, Michael dejará a su mente vagar (algo muy recurrente en el trabajo de Kaufman) y esto le llevará a un reencuentro con una ex novia y a una breve pero intensa historia romántica que se aleja como pocos podrían imaginar del lugar común de romance de la maquinaria hollywoodense de ficción.
En la trama hay espacio para digresiones y para observar, a través de las pequeñas pero cada vez más constantes anomalías, comportamientos y reflexiones humanas de enorme profundidad, sobre el amor, el romance y la vida misma.
Una película atractiva y muy sugerente, que sabe sacar provecho de los terrenos de la imaginación en los que se mueve al ser un filme animado, y que conecta con la parte más introspectiva de todos nosotros. Un filme que sigue en la línea autoral de Kaufman sobre personajes solitarios y mundos no tan felices.
Un proyecto que además fue apoyado por el público a través de Kickstarter.
Aquí pueden leer más al respecto: kickstarter.com

Room
Probablemente una de las mejores películas del festival, Room nos cuenta desde el singular (y muy bien resuelto en lo visual y narrativo) punto de vista de un niño de 5 años, la singular experiencia de un hijo y su madre, quienes escapan de un cautiverio de muchos años.
Pero no es solo la idea del escape, la ejecución, lo que atrapa, sino la capacidad de su director, Lenny Abrahamson, de ser fiel a la obra original (el libro de Donoghue) de exponer con total claridad y profundidad la dicotomía emocional de la experiencia: por un lado la tensa y llena de suspenso parte de un relato de supervivencia, el trauma de la separación del mundo; y por el otro la incomparable sorpresa de descubrir el mundo y sus maravillas, su belleza natural, su grandiosidad.
Todo tiene la capacidad de espantar o de maravillar al pequeño Jack que nació en ese cuarto y nunca había visto nada fuera del mismo, y la adaptación/asimilación de la madre (Brie Larson en una muy buena actuación) de volver a entrar en contacto con el mundo y con otras personas.
Entre el miedo y la maravilla (todo tiene el potencial de hacernos sentir hacia un lado o el otro de este espectro emocional. Desde los sonidos hasta los espacios, lugares o la gente), la película mantiene en todo momento un control extraordinario de la experiencia que quiere provocar en el espectador, y que se queda por horas o días con uno. Una pequeña joya cinematográfica.

El Clan
Basada en la historia real de la familia Puccio en Argentina a inicios de la década de los 80, esta película del argentino Pablo Trapero es una muestra de cine de género (un thriller en toda forma) de enorme calidad.
Fenómeno taquillero en Argentina, ha recibido también, con méritos, el elogio de la crítica en los festivales de Venecia y Toronto.
En los primeros años tras la caída de la dictadura cívico-militar que controlara Argentina de 1976 a 1983, en los años del Presidente Alfonsín, un ex miembro del Servicio de Inteligencia del ejército, Arquímedes Puccio, se dedica al secuestro de empresarios, utilizando a su familia como cómplices y testigos. Su hijo mayor, Alejandro, era un popular jugador de rugby y seleccionado argentino.
Se trata de una historia que naturalmente sacudió a la sociedad argentina de la época al revelarse.
La frialdad sociópata del líder y padre de familia, el modus operandi de la familia y el grupo de cómplices, los cambios familiares y sociales que van impactando en la ‘empresa’, el ritmo dinámico para contar la historia, para hacerla atractiva y cautivante, el tono reflexivo y en la frontera del cine de terror psicológico con monstruo en primer plano, la edición inteligente y rítmica (apoyada en una atinada selección musical), las actuaciones –con un Guillermo Francella de nuevo en una nota más que sobresaliente como Arquímedes-. todo esto recibe atención minuciosa por parte de su director, Pablo Trapero, para llevar al espectador por una historia que no suelta, y que incluso sabe rematar de manera sorpresiva y contundente.
Una experiencia cinematográfica que se disfruta como espectador, aunque en el fondo deje la extraña sensación de la revelación de un monstruo más que ha vivido entre nosotros sin que lo supiéramos por mucho tiempo.

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