La Otra Cartelera – ‘The Force Awakens’ + ’45 years’ + ‘Steve Jobs’


Llegan al cine un profundo y reflexivo drama de enorme intensidad y una singular biopic sobre Steve Jobs, y junto a estas recomendaciones, nuestro análisis de la nueva entrega de Star Wars.


POR Arturo Aguilar  



Llegan al cine un profundo y reflexivo drama de enorme intensidad y una singular biopic sobre Steve Jobs, y junto a estas recomendaciones, nuestro análisis de la nueva entrega de Star Wars.

45 años

Kate y Geoff Mercer están a una semana de celebrar 45 años de casados cuando él recibe una carta que le informa que en los glaciares de los Alpes suizos ha aparecido el cuerpo congelado de su primer amor, quien desapareció años antes de conocer a Kate. Dirigida notablemente por Andrew Haigh, esta cinta nos sumerge en un retrato clásico donde el terror proviene del pasado que súbitamente parece despertar para poner en peligro el presente.

Los secretos y fantasmas de ese pasado lejano comenzarán a asomarse sutil e inevitablemente en la pareja, e irán modificando irremediablemente su relación, sus creencias, confianzas y sentimientos de frente a la celebración pública de más de 4 décadas juntos. Las dudas, obsesiones y miedos encuentran espacio a pesar de toda una vida juntos, y la elegancia y delicadeza con la que Haigh observa y desarrolla estas situaciones, cargadas de silencios incómodos, reflexiones secretas, miradas y detalles captura por completo al espectador en una de las mejores películas del año, tanto por su temática, atrevida, reflexiva y profunda sobre la vida en pareja y las relaciones en etapas adultas, como por su ejecución y realización, atenta a los pormenores que nos saben mostrar lo mucho que está ocurriendo internamente en los personajes.

Imaginen estar en las fronteras del cine de Ingmar Bergman donde sus personajes enfrentan serias crisis personales y todo lo observamos de cerca pero sin exabruptos, gritos o ruido. Todo con una clara sencillez y sinceridad que permite asomarnos a la verdadera profundidad de lo que observamos. Tanto Charlotte Rampling como Tom Courtenay ofrecen actuaciones impecables y precisas como Kate y Geoff, respectivamente. Pero Rampling en especial nos regala una memorable interpretación llena de sutileza y fuerza que bien podría valerle, de menos, una nominación al Oscar.

Steve Jobs

Danny Boyle (director) y Aaron Sorkin (guionista) presentan una muy interesante pero poco convencional biopic sobre Steve Jobs basada en el libro de Walter Isaacson. A partir del más que interesante material literario, Boyle concibe una pieza en tres actos que no necesariamente resultan una premisa, un desarrollo y un desenlace, sino tres momentos similares que permiten observar diferentes posturas, creencias, actitudes y personalidades de Jobs.

Para quienes gustan de las biografías convencionales sobre personajes famosos, Steve Jobs puede ser un reto complicado, ya que la acción se centra exclusivamente en las conversaciones y encuentros tras bastidores que Jobs tiene con diferentes personajes previo a las presentaciones o lanzamientos de ciertos productos o empresas que creó. La historia de las presentaciones y su posterior relevancia es algo que muchos conocen y recuerdan, pero en la previa de esos momentos, Boyle y Sorkin encapsulan los más diversos momentos e ideas de Jobs para exponerlos en un tsunami de conversaciones y diálogos intensos y ágiles (la marca Sorkin) con todo tipo de interlocutores (gente cercana y no tanto, socios y amigos, rivales o familia): en resumen, gente inteligente teniendo conversaciones inteligentes y profundas sobre temas específicos pero de una seriedad total para los involucrados.

Para quienes esperen una película que muestre en escenas los míticos momentos de Jobs en su incomparable carrera profesional, Steve Jobs resultará un filme demasiado conceptual y extraño. A pesar de la adecuada interpretación de Michael Fassbender (quien no domina los manierismos de Jobs como Ashton Kutcher lo lograra, pero entrega fuerza y contundencia a la interpretación), y de un reparto bastante atractivo donde también destacan Kate Winslet y Seth Rogen (como Steve Wozniak), este film exige un esfuerzo por parte del público para apreciar la forma en que se decidió contar esta historia. No será naturalmente atractiva o llamativa para muchos, pero quienes sepan y quieran observar los detalles y lo expuesto en ella en su curioso formato, encontrarán que se trata de una cinta no solo interesante, sino atrevida y arriesgada, que vale la pena experimentar.

