Desde el FICM 2015: ganadores y palmarés


Estos fueron los ganadores de la edición 13 del Festival Internacional de Cine de Morelia.


POR Arturo Aguilar  



Con la dosis de polémica que ha acompañado al cine mexicano de ficción en los festivales nacionales en los últimos años, se dieron a conocer a los filmes premiados este año en el Festival Internacional de Cine de Morelia.

Después del palmarés, les ofrecemos algunos comentarios de las cintas más destacadas del festival, lista de la que excluí El placer es mío, de Elisa Miller, filme que finalmente recibió el premio al Mejor primer o segundo largometraje, pero del que aún sigo preguntándome cómo llegó incluso a ser considerado para una selección oficial en competencia.

Sección de Cortometraje Mexicano

Sección en línea: Donde nunca morirás de Héctor Alexis Estrada García

Premio especial: Mila de Óscar Enriquez

De Animación: Rebote de Nuria Menchaca

Documental: El Buz de Esteban Arrangoiz

Ficción: Bosnian Dream de Sergio Flores Thorija

Sección Documental Mexicano

Premio Guerrero de la Prensa a Largometraje Documental Mexicano: El hombre que vio demasiado,de Trisha Ziff.

Premio a Documental Mexicano realizado por una mujer, instituido por la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión de México: Los reyes del pueblo que no existe, de Betzabé García.

Premio Especial Ambulante: El Paso, de Everardo González Reyes; y El hombre que vio demasiado, de Trisha Ziff.

Premio a Largometraje Documental Mexicano: Los reyes del pueblo que no existe, de Betzabé García

Sección de Largometraje Mexicano

Premio Guerrero de la Prensa a Largometraje Mexicano: Te prometo anarquía, de Julio Hernández Cordón.

Mejor Actriz de Largometraje Mexicano: Jana Raluy por su papel en Un monstruo de mil cabezas.

Mejor Actor de Largometraje Mexicano: Raúl Silva por su papel en Yo.

Mención Especial: Te prometo anarquía, de Julio Hernández Cordón.

Premio del Público (elegido a partir de las votaciones de los espectadores): Almacenados, de Jack Zagha Kababie.

Premio a Primer o Segundo Largometraje Mexicano: El placer es mío, de Elisa Miller.

Premio a Largometraje Mexicano: Yo, de Matías Meyer.

Un monstruo de mil cabezas
Rodrigo Plá, director de las interesantes La demora y La zona, presentó esta histria sobre una mujer, Sonia, quien desesperada por extender la vida de su marido en tratamiento por cáncer, tras una nueva crisis de salud de su esposo, entrará en una espiral de desesperación y frustración mientras enfrenta a la indiferencia y desidia de diversos personajes en su intento por un poco de atención o apoyo por parte de recepcionistas, médicos, gente de aseguradoras, etc.

Imaginen el punto de partida de Un día de furia (con Michael Douglas, filme de 1993), donde presenciamos ese momento en que una situación conlleva a otra que solo alimentan el fuego de un enojo interno que acabará por explotar hacia ‘el sistema’.

En este caso, la manipulación, corrupción y viciosidad del sistema de salud donde aseguradoras y médicos están dispuestos a lo que sea por ser un negocio lucrativo por encima de prioridades éticas o médicas.

De destacar, también, la actuación de Jan Raluy como Sonia, quien en verdad sabe transmitir el infierno que enfrenta esa mujer a lo largo de varias horas.

Los herederos
El retrato de una generación de adolescentes de clase alta, atrapados en una burbuja social ensimismada y egoísta, clasista y egocéntrica, es el centro de la película de Jorge Hernández Aldana.

La vida como un paseo en donde los actos no tienen consecuencias, donde el escape o la impunidad está siempre como una opción en la mesa, y donde la violencia puede ser un juego y el sentimiento de superioridad una constante, son temas que pasean por el filme por dar eco a un fenómeno sociológico real e innegable en nuestro país, sin embargo, todo se queda en la muestra de un pequeño caso y su dinámica dentro de la familia de un adolescente que conflictuado por cierta experiencia da tumbos emocionales queriendo asimilar lo sucedido, pero para quien el guión no guarda ninguna reflexión o desenlace que lleve a algo o señale algo en específico y realmente meritorio como historia y como película.

Sopladora de hojas
Usualmente, en una importante cantidad de festivales suele haber entre la selección oficial en competencia un filme con una identidad y perfil que pareciera buscar ser una opción fresca y sencilla que suele tener eco con un reconocimiento como el Premio del Público.

Y en esa zona se encuentra Sopladora de hojas de Alejandro Iglesias Mendizábal, sobre un trío de amigos en sus supuestos años universitarios (que constantemente se comportan como si tuvieran 5 años menos) durante un día en el que tras un partido de fútbol planean ir al funeral de un amigo recién fallecido pero quienes malgastan el día entero en un parque en una serie de dinámicas y acontecimientos que entretienen y dibujan las diferentes personalidades y crisis o conflictos que enfrentan cada uno en sus vidas personales.

Lo que ayuda mucho a la cinta es la muy buena dinámica que se da entre los tres personajes centrales, la naturalidad de la misma (reconocimiento a los actores) y ciertos momentos en que la historia hace guiños al lado serio o reflexivo de las acciones de estos, sin meterse de más porque tampoco busca llegar a esas zonas de la propuesta de reflexión fílmica, pero que mantiene sobre todo el tono lúdico que puede ser atractivo para un mayor público.

El Paso (competencia documental)
Como es una constante en su sobresaliente carrera como documentalista, Everardo González utiliza algunos perfiles, casos o personas/personajes particulares para poner en la mesa una reflexión más amplia de carácter sociológico, de un momento o época, de una filosofía o forma de vivir en una visión amplia de sus circunstancias, expuestas más a detalle de lo que la conversación en general alcanza.

En esta ocasión, la situación del estado del periodismo en nuestro país visto a través de las experiencias de dos reporteros que viven en El Paso, en procesos de asilo político, porque ellos y sus familias fueron amenazados por sus labores como miembros de la prensa.

Las dificultades emocionales y prácticas de esta necesidad, su única opción de vida. La desmitificación del asilo político como una salida ‘fácil’ según terceros, la cicatriz personal que deja el enfrentar experiencias tan intensas y traumáticas como las expuestas en el documental. Lo que la violencia (que nunca está en pantalla pero sí como una presencia a lo largo de todo el filme) provoca para familias, para la prensa, para el periodismo, para los indefensos y a la vez valientes que ejercen esta profesión en una de las zonas más peligrosas del mundo según especialistas.

Y esto llega hasta los terrenos de una reflexión sobre la falta de una auténtica solidaridad gremial, donde para aquellos fuera de un foco de atención pública masiva y ejercen el periodismo en zonas donde la violencia es parte del acontecer social y la censura y autocensura los caminos elegidos por una mayoría para evitar problemas con los poderes factuales de la zona (donde según sabemos por casos e investigaciones en los últimos años en los más diversos medios nacionales e internacionales, hay incluso casos donde las fuerzas del gobierno han trabajado para el crimen organizado), muchas veces el simplemente hacer su trabajo, puede hacer que la vida de su familia corra peligro y debas dejar tu país, a tu gente, tu familia y todo lo que tienes.

Y ese es un derecho fundamental en cualquier país que pretenda decir que se vive en un estado de derecho. Por lo tanto, un tema que nos debería importar a todos en México en este momento.

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