Escalofriante experiencia en Cannes


Alejandro González Iñárritu presenta su trabajo más atrevido en Francia: un cortometraje que revoluciona la forma de vivir una práctica audiovisual.


POR Daniela Nuño  



Foto: Emmanuel Lubezki

Lo que presenta Alejandro González Iñárritu en la 70 edición del Festival de Cannes no es sólo un cortometraje, es toda una experiencia audiovisual fotografiada por Emmanuel Lubezki, que apenas dura seis y medio minutos.

Con estricta cita agendada –al menos una semana y media antes del arranque del festival–, quienes se atrevan a vivir la experiencia deben llegar al lugar cinco minutos antes sabiendo que aunque es un cortometraje, deberán destinarle al menos una hora y media de su tiempo para vivirla de forma individual.

A la hora en punto serás trasladado en un vehículo oficial del festival a un lugar desconocido. El trayecto, bordeando la costa azul, se llega a un gigantesco hangar del aeropuerto privado de Cannes que luce imponente y extravagante. Te recibirán y tendrás que dejar tus pertenencias en la entrada (bolsa, teléfono, cámara, bueno hasta el gafete del festival) y deberás estar dispuesto a sentir, a vivir.

La primera parada es un cuarto lleno de objetos encontrados en el desierto, dejados por migrantes, hombres y mujeres que alguna vez quisieron cruzar el desierto para alcanzar el sueño americano: no sabemos si lo lograron. Te piden que dejes los zapatos en un estante especial y que esperes una alarma para entrar al siguiente momento.

Una vez que cruzas la puerta, pies descalzos sobre la arena, te adaptan un traje para visión 3D y 360º. La idea es viajar miles de kilómetros y sumergirte –literalmente– en el desierto de Arizona, cruzando la frontera entre México y Estados Unidos. Una sensación escalofriante desde el primer momento.

Te dan instrucciones de qué hacer, a partir de ahora estás inmerso en sensaciones que nunca antes habías vivido y que poco a poco te llenan de miedo bajo el frío seco del desierto y un sentimiento de infinita soledad.
En un instante, los personajes aparecen quienes vivirán sus momentos más aterradores, en medio de la nada.
Sin darte cuenta cómo, sientes el viento del helicóptero que con su cañón de luz alumbra la oscuridad. Voces, gritos, estrés… la patrulla fronteriza te ilumina, no es una película, todo en ese lugar es real ¡escalofriante!

Quieres gritar, tocarlos, ayudarlos y al mismo tiempo te sientes amedrentado por esos hombres con armas que son la autoridad y buscan castigarte. Sólo por soñar, por querer alcanzar una vida mejor.
¿El final? no te lo voy a contar, lo mejor será vivirlo, pues cada uno tiene su interpretación, pero estos seis minutos y medio valen la pena, son imperdibles y revolucionaros.

Un gran trabajo de denuncia ideado por esta dupla de mexicanos. La realidad virtual se hizo posible este año en Cannes, y es cosa de mexicanos; si todos pudieran experimentarlo, la historia de los migrantes sería vista de otra forma, los muros y las batallas se palparían de otra manera.

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