Star Wars: The Force Awakens

Como bien señala el título de una crítica a la cinta de J. J. Abrams en la revista Time, la nueva entrega de la saga Star Wars es ‘todo lo que podría ser… y un poco menos”. La largamente esperada película es el producto perfecto del Hollywood actual. No es una película convencional, es un reboot de una franquicia, es un remake de partes de las dos primeras cintas (la nostalgia es el gran motor de la taquilla hollywoodense) y un inconcluso y lleno de cabos sueltos primer capítulo de una historia fílmica que se verá a lo largo de varios años. La moda (o necesidad o ambición económica) de Hollywood alrededor de contenido con propiedad intelectual (franquicias o sagas como The Lord of The Rings, The Hobbit, The Hunger Games, Harry Potter, todo Marvel) ha dictado nuevas reglas en la forma de contar historias: nada se resuelve, las tramas quedan abiertas, cierta información es incompleta. The Force Awakens busca satisfacer del mismo modo que un primer episodio de temporada de una serie. Presenta premisas pero deja a propósito mucho sin responder. Al igual que lo hace cada filme de los Avengers o del Marvel Cinematic Universe, o Game of Thrones.

Y este dato no debe ser tomado como lejano, ya que detrás de lo que sucede y sucederá con Star Wars está Disney (y su actual CEO Robert Iger), quien compró Lucas Films hace unos años y espera recuperar con mercancía e ingresos en taquilla la compra de tan preciado producto de entretenimiento mientras crean una nueva serie de filmes que enganchen a una nueva generación (no es gratuito que ahora el personaje protagónico sea una mujer).

Para bien o para mal, The Force Awakens resulta claramente fiel al contexto en el que nace (la moda de las secuelas y sagas nos podía asegurar que lógicamente no todo sería revelado en la trama de esta cinta) y enormemente fiel a la estructura narrativa de la original Star Wars: A New Hope. Star Wars nació en parte para mostrar el lugar común que todas las historias de trascendencia global o social comparten. El famoso ‘viaje del héroe’ del que habla Joseph Campbell y que da forma a toda la aventura espacial de George Lucas es la misma historia que hemos escuchado o visto en N cantidad de ocasiones. De La Odisea y La Iliada a Matrix, la misma estructura e historia se repite. Eso fue lo que Star Wars exponía: Todas las historias son la misma historia. Eso es lo que sabíamos debíamos esperar. La originalidad de esa primera vez hoy da paso a la prioridad de satisfacción del público. Por eso no debería sorprender que The Force Awakens repita la misma premisa y primera evolución y conflictos de A New Hope y The Empire Strikes Back. Eso es lo que tienen y lo que va a explotar: Que siempre es la misma historia pero se cuenta un poco distinto (por eso Rey también parte de vivir en un planeta en donde fue abandonada por sus padres sin darnos más info, por eso hay una nueva estrella de la muerte que amenaza destruir planetas –igual que antes- y que debe ser destruida desde adentro por los rebeldes, por eso el trauma de alguna relación paterno-filial que dejó pendientes, por eso la eventual confrontación de un joven ex Jedi y su otrora maestro, por eso un nuevo guía espiritual-filosófico que ayude a los héroes- y hasta les den los sables de luz de sus antepasados).

Disney y J. J. Abrams no estaban interesados en sorprendernos con algo nuevo sino en hacernos sentir cómodos y en un lugar conocido, en darnos todo lo que pedíamos a nivel de check list de apariciones y situaciones. Y para quienes esperaban algo así, la experiencia puede ser más que satisfactoria. El espíritu de riesgo de hace casi 40 años fue cambiado por un espíritu comercial (o por qué creen que hay tanto producto con un logo de Star Wars en cada tienda – desde chicles a pan de caja). Lo que le falta de mitología comparativa de Joseph Campbell le sobra en aplicación de términos de mercadotecnia de Disney. Es efectista y satisfactoria para el espectador en cuanto está obsesionada igual que el fan, en autorreferenciarse. Depende en gran parte de la mitología antes creada y de los guiños hacia ella que hay en cada momento de la película en paralelo al desarrollo de la trama.

Muchos pensaban que The Force Awakens sería algo así como el iPod o el iPad, productos que hasta tenerlos no sabíamos lo mucho que lo deseábamos-necesitábamos o lo increíble del invento o del concepto. Algo que sí logró A New Hope. La nueva etapa de Star Wars se siente más como la presentación a finales de los 90 de un Walkman mejorado (sentimiento de familiaridad, nos dan lo que nos gustaba, le modifican pocas cosas) que como una mítica presentación de Apple donde súbitamente alguien nos sorprende con algo inesperado y único, con lo que conectamos y creamos empatía y cercanía (lo que justamente logró la primera entrega de toda la saga). Para bien o para mal, Star Wars es más que nunca lo que nos mostró sobre el arte de contar historias: es la misma gata nomás que revolcada. Y en estos tiempos, ese es el negocio del cine.

BANNER 1 DIC 151




comments powered by Disqus